“En algunos casos, los chicos tienen en la granja hasta la primera oportunidad, porque las situaciones que vivimos hoy son cada vez más complejas. Cuando empezamos, el joven que en esa época se rebelaba contra la sociedad, por la injusticia, tenía alrededor de 16 años. Hoy, a los 8 años ya están enojados con la vida. Ese chico no tuvo ni siquiera una primera oportunidad; son muy pocas las posibilidades que tienen”, señala Schneider que, junto a su compañera Patricia Barrera, motorizan el proyecto de Siquem hace 30 años.
“Llegan al sistema educativo a los 5 años, con deficiencias tan grandes que no se los puede contener. Estamos hablando de niñitos de ocho años, porque no queremos bajar más, porque se nos hace muy difícil en nuestra forma de trabajo pensada para jóvenes”, agregó.
El peso de las desigualdades
- ¿Por qué cambió tanto el diagnóstico social?
- La génesis es multicausal. Si no hay trabajo digno, si no hay sueldos dignos, no hay ninguna estructura que puedas mantener. El trabajo digno, con un sueldo digno, estructura a la sociedad. Eso es fundante. Eso ha agravado las desigualdades y generan mucha bronca. Eso también se ha agravado porque el Estado que se fue corriendo, hay que decirlo con todas las letras: el Estado se fue haciendo a un lado en todos los niveles. Y frente a esa ausencia, a ese lugar lo ocupan otros y ahí entra la estructura del narcotráfico. Eso es gravísimo. Además, toda esta cuestión está cruzada por el individualismo. Creo que a mí no me afecta, pero sí, nos afecta a todos y tiene que llevar a repensarnos como sociedad. Y a cada uno obviamente desde el lugar que le toca en su responsabilidad: sea dirigente empresarial, judicial, político, social.
“Son hipócritas. Juzgan muy cómodos”, dijo Schneider sobre la punibilidad a los 13.
- Hay un debate nacional y local sobre la seguridad y una de las cuestiones que se está discutiendo en Diputados es bajar la edad de imputabilidad a los 13 años, ¿qué sentís cuando se plantea que la solución tiene que venir por ahí?
- Me da bronca y vergüenza. Respeto la opinión de las personas que han sido víctimas en su familia por un hecho cometido por un menor de edad. Pero nuestros dirigentes políticos utilizan esto; cada vez que hay un conflicto sale el tema, cada vez que hay elecciones sale el tema. O sea, no lo abordan con seriedad. No estamos discutiendo la realidad, no estamos discutiendo sobre víctimas.
- Justamente, parte de ese debate que gira tiene como eje no incluirlos entre las víctimas si no entre los victimarios.
- Por eso digo que los responsables de discutir estas cosas, con fundamentos, son muy hipócritas. Además, se juzga desde un lugar muy cómodo, calentito y con la panza llena.
- Hay un caso reciente en la ciudad, el crimen del remisero Facundo Pereyra, en el que un grupo de chicos le termina provocando la muerte en ocasión de robo. Esos chicos estuvieron en el Complejo Esperanza algunos meses y ahora varios de ellos ya se han reintegrado a la vida social. ¿Qué pasa con esos chicos cuando vuelven con su familia? ¿hay un seguimiento o quedan librados a la suerte?
- Hay toda una estructura que, si se la aplica, puede funcionar. El tema es qué recurso humano tiene esa estructura del Estado, qué presupuesto tiene y qué interés tiene de que se solucionen esos problemas. Este caso puntual de suma gravedad; un caso que nos tiene que avergonzar a todos por lo que se produjo en esa familia. No lo conozco en profundidad, pero sé que uno de los chicos está en otro pueblo con parte de su familia. También se han vaciado todas las alternativas de trabajo y derivación de estos chicos. A la vez, desde el Estado están desesperados porque no saben qué hacer; no tienen dónde enviarlos. Yo no le deseo a nadie que lo manden al Complejo Esperanza.
- Desde hace muchos años, la Argentina, a través de diferentes programas, ha intentado desligar en organizaciones sociales esta responsabilidad de la alimentación, ¿creés que por los resultados que se da y la contención en la escuela ha sido exitoso?
- Desde el momento de la fecundación, empezamos a hacer diferencias. Si tenés una alimentación adecuada, los estímulos adecuados, si estás calentito, si te alimentas y te estimulan, si te ponen música, si te hacen jugar, en todo eso ya se empieza a ver. Nosotros hablamos de la cigüeña equivocada: no es lo mismo si naciste en un barrio periférico o en un barrio privado. Con el potencial que tengas, esto se va dificultando, no tenés estímulos y llegás a una escuela que no está preparada para para recibirte. Es un problema complejo de abordar y, hoy por hoy, no hay estructuras para abordarlo. Todo lo que hay para llegar a estos lugares y que puedan tener un plato de comida, lo están haciendo las organizaciones barriales. O sea que no hay muchas alternativas.
“Hay estudios que demuestran que el porcentaje de delitos producidos por jóvenes es bajísimo”.
- ¿Cuánto incide la delincuencia juvenil?
- Hay estudios que demuestran que el porcentaje de delitos producidos por jóvenes es bajísimo. Todos hemos tenido un momento donde nos enojamos con la vida, con la sociedad, y ahí es donde nosotros vemos a estos niños, de 8, 10 y 12 años buscando su camino. Que es la mendicidad, la lástima de la limosna o el delito, y ahí entra por la droga o el alcohol y ahí ahí es cuando se pierden también muchos códigos.