Es uno de los empresarios más importantes del país. El grupo industrial que lidera, Aceitera General Deheza, viene de facturar por más de 2.700 millones de dólares en el ejercicio 2018/2019. Su palabra siempre tiene relevancia, más aún en un contexto de crisis económica.
Roberto Urquía, que recibió a Alberto Fernández en plena campaña, asegura que un tipo de cambio alto como el actual es necesario para que la economía se dinamice rápidamente.
Desde su oficina en Deheza, el exsenador nacional analizó el crucial momento que vive el país.
- ¿Qué análisis hace de lo que ocurrió en las Paso, con un resultado que no se esperaba nadie?
- En general, las encuestas y la mayoría de la gente percibían que Alberto Fernández iba a tener una ventaja sobre el presidente actual pero nunca de la magnitud que se dio. El lunes, en la apertura de los mercados, eso trajo una convulsión y una turbulencia que le hacen mucho daño al país y a los que vivimos en el país, a la gente que cobra un salario, la gente que cobra un honorario por ser profesional, al pequeño y mediano empresario, con estas tasas de interés que pasaron el 100 por ciento. Pero, bueno, roguemos que esta turbulencia, que el jueves pareció atenuarse un poco, se frene. El dólar a 58 sigue siendo un precio alto pero me parece que va a ser el nuevo nivel: entre 55 y 60 pesos. Además, me imagino que ha sido buena esta charla por WhatsApp entre Alberto Fernández y Macri y me parece que hoy por hoy la dirigencia toda tiene que jugar para el país y no para los intereses personales de cada uno.
- ¿Este precio del dólar, si se estabiliza en ese valor y permite prever costos y proyecciones, puede ayudar a algunos sectores a recuperarse?
- Me parece que todavía hay que esperar la definición electoral de octubre porque hoy hay gente que le pide a Alberto Fernández que dé definiciones y lo único que hizo fue ganar unas Paso. No es presidente electo. Ha sido tan contundente el triunfo que la gente lo da como presidente electo y creo que, en general, la gente no está equivocada. Es muy dificil descontar la ventaja que sacó Alberto Fernández en las Paso pero este país es imprevisible. Vaya a saber qué pasa en 30 o 45 días, pero en condiciones normales me parece que se le va a hacer muy difícil al oficialismo descontar la ventaja que sacó Fernández. Creo que tenemos que esperar que haya un diálogo entre los candidatos. Lo importante es que se comuniquen, se contacten y prioricen los interesesel país a los intereses del partido y las personas.
- ¿Usted cree que las turbulencias que se generaron a partir del lunes obedecen más que nada a cuestiones políticas o a inconsistencias intrínsecas del modelo actual?
- Creo que el modelo actual tenía inconsistencias que eran eminentemente de tipo financiero y no productivo. El sector financiero es muy temeroso. Cuando el solcito calienta está pero cuando el solcito desaparece sale volando como ratas en un barco que se hunde. Esa ha sido la historia del sector financiero nacional e internacional. O sea que mientras todo anda bien están; cuando hay un primer pozo de aire empiezan a escapar, a irse. Y eso está queriendo hacer ahora el sector financiero y, por eso, el dólar ha tenido esta suba tan abrupta. Me parece bien que haya subido porque lo peor que podemos hacer como argentinos es permitirles salir a los que especularon poniendo plata en pesos para hacer grandes utilidades y después transformarlas a dólares, que la transformen a un dólar a 45. Hubiera sido regalarles cosas. Por lo menos así el país se perjudica menos.
- ¿Para los sectores agropecuarios y agroexportadores, entre los que está su empresa, el dólar en torno de los 60 pesos implicará un impulso?
- Creo que siempre un tipo de cambio alto impulsa el comercio exterior. Y cuando uno analiza qué pasó en los países asiáticos cuando empezaron a desarrollarse y crecer - Indonesia, Malasia, Tailandia, Singapur-, lo hicieron con un tipo de cambio alto hasta que la gente regularizó la situación de empleo, pudo consumir más y a partir de ahí se vigorizó el mercado interno. Creo que es necesario para dinamizar rápido la economía un tipo de cambio alto que, con el tiempo, no va a ir quedando alto e irá generando una serie de cosas como la creación de empleo que la gente tanto necesita para mejorar el consumo local.
