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"Estamos en una zona muy delicada, en un conflicto entre democracia y fascismo"

La socióloga e historiadora Dora Barrancos, doctora Honoris Causa de la UNRC, encabezó ayer un conversatorio en el Aula Mayor de manera remota. Se refirió a la coyuntura sociopolítica de cara al balotaje y al acercamiento de opositores que parecían antagónicos

En el marco de las jornadas “A 40 años de la democracia: 1983- 2023: + Participación + Democracia”, que lleva a cabo durante el presente año la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), la socióloga e historiadora Dora Barrancos (doctora Honoris Causa de la Casa de altos estudios), encabezó en la tarde de ayer de manera virtual un conversatorio denominado "Deudas de y en la democracia".

Si bien en principio estaba previsto que tal actividad se realizara de manera presencial y con la asistencia también de las doctoras Honoris Causa, Susana Trimarco y Rosa Sabena, finalmente estas dos últimas se excusaron de poder asistir por distintas razones y se dispuso una exposición remota que fue reproducida audiovisualmente en el Aula Mayor del Campus.

En la antesala del conversatorio, Puntal tomó contacto con quien además es investigadora, educadora y referente en estudios de género, para consultar su opinión respecto de la coyuntura sociopolítica actual en la que el tablero político se moviliza de manera vertiginosa de cara al balotaje entre las dos fuerzas más votadas el pasado domingo.

- ¿Cuál es la temática por la que te convoca la UNRC al Conversatorio?

- El eje tiene por fin un análisis de las deudas “de y en la democracia”. En mi caso, voy a hacer una introducción respecto a las circunstancias de la vida democrática, a lo que yo considero que es diástole y sístole, a los claroscuros de la democracia. En fin, me referiré también a los momentos durísimos del pasado, sobre todo a la rebelión carapintada y luego, la deriva del punto final y el límite que tuvo el juzgamiento a los represores, con la justificación de violencia, que luego felizmente las dos leyes se extinguieron. En suma, voy a hacer un recorrido sobre esos aspectos de oscuridad y también los aspectos muy claros que tuvo la democracia, por supuesto, apuntando la idea que aún con lo mostrenca que pueda ser la democracia, es el mejor sistema que hemos podido conseguir y que efectivamente en este momento también está pasando por un desfiladero crucial.

- ¿Qué aspectos deben atenderse en las semanas que transitamos?

- Me llama mucho la atención que alguna parte importante de la comunicación social no advierta que estamos en una zona absolutamente delicada, en un conflicto entre democracia y fascismo, porque así lo veo. Y es por eso el alboroto que tiene, obviamente, la fuerza opositora. Ahí está Juntos por el Cambio en un momento enorme tensión. Yo espero que más allá de la insensatez de algún pronunciamiento justamente de los titulares de la fórmula, la titular y quien la acompañó en el cargo para vicepresidente, que es lamentable. Espero que cunda la sensatez en general, en nuestro país. Guste o no guste, que no prenda la planta terrible y trágica del fascismo, porque de eso se trata, de alguien que además quiere anular todo y por otra parte se ve que tiene, además de la inestabilidad emocional, una falta de propedéutica ética elemental.

- ¿Qué lectura hace del acercamiento Bullrich-Milei?

- En la arena política es bastante común que la polea se suelte, pero siempre hay un cierto distanciamiento. Hemos encontrado personas que estaban muy enfrentadas dentro del propio campo peronista pero previo al acercamiento hay un pasaje de años, hay algo que sutura. No es que yo un día te digo “montonera”, “pone bombas”, “criminal”, etcétera, y 24, 48 o 72 horas después, digo que sos una maravillosa persona. Eso es evidentemente una inconsistencia que raya con una completa amoralidad, en torno del objetivo que se persigue. Es absolutamente amoral porque es amoral que alguien que ha sido tan ofendida hace unas horas y no estoy hablando de cierta temporalidad: hasta ayer te insultaba y hoy te necesito con todo el corazón y, por lo tanto, te irradio. Y (Javier) Milei es un personaje atronador en su desequilibrio y en su inconsistencia. Por otra parte en esa propuesta política de La Libertad Avanza, si algo es claro, es la abdicación completa de los principios liberales. No son liberales, no tiene nada que ver con las formas liberales trans históricas. Hay una capitulación del liberalismo y basta con ver lo que muestra su plataforma, o bien, la índole de la gente que lo acompaña como vicepresidenta: (Victoria) Villarruel, que es una persona que efectivamente, si algo está claro, es que toda su conformación ideológica es absolutamente fascista. Y no solo en términos del negacionismo, el negacionismo es solo una parte. El negacionismo, que es lo que encubre, es la justificación de lo que ocurrió. Acá hay un acto consabido, meduloso, de temperamento justificador del terrorismo de Estado. Y eso es gravísimo, y por lo tanto nadie se puede engañar respecto de esto. Por eso vamos a apostar fuertemente para que el terror no se haga cargo, y digo terror con fundadas notas. ¿Te imaginas lo que es un indulto a los genocidas?

- Desde la sociología, ¿cómo considera que hizo Milei para tomar relevancia desde su candidatura?

- Esto tiene que ver con muchas cosas que serían largas para desarrollar, pero que sintéticamente hay una circunstancia embroncada, en algunos sectores. Mucha decepción, inclusive con Macri, porque hay muchos que se decepcionaron con Macri. Hay también resentimientos de gente que subió escalones hacia arriba. Y no estoy hablando del resentimiento que produce el desclasamiento hacia abajo. Por eso a este fenómeno hay que analizarlo sociológicamente: hay gente que sube unos escalones y que su identificación está mucho más arriba que lo que podría suponer de identificación con lo que acaba de dejar. Porque lo que acaba de dejar es abyecto, y esa persona no tiene ninguna gana de parecerse a eso que dejó. Por lo tanto hay desclasamientos hacia arriba que producen mucho resentimiento. Ahora, en una situación de contexto como el que vivimos, de tamaño tembladeral económico, obviamente para mucha gente son difíciles de comprender todos los meandros. El meandro es una tremenda deuda externa de 45.000 millones de dólares y una mala compresión de quien tomó la deuda, porque también eso es muy extraño. Y si hay un déficit de comprensión, por lo que fuere, por mala información, porque no se está tan socializado en términos de alguna afinidad con la política, etcétera, etcétera, puede haber un territorio despejado para que haya una habilitación de personajes trágicos como este. Pero todo tiene patas cortas. La verdad que yo apuesto a este país y como dice el viejo Roberto Rossellini: “Permítanme seguir creyendo en la condición humana”. Yo siempre suelo terminar algunos de mis discursos, sobre todo, con los más jóvenes, diciendo: “no podemos admitir la servidumbre voluntaria”.