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Nación retuvo USD3.000 millones de obras para sostener el déficit cero; el impacto en Córdoba

Esos fondos fueron creados para financiar trazas viales, transporte, saneamiento, proyectos hídricos, viviendas y mejoras en barrios populares. En la provincia, quedaron pendientes la 158 y 35, centros infantiles y casas

Se trataba de partidas para rutas, transporte, saneamiento, proyectos hídricos, viviendas y mejoras en barrios populares.

 

La Nación retuvo USD3.000 millones en obras para sostener el déficit cero.

Entre esas asignaciones presupuestarias figuraban rutas para Córdoba.

Esos fondos fueron creados para financiar trazas viales, transporte, saneamiento, proyectos hídricos, viviendas y mejoras en barrios populares, según informes oficiales.

Pero ese monto fue retenido por el gobierno nacional, que los usó para sostener la meta del déficit cero, se puntualizó.

En la provincia, quedaron pendientes obras tales como las rutas 158 y 35, centros infantiles y casas para los cordobeses que no tienen techo propio.

Según se difundió, “durante los primeros dos años del Gobierno de Javier Milei, los fideicomisos estatales acumularon USD3.000 millones que no fueron utilizados para los fines para los que habían sido creados”.

En efecto, “parte de esos recursos, destinados originalmente a obras, fueron colocados en letras, bonos y otros instrumentos financieros del Estado”.

La política de ajuste del gobierno nacional también impactó sobre los fondos destinados a la obra pública.

Durante los primeros dos años de la gestión de Milei, “los fideicomisos estatales acumularon cerca de USD3.000 millones que no fueron utilizados para los objetivos originales para los que habían sido creados”.

Se trata de recursos que tenían como destino “financiar infraestructura en las provincias, entre ellas rutas, transporte, saneamiento, obras hídricas, viviendas y proyectos de urbanización en barrios populares”.

Sin embargo, “una parte significativa de ese dinero fue colocada en letras, bonos y otros instrumentos financieros del propio Estado, en el marco de la estrategia oficial para sostener el equilibrio fiscal”.

El mecanismo implicó que “fondos que habían sido concebidos para transformarse en obras concretas permanecieran dentro del circuito financiero estatal”.

En rigor de verdad, “los balances oficiales muestran que los fideicomisos recaudaron más de $8,2 billones y generaron superávit por montos significativos”.

“Durante 2024 el excedente fue de $1,86 billones, mientras que en 2025 alcanzó los $1,23 billones”, según informes de la Jefatura de Gabinete.

En tanto, “en 2024 se utilizó apenas el 55,8% de lo recaudado, en 2025 llegó al 69,5% y en el primer trimestre de 2026 se ubicó en el 69,7%”.

La decisión “se inscribe en el fuerte recorte de la inversión pública aplicado por el gobierno nacional como parte de su programa de déficit cero”.

El impacto trasciende las cuentas nacionales: las provincias y los municipios dependen en buena medida de estos recursos para ejecutar obras de infraestructura que requieren grandes inversiones y que difícilmente pueden ser financiadas únicamente con recursos propios.

Así, el ajuste dejó inmovilizados recursos que originalmente tenían un destino específico: convertirse en rutas, viviendas, redes de agua y cloacas, obras hídricas y mejoras urbanas, de acuerdo con las planillas presupuestarias.

El debate vuelve a poner en discusión el costo del ajuste fiscal y el destino de los recursos públicos: mientras el Gobierno reivindica el equilibrio de las cuentas como uno de los principales logros de su gestión, los fondos acumulados en fideicomisos representan recursos que dejaron de volcarse a obras de infraestructura y también a proyectos sociales.