- Mientras tanto, hay que aguantar las consecuencias. ¿Las medidas que tomó el Gobierno para atenuar el impacto de la devalución cree que van en el sentido correcto o son preocupantes por el impacto fiscal que pueden tener?
- Creo que hoy tenemos que priorizar más el impacto en la gente que el impacto fiscal. Una vez, conversando con un amigo como Miguel Ángel Abella, que era diputado nacional, estábamos trabajando el plan de autopistas Laura. Era el 99. Entonces, viene Miguel y me dice: Roberto, el problema que le ven los economistas del gobierno al plan es que va a recalentar la economía. Me reí y le dije: Miguel, la economía está congelada, recontrafría. Este plan la va a entibiar un poco. Y es necesario que así sea. Así que los economistas siempre priorizan la cuestión monetaria, fiscal, y no ven la realidad de la gente. Las medidas de bajar a cero el IVA a algunos productos de la canasta básica es una buena medida, que debieron tomar hace un año, pero más vale tarde que nunca. El congelamiento de las cuotas UVA también es positivo. Y el congelamiento de los combustibles era necesario porque venían subiendo permanentemente. Son medidas buenas, positivas, que van a atenuar el impacto en el bolsillo de la gente pero lástima que no se tomaron meses atrás.
- ¿Cómo vio la actitud de Fernández después de ganar la elección?
- Cuando estuvo en Deheza conversamos sobre el tipo de cambio y ellos me decían que tenía que estar en 60 pesos por lo menos. O sea que lo venían pensando desde antes. Y la conversación con Macri me parece que fue un gesto de madurez. Me hubiera gustado que ambos personajes hubieran tenido esta conversación el lunes a la mañana y no el miércoles porque podríamos haber evitado algunos sobresaltos adicionales. Pero, bueno, fue el miércoles y eso les hizo bien a los mercados. Alguna calma se logró. Me parece que Albeto Fernández, en caso de ser elegido presidente, quiere recibir un país no en llamas sino medianamente ordenado y estable. A la vez, tenemos compromisos internacionales que, gane quien gane, iban a tener que reestructurarse porque son muy altos de acuerdo a la posibilidad de pago del país. Creo que Fernández lo que quiere es que sea un país en el que haya reservas, algún tipo de cuasi estabilidad y que las variables estén lo menos mal posible.
- ¿La relación del gobierno de Córdoba con Fernández debería replantearse?
- Me parece que el gobernador Schiaretti jugó para sus candidatos a diputados con la lista corta. No apoyó a ningún candidato. Recibió a Lavagna, Fernández, Macri. El gobernador fue neutro y está bien. Va a ser una pieza clave gane el presidente que gane. Él tiene lazos de relación con Fernández de vieja data. Creo que nuestro gobernador va a mantenerse prescindente.
- Por el panorama que se viene, el próximo gobierno probablemente no tenga otra alternativa que convocar a los gobernadores.
- Y... cuando un gobierno se encierra ya sabemos cómo termina. Tenemos una muestra ahora, recién. Lo peor que puede ocurrir es que la gente que rodea al Presidente o al gobernador sea gente un poco alejada de la realidad, que no se suba a un taxi y escuche a alguien que está en contacto con mucha gente todo el día. Aunque parezca increíble, eso te hace ver un poco la realidad. Si no, te encerrás en un círculo de gente que no tiene escrúpulos y que en vez de ayudar al goberante lo adula y le dice que está todo bien. Es lo peor que podemos hacer con alguien que apreciamos. Hay que decirles las cosas que hay que cambiar. A mí me da la impresión de que el gobierno que asuma tendrá que trabajar muy codo a codo con los gobernadores, y de una vez por todas, hacer un gobierno abierto, federal. El federalismo ha tenido una anemia muy grande desde hace mucho tiempo. Veo esa magnífica obra en Capital Federal que es el Paseo del Bajo. Y veo la ruta 158, que la transito diariamente, y está en un estado deplorable. Veo ese pequeño tramo de Río Cuarto a Holmberg, no costaría nada hacer. ¿Cuánto hace que se viene programando esa obra y no se concreta? A veces, la gente se encierra solamente en pensar dónde están los votos. Y están en Buenos Aires, pero no nos olvidemos del interior del país que produce también y produce mucho.
