Rostros y Rastros Día de la Madre | Maternidad idealizada | Mamá

Maternidad idealizada vs. Real

Mamá es una palabra que nos hace evocar momentos muy preciados, felices, queridos, junto a esa mujer especial que nos acompaña a lo largo de la vida. Sin embargo, muchas veces se confunde esta idea de maternidad idealizada vs la maternidad real. Hoy, en el día de la madre, celebramos a esas mujeres únicas que viven la maternidad con sus propias reglas

Antes de ser madre, nadie sabe a ciencia cierta lo que significa serlo. A menudo vemos en la tele o en los medios esa maternidad ideal en donde todo es amor en colores pasteles, mucho orden y control. Sin embargo, la realidad que transita una mujer que se convierte en madre es todo eso, más otras muchas experiencias. Todas a la vez, desordenadas e impredecibles.

Estamos acostumbrados a ver, que para ser “buena madre”, se debe alcanzar la perfección y el control en los detalles, pero para las que los somos, sabemos que nada más alejado de la realidad que ese modelo.

Muchas veces no estamos seguras si lo que hacemos está bien. Los consejos de nuestros allegados abundan y abruman y muchas veces seguir tu instinto es lo que termina funcionándote.

Los medios nos venden este concepto de que las madres lo saben todo, todo lo pueden. Son omnipotente. Que nos va a salir bien, que vamos a poder, y con el correr del tiempo y los contratiempos cambiamos esa idea de omnipotencia por otra de fortaleza, más realista. Aprendemos a disfrutar en esa montaña rusa de estados y emociones. Nos adaptamos a los cambios y a los saltos, con mucho amor, confianza y un poco de suerte.

Maternidad idealizada vs. Maternidad real en primera persona

Conversamos con tres mamás que comparten con nosotros su experiencia entre este ideal inalcanzable que se busca imponer y la realidad de lo que viven a diario. Esto nos contaron desde su experiencia sobre esta tarea tan compleja pero que es redituada con mucho amor.

Josefina (42 años) mamá de Julia (7 años)

“Antes de ser madre estaba convencida que mi vida iba a ser exactamente igual a la que conocía antes de su llegada. Mi hija iba a adaptarse a mi rutina y toda funcionaria de mil maravillas. Volvería a mi trabajo luego de la licencia estipulada y ella quedaría al cuidado de su abuela. Sin embargo, nada de lo que planifique salió. Ella estaba apurada por nacer y se adelantó mi parto. Antes de pensarlo ya estaba entre nosotros con su amor y su dulzura, pero también con sus llantos, sus necesidades y una rutina totalmente nueva. Ese ideal que tenía planeada al detalle, fue desmitificado totalmente. Mi mundo tal cual lo conocía dejó de existir para convertirse, ella, en el centro de todo. Hoy al recordar ese primer año pienso en lo mucho que me exigí para poder controlarlo todo, cuando la realidad es que no tenía nada bajo control, pero de igual manera, estuvo bien transitarlo así.

Cuando veo en la tele o en las revistas a alguna famosa presentando a su bebé y todo es perfección, una que ya pasó por la misma experiencia sabe que no es así la realidad que quieren vendernos. La falta de sueño, el poco tiempo para ordenar o limpiar, el comer cuando podemos, hasta incluso darte una ducha larga y relajada. Un hijo pone nuestro mundo patas para arriba y ese concepto erróneo de que hay un solo tipo de maternidad ideal, es mentira. Solo hay maternidades reales que se construyen día a día en el medio del caos”.

Florencia (32 años) mamá de Antonio (3 años)

“A diferencia de nuestras abuelas y de nuestras madres en donde ese costado de lo “real” se mantenía oculto. Esos pesares y sacrificios no se conocían, para demostrar que la mujer todo lo puede. Hoy en día, es cada vez más visible lo real, es decir, todo lo que verdaderamente conlleva en una mujer el convertirse en madre.

