Siempre me llamó la atención la pasión que el joven Diego Simeone les ponía a sus declaraciones recién comenzada su carrera, a fines de los ochenta, con carita de niño, en Vélez y en la selección argentina. Su buen manejo sorprendía en el medio de la cancha de el Fortín, sumado a un carácter que es el que se le conoce desde siempre.
El Cholo corriendo bajo la humedad de Liverpool para gritar los goles históricos del Atlético de Madrid, ante el local, el miércoles pasado, es la misma imagen de cada juego en cancha y de cada victoria o derrota detrás de la línea de cal como entrenador.
Simeone jugó 639 partidos en clubes entre el 1987 y 2006 y marcó 102 goles. Camisetas fuertes, muy pesadas. Con éxito casi siempre: Vélez Sarsfield, el Pisa de Italia, Sevilla, Atlético de Madrid, Internazionale, Lazio y Racing de Avellaneda.
Se puso la casaca de la selección nacional 106 veces y convirtió en 11.
Ganó siete títulos con equipos y cinco con el combinado argentino.
Un debut como técnico en Racing apenas dejó de jugar y ahí nomás campeón con Estudiantes de La Plata. Dirigió a River (también fue campeón) y San Lorenzo en Argentina y al Catania en Italia. Y desde 2011 está junto con el Colchonero.
Y tanto el Vicente Calderón a orillas del Manzanares como el hermoso nuevo estadio Metropolitano han visto de las pasiones del Cholo y el Rojiblanco.
Ganó con Atlético de Madrid siete títulos. No pudo con la Champions por muy poco y es la piedrita en el zapato del Real Madrid y del Barcelona en La Liga. Con más o menos material según las temporadas, pero nunca como los más poderosos de España y Europa en general.
Diego Godín, Filipe Luis, Juanfran Torres, Lucas Hernández y Antoine Griezmann, entre otros, dejaron el club en este ciclo. Vinieron otros, es cierto. Con Felipe, Trippier y Lodi, reorganizó la defensa. Los demás, salvo Llorente, que entró y marcó en Anfield, ya estaban en la plantilla. Con eso, que no es poco, el Cholo le ganó a Klopp. ¿Que no lo superó en juego? Es verdad. Aunque todo depende de lo que cada uno salió a hacer en los dos partidos. ¿Que el Liverpool pudo haberlo ganado teniendo en cuenta posesión y llegadas? También se acepta. Y hasta que Llorente y Morata sentenciaran la historia eran pocos los que creían en la victoria del Albirrojo. Como en otras ocasiones ante grandes de España y Europa. El Atlético del Cholo juega así. Con mayor o menor calidad de sus jugadores. Ha hecho de sus conjuntos una especie de equipo argentino puesto en los torneos europeos. Con los manejos de los momentos, bien a lo argentino y hasta afeando el espectáculo, lo que saca de órbita a los rivales que son mejores en la previa, por plantel y antecedentes.
Contragolpea como fórmula de ataque y logra que un muchacho refinado como Ángel Correa, por ejemplo, sea soldado a la hora de jugar en equipo o el creativo de siempre, si el partido le da esa posibilidad. Me encantaría preguntarle a Griezmann si el día a día del Cholo es igual al del Barça de Messi, si no está más suelto de cuerpo en el Camp Nou que en el Metropolitano. Refiero a que con el Colchonero es indispensable usar un buen rato el overol y en el Barcelona "la nave va", por características del Barça de estos años, con tanta riqueza técnica.
Diego Simeone es el Cholo. Uno de los mejores técnicos del mundo. Entre los diez mejores seguro. No gusta a la "cátedra" y mucho más a la de Argentina, que tiene una foto de Guardiola en la pieza y cita al técnico del Manchester City como el "puto amo".
Simeone gana. Dicen que no gusta. Preguntémosle al hincha del Colchonero.
Las comparaciones sólo sirven para demostrar su grandeza. Con más o menos material, si Simeone está en la mesa de discusión de la gente, mano a mano con Klopp, Guardiola y otros, quiere decir que lo que ha logrado es muy grande.
Ese extraordinario tipo del fútbol que es Jurgen Klopp llenó de halagos al Cholo después del primer partido y se mostró molesto con la forma de jugar del Atlético después de la eliminación. Eso es puro fútbol. Y Klopp agregó: "Soy un mal perdedor" para justificar su enojo. Algo así como lo que Simeone dijo cuando cayó en la final de la Champions ante el Madrid: "Fracasamos".
Tanto Klopp, "el técnico del momento", con su arrasador Liverpool, como el Cholo Simeone con su "molesto" Atlético se refirieron al resultado final de una contienda.
Y en esa materia no hay quién pueda decir que Diego Pablo Simeone, el Cholo, no aprueba cómodo. Aunque moleste a los puristas.