El cantante, compositor y guitarrista Omar Mollo acaba de editar "Tango Cosmopolita" junto a la Gran Orquesta Típica Otra, formada íntegramente por músicos radicados en Europa, consideró que el público y los artistas del Viejo Continente "tienen mucho hambre de tocar tango porque les gusta mucho".
Durante una entrevista con Télam, Mollo consideró que la selección europea que lo secunda en este proyecto “solamente tenía que ganar confianza. Yo los escuchaba y decía 'son tremendos' y tienen que convencerse que lo son. Por eso quieren venir a la Argentina para sentir ese pulso”.
Desde 2003, Mollo -quien acaba de obtener un Premio Gardel por “Rescatados”, trabajo que reúne grabaciones en vivo y sesiones inéditas-, viaja a Holanda para dar unos conciertos con músicos locales.
A partir de ahí le llovieron propuestas para afincarse en Europa y girar tanto con su propuesta de tango con bandoneón como el de un trío de guitarras, pero este año juntó a una formación dirigida por el holandés Leo Velverde e integrada por estudiantes de música de Holanda, Surinam, Noruega, Estonia, Finlandia, Argentina, Líbano, India, Sudáfrica e Inglaterra, pertenecientes a la Cátedra de Tango de la Universidad de las Artes de Codarts, en Rotterdam.
A este proyecto con cuatro europeos a cargo de los bandoneones, Mollo le sumó una tabla hindú y un arpa para la grabación de un disco que incluye tangos antiguos como "Acquaforte", "La Mariposa", "En esta tarde gris" y "Mimi Pinsón", entre otros clásicos.
-¿En qué momento armaste tu banda europea?
-La historia es así: A uno de mis conciertos allá me vino a ver el bandolonista Carel Kraayenhof que le tocó a Máxima “Adiós Nonino” cuando se casó y le dijo a mi mujer "me interesa mucho, porque yo tengo un sexteto de tango y quisiera que cante en el grupo". Se lo comenta cuando ella ya había conseguido 10 conciertos con tres argentinos que teníamos que cumplir y ella le respondió que si me esperaba un año podíamos hacerlo y me esperó. Luego canté seis años con él por toda Europa, luego me independizo y hoy es Omar Mollo con grupo. En esos 15 años que estoy conocí de todo tipo de músicos que hoy somos amigos y compañeros de trabajo.
-¿Cuando no estás con la orquesta tenés una banda?
-Tengo el Trío Escapada con un cellista húngaro y la violinista y el pianista son holandeses. Otro trío es Guitarras Porteñas donde todos son europeos. También forme Orquesta Típica Bélgica y un cuarteto con piano, guitarra, violín y contrabajo.
-Los músicos clásicos europeos dicen que Piazzolla es materia obligatoria en sus conservatorios. ¿Es así?
-Sí, pero yo no y me perdonan porque lo que digo es palabra sagrada. Leo Vervelde es el director del Conservatorio de Rotterdam y allí Piazzolla y Pugliese son materias que tenés que rendir para poder aprobar.
-¿Qué tangos les hiciste aprender para este disco?
-“Flor de lino”, “Afiches” y “En esta tarde gris”. Pero más que nada yo me adapté a una Orquesta Típica, algo que no es joda. Cantar con una orquesta típica no es fácil.
-¿Por qué?
-Porque es mucho power si sos un cantor que no sos un caradura. Yo también agradezco esta polenta y este sonido al rock, porque cuando suena una orquesta típica te pega mucho. Es como que te pasa por encima, y a mí me da más fuerza y más ganas de cantar.
Desde 2003, Mollo -quien acaba de obtener un Premio Gardel por “Rescatados”, trabajo que reúne grabaciones en vivo y sesiones inéditas-, viaja a Holanda para dar unos conciertos con músicos locales.
A partir de ahí le llovieron propuestas para afincarse en Europa y girar tanto con su propuesta de tango con bandoneón como el de un trío de guitarras, pero este año juntó a una formación dirigida por el holandés Leo Velverde e integrada por estudiantes de música de Holanda, Surinam, Noruega, Estonia, Finlandia, Argentina, Líbano, India, Sudáfrica e Inglaterra, pertenecientes a la Cátedra de Tango de la Universidad de las Artes de Codarts, en Rotterdam.
A este proyecto con cuatro europeos a cargo de los bandoneones, Mollo le sumó una tabla hindú y un arpa para la grabación de un disco que incluye tangos antiguos como "Acquaforte", "La Mariposa", "En esta tarde gris" y "Mimi Pinsón", entre otros clásicos.
-¿En qué momento armaste tu banda europea?
-La historia es así: A uno de mis conciertos allá me vino a ver el bandolonista Carel Kraayenhof que le tocó a Máxima “Adiós Nonino” cuando se casó y le dijo a mi mujer "me interesa mucho, porque yo tengo un sexteto de tango y quisiera que cante en el grupo". Se lo comenta cuando ella ya había conseguido 10 conciertos con tres argentinos que teníamos que cumplir y ella le respondió que si me esperaba un año podíamos hacerlo y me esperó. Luego canté seis años con él por toda Europa, luego me independizo y hoy es Omar Mollo con grupo. En esos 15 años que estoy conocí de todo tipo de músicos que hoy somos amigos y compañeros de trabajo.
-Tengo el Trío Escapada con un cellista húngaro y la violinista y el pianista son holandeses. Otro trío es Guitarras Porteñas donde todos son europeos. También forme Orquesta Típica Bélgica y un cuarteto con piano, guitarra, violín y contrabajo.
-Los músicos clásicos europeos dicen que Piazzolla es materia obligatoria en sus conservatorios. ¿Es así?
-Sí, pero yo no y me perdonan porque lo que digo es palabra sagrada. Leo Vervelde es el director del Conservatorio de Rotterdam y allí Piazzolla y Pugliese son materias que tenés que rendir para poder aprobar.
-¿Qué tangos les hiciste aprender para este disco?
-“Flor de lino”, “Afiches” y “En esta tarde gris”. Pero más que nada yo me adapté a una Orquesta Típica, algo que no es joda. Cantar con una orquesta típica no es fácil.
-¿Por qué?
-Porque es mucho power si sos un cantor que no sos un caradura. Yo también agradezco esta polenta y este sonido al rock, porque cuando suena una orquesta típica te pega mucho. Es como que te pasa por encima, y a mí me da más fuerza y más ganas de cantar.

