Río Cuarto |

Dejó de dirigir un laboratorio para crear su propio emprendimiento alimenticio

La ingeniera química Ivana Bilbao dio un giro en su labor luego de 15 años trabajando para una empresa de nutrición animal. Desde el 2020, elabora y comercializa dulces y mermeladas y cursa una maestría en Calidad e Inocuidad Alimentaria para darle un mayor impulso a su Pyme

Ivana Bilbao es ingeniera química y eligió estudiar esa carrera en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) justamente por la orientación alimenticia que la propuesta académica ofrece. Luego de graduarse se incorporó en una empresa riocuartense dedicada a la nutrición animal donde asumió el desafío de diseñar y dirigir los laboratorios donde se desarrollan los estudios de los productos a comercializar.

Durante 15 años se desempeñó en ese rol hasta que por cuestiones de crecimiento de la firma, el Directorio resolvió trasladar todo lo referido a análisis de laboratorio a la planta que poseen en la ciudad bonaerense de Pergamino. A eso se sumaron los avatares de la pandemia, que finalmente la llevaron a asumir la decisión de apartarse de su puesto en 2020 y dedicarse de lleno a un emprendimiento que en ese entonces ya iba tomando forma.

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“Cuando me anuncian que la mayor parte de mi área se trasladaba a Pergamino, me empecé a plantear qué era lo que iba a hacer desde Río Cuarto, que aportara a mi carrera y a mi crecimiento profesional. Yo tenía en claro que quería seguir aplicando mis conocimientos y aprender cosas nuevas desde mi profesión”, cuenta Ivana.

Y agrega: “Durante la pandemia yo seguí trabajando presencial y mi marido lo hacía desde casa, alternando con las múltiples tareas del hogar que trae consigo el home office. En 2020, cuando mi marido tuvo que volver a su empresa de forma presencial, pedí trabajar medio día desde casa pero no se me concedió. Y no encontraba manera de poder acomodarme con dos niños y hasta analicé la posibilidad de sumar una niñera, pero asimismo todo ello no alcanzaba para darme soluciones”.

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El primer paso

Así, Ivana renunció al puesto de trabajo en el que se desempeñó durante 15 años a finales de 2020, con un doble desafío: encarar su propio emprendimiento alimenticio y acompañar a sus hijos en las actividades escolares y del hogar.

“Se me ocurrió probar con la elaboración de dulces y mermeladas, considerando que era algo que podía empezar a hacer desde la cocina de mi casa, con pocos elementos y sin una inversión considerable. Quise probar qué resultaba, cómo funcionaba, así que empecé con una receta y una olla, haciendo tres frascos”, recuerda la emprendedora.

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Y tenía todo para sumergirse en ese nuevo mundo. Su formación y preferencia por la industria alimenticia, la posibilidad de acceder a materia prima en el mismo Mercado de Abasto de Río Cuarto y los utensilios y artefactos de cocción básicos para dar los primeros pasos.

“Mi idea era hacer algo orgánico, debido a que el producto lo posibilita y a que estamos en una época donde la gente busca ése tipo de productos naturales. Pude observar que todo lo que es la industria de la mermelada, a gran escala, tiene mucho agregado de gel para darle consistencia por lo que me propuse lograr un producto natural en el que la gente encuentre otro tipo de propuesta”, explicó.

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“Endúlzame el Alma” fue el nombre que eligió para denominar a sus producciones en dulces y mermeladas y -a excepción de la gestión de redes sociales, diseño gráfico y fotográfico-, se hizo cargo personalmente del resto de los compromisos productivos y de comercialización que la tarea de emprender demanda.

En crecimiento

Actualmente elabora una decena de variedades de sabores, de los cuáles los más clásicos los produce a partir de materia prima que obtiene en el mercado de abasto y el resto se provee de quintas de la ciudad y zona.

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“Hace 3 años que estoy a full con esto y ha crecido un montón. Trabajo mucho con las frutas de estación como una manera de mantener lo orgánico y lograr un producto fresco. A la vez, ello genera menos impacto en el ambiente y permite que el producto tenga un perfil sustentable”, señala Ivana, quien sostiene que tiene varios puntos de venta distintos puntos de la provincia de Córdoba y que también comercializa sus mermeladas a través de sus redes sociales.

“Participo de ferias, generalmente una por mes pero si pueden ser dos, mejor. En verano es en donde más producción tengo”, precisa la emprendedora.

A la vez, resalta que en la medida que el volumen de producción crece, aplica cada vez más conocimientos específicos adquiridos en su carrera profesional, lo que la alienta a seguir creciendo como empresa.

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“Al principio era solo la receta como guía, pero con el correr del tiempo fui estudiando las cualidades de cada producción y empecé a ver que debía atender minuciosamente la cantidad de azúcar, tiempos de cocción, temperatura y en función de ello, fui corrigiendo. Cuando producía a gran escala el proceso se descontrolaba, por lo que tuve que empezar a estudiar cómo mejorar los procesos para alcanzar los mismos resultados que con la olla más chica”, comenta Ivana.

Para añadir: “Ahora ya tengo estipulados los tiempos, el estacionamiento de la fruta y el control de la materia prima que ingresa. El producto no tiene aditivos, es solo fruta y azúcar, solamente le sumo pectinas naturales si lo requiere y ácido cítrico o el jugo de limón para equilibrarlo en cuanto a acidez, porque si o si el producto debe tener una acidez determinada que exige el Código Alimentario. Por eso analizo el PH para que se ubique entre el 3 y el 3.5, y si no llega a ese PH, se acidifica. Ese PH requerido es necesario para activar la pectina natural con el azúcar y lograr la consistencia deseada”.

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Respecto de su proyección a futuro, la responsable de “Endúlzame el Alma” explica que su intención es poder distribuir sus mermeladas en todo el país y poder llegar a exportar, lo que implicaría ajustarse a mayores exigencias.

“Estoy cursando una Maestría en Calidad e Inocuidad Alimentaria que me ayuda a mejorar el negocio. Mi idea es trabajar desde cero haciendo buenas prácticas de manufacturas, crecer y al momento de poder exportar, que todo sea solo papelería, porque la forma de trabajo ya estaría implementada”, manifestó.

Y finalizó: “Durante estos años me estoy formando, no solamente en calidad, sino también en lo administrativo. Lo financiero es complicado, más con la imprevisibilidad inflacionaria, pero me estoy capacitando para saber dónde estoy parada y cómo poder seguir para adelante”.

Javier Borghi - Redacción I + I Córdoba