La mujer de hoy tienen muchas más ocupaciones que las mujeres de hace 50 años atrás. La necesidad de trabajar fuera de la casa debido a las realidades económicas, las necesidades, la realización personal, hacen que ambos adultos debamos salir a enfrentar el mundo laboral para subsistir, esto hizo que los tiempos para dedicarle a los hijos y al hogar se viera reducido. Eso nos lleva a que muchas veces nos sintamos frustradas, porque nos damos cuenta que no llegamos a poder hacerlo todo, algo terminamos resignando, casi siempre es la parte divertida.

Las redes sociales nos muestran el día a día de muchas mujeres famosas que muestran su maternidad en armonía con su hogar, recuperan rápidamente su figura luego del embarazo, hacen ejercicio, tienen salidas de pareja a solas, etc. Todo eso no es identificable con la madre común, es una idealización de una maternidad que la mayoría no transitamos. Además, hay una sobreinformación de cómo criar a nuestros hijos, desde personas idóneas en la materia hasta famosas que comparten sus técnicas y uno quiere abarcar mucho y termina apretando poco. Creo que cada mujer sigue cubriendo un montón de espacios, lo que hace que nos frustremos cuando no podemos lograrlo todo, cuando la realidad es que es demasiado para una sola persona. En esta maternidad real que vivo día a día, con berrinches de por medio y muchos besos y abrazos también, creo que lo más importante es no relegar la diversión, ni los tiempos de ocio personales, porque son necesarios. La casa siempre puede esperar, pero los momentos de calidad familiar son lo que hacen de la maternidad algo único y maravilloso”.

Estefanía (38 años) mamá de Luciano y Luisina (9 y 6 años)

“Desde el momento que decidimos ser mamá es otra profesión, un nuevo camino que una elige y al que debe dedicarle tiempo. Es una etapa que también deseamos disfrutar, pero que muchas veces se contrapone contra otros deseos y sueños de crecimiento personal que tenemos. A diario me encuentro con una discusión conmigo misma en el cual quiero cumplir al 100 % como mamá, pero también quiero desarrollarme plenamente como persona a nivel laboral, social y personal.

El rol de la mamá en la pandemia y su posterior vuelta a la presencialidad, debimos adaptarnos y flexibilizar nuestros horarios. Nuestro rol se ha desdoblado en un montón de facetas: maestras, profesionales, empleada doméstica, cocineras, etc. Fue un desborde de responsabilidades, el querer hacer todo y hacerlo bien. La pandemia en sí genero tensiones y en cuanto a la división de tareas dentro del hogar, observe que muchas mamas amigas se vieron sobre pasadas para alcanzar esos ideales, cuando la realidad es que debemos poder decir hasta acá.

Ese ideal que vemos a diario en los medios, es una utopía. Yo creo que el ideal nos lo van marcando nuestros propios hijos. Por ejemplo, cuando tenemos que ayudarlos en algo, una duda, una tarea, una actividad, muchas veces nos deja esta sensación que quizás nuestra explicación no fue la mejor o la manualidad que le ayudamos a hacer no está perfecta, pero para ellos fue ideal, la mejor. Solo porque nosotras lo hicimos y los ayudamos. El parámetro de ideal no lo marca una famosa, ni los medios, nos lo marcan nuestros hijos. Lo que para ellos sea lo mejor, ese es para mí, el modelo ideal”.

A pesar de la ardua tarea en la que nos embarcamos cuando decidimos tener hijos, la realidad es que es una maravillosa y única experiencia, cuyo balance final es muy positivo.

La maternidad no es idílica, porque antes que madre somos personas y nos equivocarnos. Pero así mismo no deja de ser una experiencia sorprendente y única. Si esperáramos un poco menos de ella, nos desilusionaríamos menos, nos sentiríamos menos culpables y disfrutaríamos más de esa experiencia absolutamente perfecta en su imperfección misma. Para todas esas mamás reales y auténticas, que viven la maternidad a su manera, les deseamos que pasen un muy feliz día.

Por Julieta Varroni