Ramón Andrés Funes, uno de los dos riocuartenses acusados del crimen de Mónica Ordóñez, volvió a la cárcel.
La nueva detención ordenada por el fiscal de Instrucción de Tercer Turno, Fernando Moine, no tuvo vinculación alguna con el femicidio perpetrado en El Andino el 5 de agosto de este año, salvo por el nombre de las personas implicadas.
Es que el hombre que semanas atrás resultó con heridas de un cuchillo Tramontina de cocina en un hombro y en una de sus piernas fue Raúl Grassano y el que le aplicó los puntazos fue su amigo Funes.
Ambos son los únicos imputados que hasta el día de hoy tiene la investigación por el femicidio de Ordóñez. Tanto Funes como Grassano estuvieron detenidos durante 70 días y recuperaron la libertad cuando Moine les dictó la falta de mérito.
En la Fiscalía confirmaron a este diario que siguen bajo la lupa y esperan el resultado de las pruebas genéticas que están siendo evaluadas en el Laboratorio Central de Córdoba capital para definir la situación procesal.
Sorpresa y media
El nuevo hecho protagonizado por Funes y Grassano sucedió hace un mes atrás y permanecía en un total hermetismo.
La fuerte discusión entre los amigos se produjo en el mismo sector donde fue perpetrado el asesinato de la mujer de 34 años, en la casa del abuelo de Funes, ubicada en proximidades de El Andino.
Más allá de que no hay ningún elemento que permita vincular esta pelea con el crimen de El Andino, la gresca terminará incidiendo a la hora de que ambos ejerzan su derecho de defensa.
División de tareas
Hasta que se produjo la fuerte discusión entre los imputados, tanto Funes como Grassano eran representados por el tándem de abogados integrado por Kevin Tamiozzo y Jacqueline Cattaneo.
En adelante, Tamiozzo continuará únicamente con la defensa de Funes, en tanto que Cattaneo seguirá asesorando sólo a Grassano, pues se considera que hoy existe una colisión de intereses.