Marcos Jure
Redacción Puntal
Desde su oficina en Deheza, el exsenador nacional analizó el crucial momento que vive el país.
- ¿Qué análisis hace de lo que ocurrió en las Paso, con un resultado que no se esperaba nadie?
- En general, las encuestas y la mayoría de la gente percibían que Alberto Fernández iba a tener una ventaja sobre el presidente actual pero nunca de la magnitud que se dio. El lunes, en la apertura de los mercados, eso trajo una convulsión y una turbulencia que le hacen mucho daño al país y a los que vivimos en el país, a la gente que cobra un salario, la gente que cobra un honorario por ser profesional, al pequeño y mediano empresario, con estas tasas de interés que pasaron el 100 por ciento. Pero, bueno, roguemos que esta turbulencia, que el jueves pareció atenuarse un poco, se frene. El dólar a 58 sigue siendo un precio alto pero me parece que va a ser el nuevo nivel: entre 55 y 60 pesos. Además, me imagino que ha sido buena esta charla por WhatsApp entre Alberto Fernández y Macri y me parece que hoy por hoy la dirigencia toda tiene que jugar para el país y no para los intereses personales de cada uno.
- ¿Este precio del dólar, si se estabiliza en ese valor y permite prever costos y proyecciones, puede ayudar a algunos sectores a recuperarse?
- Me parece que todavía hay que esperar la definición electoral de octubre porque hoy hay gente que le pide a Alberto Fernández que dé definiciones y lo único que hizo fue ganar unas Paso. No es presidente electo. Ha sido tan contundente el triunfo que la gente lo da como presidente electo y creo que, en general, la gente no está equivocada. Es muy dificil descontar la ventaja que sacó Alberto Fernández en las Paso pero este país es imprevisible. Vaya a saber qué pasa en 30 o 45 días, pero en condiciones normales me parece que se le va a hacer muy difícil al oficialismo descontar la ventaja que sacó Fernández. Creo que tenemos que esperar que haya un diálogo entre los candidatos. Lo importante es que se comuniquen, se contacten y prioricen los interesesel país a los intereses del partido y las personas.
- ¿Usted cree que las turbulencias que se generaron a partir del lunes obedecen más que nada a cuestiones políticas o a inconsistencias intrínsecas del modelo actual?
- Creo que el modelo actual tenía inconsistencias que eran eminentemente de tipo financiero y no productivo. El sector financiero es muy temeroso. Cuando el solcito calienta está pero cuando el solcito desaparece sale volando como ratas en un barco que se hunde. Esa ha sido la historia del sector financiero nacional e internacional. O sea que mientras todo anda bien están; cuando hay un primer pozo de aire empiezan a escapar, a irse. Y eso está queriendo hacer ahora el sector financiero y, por eso, el dólar ha tenido esta suba tan abrupta. Me parece bien que haya subido porque lo peor que podemos hacer como argentinos es permitirles salir a los que especularon poniendo plata en pesos para hacer grandes utilidades y después transformarlas a dólares, que la transformen a un dólar a 45. Hubiera sido regalarles cosas. Por lo menos así el país se perjudica menos.
- ¿Para los sectores agropecuarios y agroexportadores, entre los que está su empresa, el dólar en torno de los 60 pesos implicará un impulso?
- Creo que siempre un tipo de cambio alto impulsa el comercio exterior. Y cuando uno analiza qué pasó en los países asiáticos cuando empezaron a desarrollarse y crecer - Indonesia, Malasia, Tailandia, Singapur-, lo hicieron con un tipo de cambio alto hasta que la gente regularizó la situación de empleo, pudo consumir más y a partir de ahí se vigorizó el mercado interno. Creo que es necesario para dinamizar rápido la economía un tipo de cambio alto que, con el tiempo, no va a ir quedando alto e irá generando una serie de cosas como la creación de empleo que la gente tanto necesita para mejorar el consumo local.
- Mientras tanto, hay que aguantar las consecuencias. ¿Las medidas que tomó el Gobierno para atenuar el impacto de la devalución cree que van en el sentido correcto o son preocupantes por el impacto fiscal que pueden tener?
