Gustavo Rodríguez, licenciado en Psicología e instructor de mindfulness, tuvo bajo su responsabilidad la disertación sobre la temática “Salud mental en los jóvenes: efectos post pandemia”, en el marco de la jornada abierta que realizó ayer la Defensoría del Pueblo de Río Cuarto.
Consultado por Puntal, minutos antes de su exposición, se refirió a la influencia de la cuarentena y del período de pandemia en sí en las personas y cuáles son las manifestaciones actuales que se presentan como correlato de esos tiempos signados por las restricciones sanitarias. “Se vienen realizando numerosos estudios, no solo en nuestro país sino también a nivel internacional, y los resultados preliminares o concluyentes, prácticamente ninguno confirma aquellos que nosotros decíamos al momento en que se declaró la pandemia, que tiene que ver con que íbamos a salir más unidos, con mayor capacidad y mayor fortaleza. Todos los resultados indican que se ha ahondado en cierta sintomatología o trastornos que tienen que ver con la depresión, mayor nivel de estrés, ansiedad, incrementos de ataques de pánico, reacciones de manera impulsiva, un tanto agresivas, como situaciones que antes no demostrábamos”, indicó el psicólogo.
Para añadir: “Y son cosas que, si uno no se detiene y las trabaja en su momento, se quedan y nos van marcando a lo largo de nuestra historia”. A modo de aporte terapéutico y profesional, mencionó que desde hace casi 7 años incursiona en la práctica del mindfulness “que tiene que ver con habitar el presente”. “Permite darnos un tiempo para estar en el momento presente, más allá de que nuestra cabeza funcione hacia el pasado o el futuro, y que es lo que nos genera ansiedad y angustia. Nos invita a poder habitar el presente, descubriendo e identificando los factores que están influyendo en mi vida: emocionales, circunstanciales, y demás”, sostiene.
-¿Qué impacto tuvo el aumento del uso de herramientas tecnológicas?
-Me toca a partir de mi otra profesión, vinculada a la economía y a desarrollos AgTech, analizar cómo la tecnología ha dado un salto impresionante y que vino a solucionar un montón de inconvenientes que el sistema productivo estaba teniendo y acelerar procesos para bien. Por eso, por un lado en lo productivo fue fantástico, pero por otro lado jugó en detrimento porque la tecnología termina aislando a la persona y coarta la posibilidad del encuentro personal con el otro, de manera presencial o palpable. Por esencia y por definición, somos seres sociales: no podemos prescindir de la presencia del otro. Todo aquello que nos empuje a alejarnos del otro va a jugar en detrimento de nuestra construcción psíquica de nuestras vivencias emocionales.
-¿Cómo repercute en los jóvenes?
- Dijimos que, a nivel del vínculo interpersonal, la tecnología jugó en contra y esto principalmente se ve en la juventud. Hay estudios que están indicando que existe cierto deterioro en el nivel cognitivo, producto de la vivencia pandémica y del uso excesivo de la tecnología. Hoy se habla de consumo problemático, no solo del alcohol y de la droga, sino también en el consumo de tecnología. Es un gran desafío a abordar en el ámbito terapéutico y psiquiátrico.
Consultada respecto de la incidencia del período de pandemia en los adultos mayores, la gerontóloga Sol Rodríguez Maiztegui consideró que dicha instancia ha significado “un proceso bastante intenso” por entender que se puso a las personas mayores “en un lugar de mucha vulnerabilidad”.
“Los medios de comunicación hemos sido grandes responsables de eso, de hecho, se vulneraron muchísimos derechos en el contexto de pandemia que hicieron que las personas mayores hoy tengan miedo al contacto con el otro, a volver a conquistar el espacio público”, señaló la comunicadora social.

