Después de la polémica generada en torno del sistema contratado por el Gobierno para el escrutinio provisorio de las próximas elecciones presidenciales, ante las serias fallas puestas en evidencia en un simulacro realizado días atrás, el anuncio de que una nueva prueba técnica obtuvo mejores resultados aparece como una señal relativamente positiva que no despeja todas las dudas. De cualquier forma, queda la expectativa de que la realización del último ensayo, con la presencia del periodismo y de representantes de la oposición, esté en condiciones de empezar a corregir un proceso que no ha sido llevado adelante con la claridad exigible en un asunto de tanta trascendencia para el ejercicio de la democracia.
Dado que el anuncio de que un nuevo simulacro de escrutinio provisorio obtuvo mejores resultados que el anterior no alcanza a despejar todas las dudas sobre el nuevo sistema, será el último ensayo, que contará con la presencia del periodismo y de representantes de la oposición, el que debería encarrilar un proceso que no ha sido llevado adelante con la claridad exigible en un asunto de tanta trascendencia para la democracia.
Como se sabe, en el próximo escrutinio provisorio el mecanismo habitual de trasladar físicamente los telegramas con los resultados de cada mesa hasta una sucursal del Correo desde donde se transmitirán al centro de cómputos será reemplazado por la transmisión directa a través de laptops desde cada escuela. Las ventajas son obvias en materia de ahorro de tiempo, además de que al haber menos pasos se reduciría la posibilidad de que se cometieran errores en alguno de ellos, pero desde la oposición han surgido sospechas sobre la seguridad del sistema que incluso dieron lugar a presentaciones judiciales.
Desde luego, la posibilidad de que exista un fraude queda extremadamente acotada porque en última instancia la consagración oficial de los ganadores de una elección no es producto del escrutinio provisorio sino del definitivo, que se verifica los días posteriores al de votación de acuerdo con un procedimiento que no ha sufrido cambios en esta oportunidad. Pero, como se advirtió en esta página luego de que trascendieran las fallas experimentadas durante el primer simulacro, la reserva con que se desarrolló, y la falta de información oficial sobre el funcionamiento del sistema, no podía menos que estimular las suspicacias en un clima cargado de agresividad y desconfianza como el que impera en esta campaña.
En ese marco, la realización de una nueva prueba en similares condiciones a la anterior no parece haber sido la mejor manera de responder a las inquietudes que, justificadas o no, terminan por enturbiar un poco más la atmósfera. Es cierto que esta vez al menos hubo una comunicación oficial sobre los resultados del simulacro, pero difícilmente la palabra de la empresa responsable sea suficiente para conformar a quienes la miran con escepticismo.
Habrá que exigir que el ensayo previsto para el próximo sábado, el último antes de las Paso, y que a diferencia de los otros sí se realizará ante la prensa y la oposición, se desarrolle con limpieza y toda la transparencia que hasta ahora ha estado ausente. Aun cuando las denuncias de fraude forman parte del folklore electoral desde siempre, la salud de la democracia demanda excluir toda posibilidad de que se encuentren motivos para darles alguna entidad, así sea la más ínfima.
Desde luego, la posibilidad de que exista un fraude queda extremadamente acotada porque en última instancia la consagración oficial de los ganadores de una elección no es producto del escrutinio provisorio sino del definitivo, que se verifica los días posteriores al de votación de acuerdo con un procedimiento que no ha sufrido cambios en esta oportunidad. Pero, como se advirtió en esta página luego de que trascendieran las fallas experimentadas durante el primer simulacro, la reserva con que se desarrolló, y la falta de información oficial sobre el funcionamiento del sistema, no podía menos que estimular las suspicacias en un clima cargado de agresividad y desconfianza como el que impera en esta campaña.
En ese marco, la realización de una nueva prueba en similares condiciones a la anterior no parece haber sido la mejor manera de responder a las inquietudes que, justificadas o no, terminan por enturbiar un poco más la atmósfera. Es cierto que esta vez al menos hubo una comunicación oficial sobre los resultados del simulacro, pero difícilmente la palabra de la empresa responsable sea suficiente para conformar a quienes la miran con escepticismo.
Habrá que exigir que el ensayo previsto para el próximo sábado, el último antes de las Paso, y que a diferencia de los otros sí se realizará ante la prensa y la oposición, se desarrolle con limpieza y toda la transparencia que hasta ahora ha estado ausente. Aun cuando las denuncias de fraude forman parte del folklore electoral desde siempre, la salud de la democracia demanda excluir toda posibilidad de que se encuentren motivos para darles alguna entidad, así sea la más ínfima.

