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¿Quién se ocupará de la economía real?

Por ahora no hay responsable confirmado en Industria, Comercio y Servicios. Un área clave que además reclama por una agenda cargada de dificultades. ¿Una señal de prioridades?

En la última cumbre de industriales organizada por la UIA la semana pasada, y que presidió el cordobés Miguel Zonnaras, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba y titular de Georgalos, hubo una pregunta inquietante que transitó los pasillos y los “breaks” que se hicieron entre charlas: ¿quién se ocupará de la economía real dentro del gobierno de Javier Milei? El interrogante tomó forma de preocupación entre los directivos de las principales empresas del país.

La duda no fue antojadiza. Es que, dentro de las cabezas económicas y de las preocupaciones centrales que dejó trascender en la previa el gobierno en conformación, no hay señales de ningún tipo hacia la industria, el comercio o los servicios.

En el equipo económico aún no hay indicios de la incorporación de un especialista en macroeconomía, alguien con mirada integral de la botonera. Menos, de alguien con enfoque en sectores productivos. ¿Quién será el secretario de Industria y Comercio? A Daniel Funes de Rioja, presidente de la UIA, le consultaron sobre los nombres y con algo de cintura dijo: “Venimos hablando con un equipo”.

En cargos que le pueden interesar a la industria toda o a determinados sectores, se conoció que Sergio Arbeleche estará en Minería; Horacio Marín, en YPF; y Eduardo Chirillo, en Energía.

En ese encuentro de la UIA estuvo participando alguien con conocimiento interno de la entidad: Federico Ovejero, exvice de General Motors. A algunos sectores del agro les puede sonar su nombre por su paso por Monsanto en su momento, aunque también estuvo en Unilever, Mc Donald’s y WalMart. Muchos creen que podría ser él el responsable de Industria en la gestión Milei, aunque en la cumbre industrial haya tomado cierta distancia de los dichos de Diana Mondino, la próxima canciller, que anticipó un enero con escasez de electricidad y pidió que, “si aguantaron hasta acá, aguanten 6 meses más”. En realidad lo que no encuentran los industriales son señales de qué rumbo tomará la política productiva nacional.

Zonnaras pareció enviar un mensaje encriptado en su discurso: pidió “una integración al mundo inteligente”. Eso tuvo una traducción posterior: no abrirse de un momento a otro y sin plan porque eso puede provocar consecuencias graves que la Argentina ya vivió con un deterioro severo de su aparato productivo. Conociendo esa inquietud reinante en el empresariado, Guillermo Francos, próximo ministro del Interior, llegó al cónclave asegurando que no habrá “un industricidio”. No logró eliminar la preocupación, especialmente de las pymes, que siguen de cerca lo que el Gobierno podría impulsar desde la próxima semana y que podría incluir en un cambio importante en las reglas de juego. Esa falta de previsibilidad, a 6 días del recambio de gobierno, es lo que más inquieta y preocupa a los empresarios.

En el organigrama del gobierno de Milei quedan libres los casilleros vinculados a estos sectores y eso también debe ser leído como una señal. Las prioridades en la ocupación de cargos pasó por otro lado, no por la industria, el comercio o los servicios. Apenas hubo cierta confirmación aún no oficial de que Fernando Vilella será el próximo secretario de Bioeconomía en reemplazo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca después de que se reuniera el jueves por la tarde con el ministro de Economía, Luis Caputo.

Ovejero, que podría ser el responsable de Industria, espera también tener un encuentro con Caputo para saber cuál es el plan general y ver si sus expectativas e ideas para la industria encajan en ese marco.

No es menor la agenda de la industria en este cierre de año. Hay muchas ramas que empezaron a tener problemas serios por falta de importaciones, que están paralizadas por la falta de dólares. Hay una deuda no precisada con proveedores que duplica los parámetros normales. Es otra deuda en dólares a solucionar. Pero, además, implica que muchas fábricas ya no reciban insumos claves porque la falta de pago les frenó los envíos. Hay cierta expectativa para que Caputo pueda conseguir dólares frescos en el inicio de la gestión y que una parte sean destinados a esa deuda. Si no hay dólares para aceitar las importaciones, el cuadro de situación del aparato productivo entraría en zona de máximo riesgo.

Por otro lado, los industriales ven con asombro la prioridad que Milei le da a las Leliq, algo que para muchos economistas no debería ser un tema central en este estado de cosas. Eduardo Levy Yeyati, que trabajó en los equipos económicos de Juntos por el Cambio hasta que irrumpió en el escenario Carlos Melconian y la Fundación Mediterránea, habló de “la paradoja de Leliq (y pases) como contraparte de los depósitos: si estos son estables, se refinancian (o se cancelan si hay remonetización, o se licuan si no la hay). Pero de tanto alertar sobre ellas los bancos se salen (de Leliq y depósitos) aumentando la base y la inflación”.

Un colega suyo, Marcos Buscaglia, lo llamó “pseudoproblema”: “Lo llamo pseudoproblema porque no encuentro ningún colega, desde el más heterodoxo hasta el más ortodoxo, que considere que sea un problema real. Las Leliq crecieron mucho porque fueron la forma de sacar pesos excedentes del mercado, excedente que se generó por el tremendo desequilibrio entre el aumento de la oferta de dinero –el BCRA financió al sector público por casi 24 puntos del PBI estos cuatro años– y la caída de la demanda de dinero. Si el próximo gobierno logra que el BCRA deje de financiar al sector público y que baje la inflación, lo que traería aparejado un aumento de la demanda de dinero, las Leliq se licúan solas”, afirmó, con mirada crítica sobre las prioridades.