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"La extrema derecha domesticó la virtualidad y hay que democratizarla"

Lo dijo el antropólogo y doctor en Filosofía uruguayo Eduardo Álvarez Pedrosian, que dictó un trayecto de posgrado en la UNRC. Estudioso de la comunicación, dice que hay que educar sobre los efectos de las nuevas tecnologías. Cree que la situación mejorará

“La extrema derecha domesticó la virtualidad y hay que democratizarla”, sostuvo el antropólogo Eduardo Álvarez Pedrosian, en referencia a la tendencia que se registra a nivel global. De visita en Río Cuarto para dictar clases en el Doctorado de Ciencias Sociales de la UNRC, aseguró que hace falta educación sobre los efectos de las redes sociales y las nuevas tecnologías.

Álvarez Pedrosian es antropólogo y doctor en Filosofía. En la actulidad, es docente de la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República, Uruguay. Su labor investigativa se centra en el análisis de los procesos de subjetivación contemporánea a partir de la comunicación.

En distintos países, como en Estados Unidos, pero también en otros de América Latina, como Brasil o Argentina, han ganado terreno fuertemente las políticas de la extrema derecha. Pareciera que han sabido utilizar mejor las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, o logran interpelar a nuevas subjetividades. ¿Cómo ve este fenómeno?

Sin lugar a dudas eso está ligado a las nuevas tecnologías. Hay estudios sobre eso; ya no es la fake news, sino que está la cuestión de los algoritmos, que muestran claramente a empresas específicas trabajando, por ejemplo, en la elección de Trump. O en Brasil con Bolsonaro. Acá, no sé exactamente hasta dónde, pero sí me consta que hay empresas que están trabajando en las campañas, también incluso hay ciertos asesores y empresas de marketing que todos ellos comparten. Es parte -digamos- de esta domesticación de la virtualidad, de este dominio de la dimensión de lo virtual, que es una nueva espacialidad en la que habitamos. La vamos colonizando de a poco, como pasó con la colonización física en América. Los primeros que llegaron fueron los adelantados; los ejércitos, la Iglesia, y después empezaron a llegar los inmigrantes, los laburantes, a darle forma a esto.

¿Ve que hay un proceso análogo en el mundo digital?

Creo que está pasando eso mismo. Los que detentan ese poder y tienen las herramientas son los primeros que la están queriendo formatear y el resto quedamos todos como consumidores. Pero yo creo que, en un tiempo, lo vamos a lograr democratizar. Ya existe en la sociedad lo que podemos llamar una "sospecha mediática", pero con las nuevas tecnologías se nota mucho la brecha generacional. Yo creo que para la gente de mayor edad le pasa como antes, mucha gente pensaba que lo que pasaba por la televisión era la realidad. Estamos en un momento de transición, digámoslo así, del cual se están aprovechando las extremas derechas. Pero en una segunda fase, después de que se masificó, yo creo que eso se va a aplacar.

¿Es un desafío lograr que se sepa lo que hay detrás de estas tecnologías? ¿Esto también tiene que ser incorporado en la educación?

Así como se habla de que los chicos tienen que aprender cosas básicas del día a día, como aprender a cocinar, a arreglar cosas o el trabajo manual, también tienen que aprender de informática, de robótica, de programación. De otro modo, quedan subordinados presos al consumo de algo que viene dado, sin entender lo que hay atrás. Pero, por ejemplo en Uruguay, hay un interés muy grande por la ingeniería de parte de los jóvenes. Hace falta eso y también controles públicos y hay que estar ahí para apoyar, para luchar, porque si no la cosa tiende al monopolio, a la mercantilización.

“Río Cuarto es una ciudad muy singular”

Álvarez Pedrosian también se especializa en el estudio de las formas de habitar el espacio y en este marco recorrió la ciudad para intercambiar lecturas e interpretaciones con investigadores locales. Sostiene que Río Cuarto, como ciudad intermedia que hibrida lo urbano y lo rural, es muy singular.

¿Qué cosas le llamaron la atención al recorrer la ciudad?

Río Cuarto tiene una escala muy propia, no es chica ni grande. Es abarcable y al mismo tiempo se da esa cosa del anonimato de una ciudad grande. Y no deja de ser una ciudad manejable. También me llamó la atención la mezcla de lo urbano y lo rural, con los perros, con los caballos. Me dio curiosidad la relación de la ciudad y el propio río; la arena, los areneros. Eso es muy significativo, no es muy común, es muy singular. También a mí me me interesaba venir por esta cuestión de interfaces de una región que conecta áreas tan distintas, de transición. La Pampa y la sierra. Además, para nosotros, que somos del Río de la Plata, la colonización fue diferente. Te encontrás con otra historia, otra cultura, otras tradiciones.

¿Le llamaron la atención los contrastes del centro de la ciudad y la periferia, las clases medias y acomodadas y los sectores populares?

Bueno, eso pasa como en la gran mayoría de las ciudades, donde hay este tipo de territorialidades, donde hay sectorizaciones, claramente diferenciadas por los sectores sociales, económicos. Pero mis primeras impresiones son que hay cierto nivel de integración, a pesar de las diferencias que uno puede percibir también en diferentes sectores. Hay una segregación socioespacial. Estuvimos viendo el sector que antes estaba ocupado por por villas, que después fue desalojado, y cómo se se corrió esa población y volvió a ocupar otros sectores del río. También estuvimos viendo todas las transformaciones de esto que se llama en el Centro Cívico también esas nuevas construcciones cercanas, verticales, con una inversión importante de capitales, supuestamente me han comentado vinculados al agronegocio como eso pasa también en muchas otras ciudades de la región. Hay una fragmentación no territorial, pero no es tan radical como en otros lugares. También me llamó mucho la atención la intensidad comercial que tiene. La verdad es que vi un centro muy dinámico, muy activo. Y las dimensiones espaciales hacen que todo eso se viva como más intenso; el tráfico, que es un problema no porque justamente quedó como fuera de lugar.