- Creo que hoy tenemos que priorizar más el impacto en la gente que el impacto fiscal. Una vez, conversando con un amigo como Miguel Ángel Abella, que era diputado nacional, estábamos trabajando el plan de autopistas Laura. Era el 99. Entonces, viene Miguel y me dice: Roberto, el problema que le ven los economistas del gobierno al plan es que va a recalentar la economía. Me reí y le dije: Miguel, la economía está congelada, recontrafría. Este plan la va a entibiar un poco. Y es necesario que así sea. Así que los economistas siempre priorizan la cuestión monetaria, fiscal, y no ven la realidad de la gente. Las medidas de bajar a cero el IVA a algunos productos de la canasta básica es una buena medida, que debieron tomar hace un año, pero más vale tarde que nunca. El congelamiento de las cuotas UVA también es positivo. Y el congelamiento de los combustibles era necesario porque venían subiendo permanentemente. Son medidas buenas, positivas, que van a atenuar el impacto en el bolsillo de la gente pero lástima que no se tomaron meses atrás.
- ¿Cómo vio la actitud de Fernández después de ganar la elección?
- Cuando estuvo en Deheza conversamos sobre el tipo de cambio y ellos me decían que tenía que estar en 60 pesos por lo menos. O sea que lo venían pensando desde antes. Y la conversación con Macri me parece que fue un gesto de madurez. Me hubiera gustado que ambos personajes hubieran tenido esta conversación el lunes a la mañana y no el miércoles porque podríamos haber evitado algunos sobresaltos adicionales. Pero, bueno, fue el miércoles y eso les hizo bien a los mercados. Alguna calma se logró. Me parece que Albeto Fernández, en caso de ser elegido presidente, quiere recibir un país no en llamas sino medianamente ordenado y estable. A la vez, tenemos compromisos internacionales que, gane quien gane, iban a tener que reestructurarse porque son muy altos de acuerdo a la posibilidad de pago del país. Creo que Fernández lo que quiere es que sea un país en el que haya reservas, algún tipo de cuasi estabilidad y que las variables estén lo menos mal posible.
- ¿La relación del gobierno de Córdoba con Fernández debería replantearse?
- Me parece que el gobernador Schiaretti jugó para sus candidatos a diputados con la lista corta. No apoyó a ningún candidato. Recibió a Lavagna, Fernández, Macri. El gobernador fue neutro y está bien. Va a ser una pieza clave gane el presidente que gane. Él tiene lazos de relación con Fernández de vieja data. Creo que nuestro gobernador va a mantenerse prescindente.
- Por el panorama que se viene, el próximo gobierno probablemente no tenga otra alternativa que convocar a los gobernadores.
- Y... cuando un gobierno se encierra ya sabemos cómo termina. Tenemos una muestra ahora, recién. Lo peor que puede ocurrir es que la gente que rodea al Presidente o al gobernador sea gente un poco alejada de la realidad, que no se suba a un taxi y escuche a alguien que está en contacto con mucha gente todo el día. Aunque parezca increíble, eso te hace ver un poco la realidad. Si no, te encerrás en un círculo de gente que no tiene escrúpulos y que en vez de ayudar al goberante lo adula y le dice que está todo bien. Es lo peor que podemos hacer con alguien que apreciamos. Hay que decirles las cosas que hay que cambiar. A mí me da la impresión de que el gobierno que asuma tendrá que trabajar muy codo a codo con los gobernadores, y de una vez por todas, hacer un gobierno abierto, federal. El federalismo ha tenido una anemia muy grande desde hace mucho tiempo. Veo esa magnífica obra en Capital Federal que es el Paseo del Bajo. Y veo la ruta 158, que la transito diariamente, y está en un estado deplorable. Veo ese pequeño tramo de Río Cuarto a Holmberg, no costaría nada hacer. ¿Cuánto hace que se viene programando esa obra y no se concreta? A veces, la gente se encierra solamente en pensar dónde están los votos. Y están en Buenos Aires, pero no nos olvidemos del interior del país que produce también y produce mucho.
Marcos Jure
Redacción Puntal

