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El Centro Privado de Radioterapia sumó su tercer acelerador lineal y fortalece el rol sanitario de Córdoba a nivel nacional

La incorporación del nuevo equipamiento permite garantizar la continuidad de los tratamientos oncológicos, tanto a pacientes de la institución como a los que llegan desde otras provincias. Así, se convierte en el único centro del interior en reunir tres equipos de tales características

El Centro Privado de Radioterapia de Río Cuarto acaba de incorporar un tercer acelerador lineal, una tecnología clave para el tratamiento del cáncer, con el objetivo de fortalecer la continuidad de la atención y responder a una demanda creciente de pacientes de la ciudad y región como los que llegan desde distintas provincias del país.

La nueva unidad se suma a los dos equipos que ya funcionaban en la institución y coloca al centro entre los pocos servicios del interior argentino que cuentan con tres aceleradores en una misma sede. Según explicó su director médico, el doctor Jorge Sar (M.P. 24309 – M.E. 8193), la decisión responde tanto a necesidades operativas como a una realidad estructural del sistema sanitario nacional.

“Los aceleradores lineales son equipos extremadamente complejos y no es raro que deban detenerse por cuestiones técnicas. Cuando eso ocurre, tener más máquinas garantiza que los tratamientos no se interrumpan”, señaló el especialista.

Embed - Dr. Jorge Sar - Radio-oncólogo

Tecnología específica

Un acelerador lineal es el equipamiento central en la radioterapia moderna. Se trata de una máquina de aproximadamente siete toneladas que genera radiación de manera eléctrica para destruir células tumorales con alta precisión. A diferencia de los antiguos equipos de cobalto, no contiene material radiactivo permanente.

“El acelerador básicamente produce la irradiación en el momento en que funciona, y si se desconecta, no tiene nada radioactivo adentro. Su complejidad tecnológica es enorme: para que funcione intervienen varios sistemas informáticos y electrónicos al mismo tiempo”, explicó Sar.

Esa complejidad también se refleja en los tiempos de reparación cuando surge una falla. En Argentina, muchas piezas deben importarse y los recursos técnicos especializados son limitados, lo que puede dejar un equipo fuera de servicio durante varios días.

“Nos ha pasado que se rompe una placa electrónica y tenemos que esperar que llegue desde Estados Unidos. Eso nos puede llegar a significar estar diez días con una máquina parada”, indicó el director médico.

En ese contexto, contar con una tercera unidad permite al Centro Privado de Radioterapia distribuir la carga de trabajo y evitar interrupciones en tratamientos que, por su naturaleza, deben realizarse de forma continua durante varias semanas.

Pacientes de todo el país

La incorporación del nuevo equipo también refleja el crecimiento sostenido del centro riocuartense como lugar de derivación para tratamientos oncológicos complejos.

En muchas ciudades del interior del país existe un único acelerador lineal o directamente no hay servicios de radioterapia. Cuando esos equipos se detienen por fallas técnicas, los pacientes deben trasladarse a otras provincias para continuar sus tratamientos.

“Nos ha pasado que cuando se rompe un equipo en San Luis o en otros lugares, los pacientes vienen directamente acá. Un tratamiento de radioterapia externa puede durar entre diez y veinte días, por lo que interrumpirlo es una situación muy delicada”, explicó Sar.

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Esa dinámica ha convertido a esta institución de Río Cuarto en un punto de referencia para distintas regiones. Además de pacientes de Córdoba y provincias cercanas, también llegan derivaciones desde el norte argentino y otros puntos del país.

Con el nuevo equipamiento, el servicio contará con dos aceleradores de alta complejidad y uno de características más simples, lo que permitirá cubrir todo el espectro de tratamientos sin depender de una sola tecnología.

“Antes, si se detenía el equipo más complejo, había procedimientos que no podíamos hacer con la máquina más simple. Ahora vamos a tener dos equipos de alta complejidad, lo que nos permite cubrir toda la demanda”, afirmó el director médico.

Radioterapia de alta complejidad

Otro de los factores que explica el volumen de pacientes es el desarrollo que el centro ha alcanzado en tratamientos específicos como la braquiterapia, una modalidad de radioterapia que se realiza mediante procedimientos intervencionistas y que requiere infraestructura y formación especializada.

Este tratamiento se utiliza con frecuencia en cáncer de cuello uterino, una enfermedad con mayor incidencia en regiones con altos niveles de vulnerabilidad social.

“Muchas provincias del norte del país no cuentan con braquiterapia, por lo que los pacientes son derivados. Tenemos convenios con distintos ministerios de Salud provinciales que envían a sus pacientes para realizar estos tratamientos acá”, detalló Sar.

En promedio, entre ocho y catorce pacientes por semana llegan desde provincias como Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero o Catamarca para realizar este tipo de procedimientos.

La experiencia acumulada ha generado además una casuística clínica significativa. Según datos del propio centro, el volumen de tratamientos posiciona al servicio entre los más activos del país en esta especialidad.

“En braquiterapia realizamos más de siete mil disparos por año. El centro que nos sigue en actividad tiene aproximadamente la mitad. Para un lugar del interior del país es un número muy importante”, explicó el especialista.

Impacto sanitario y regional

El movimiento de pacientes provenientes de otras provincias también genera un impacto indirecto en la ciudad de Río Cuarto. Muchos tratamientos requieren estadías de varias semanas, lo que implica alojamiento, alimentación y logística para los pacientes y sus familias.

Para facilitar ese proceso, el centro ha desarrollado un esquema de asistencia integral que incluye la coordinación de hospedaje, traslado y otros servicios para quienes llegan desde lejos.

“Muchas personas se quedan un mes en la ciudad. Por eso organizamos todo el circuito para que el paciente venga, se aloje, tenga su tratamiento y pueda regresar a su provincia con el proceso completo”, explicó Sar.

Una inversión compleja

La instalación del nuevo acelerador también implicó un desafío logístico considerable. Debido a su tamaño y peso, el ingreso del equipo requirió el uso de grúas de gran capacidad, la apertura de sectores del edificio y la coordinación del traslado con maquinaria especializada.

“Para bajarlo del camión se utilizó una grúa capaz de levantar más de doce toneladas. Después se introduce al edificio con plataformas especiales y muchas veces hay que modificar estructuras para poder instalarlo”, relató el director médico.

A pesar de la complejidad del proceso, la incorporación representa un paso estratégico para sostener y ampliar la capacidad del servicio.

“Es un orgullo para nosotros, pero sobre todo es una tranquilidad para los pacientes. Sabemos que ahora tenemos más herramientas para garantizar que los tratamientos se realicen sin interrupciones”, concluyó Sar.

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