Río Cuarto |

“El plan contra el hambre es un buen signo para poder salir”

En diálogo con Puntal, monseñor Uriona se mostró alarmado por el 40,8 por ciento de pobreza y dijo que se trata de una deuda de la democracia. Pidió que haya diálogo.

El obispo diocesano Adolfo Uriona dijo ayer a Puntal que la pobreza es una deuda de la democracia y agregó que el plan contra el hambre es un buen signo para poder salir de este flagelo.

-Están confesando en la Plaza Roca en vísperas del Día de la Virgen, ¿no?

-Con motivo de la novena a la Virgen Inmaculada, se tomó esta iniciativa que se había hecho en Semana Santa de salir a la plaza, como nos pide el papa Francisco.

-Una Iglesia misionera.

-Exacto. Una Iglesia en medio del pueblo. Y por eso se tomó esta iniciativa.

-¿Percibe que hay preocupación en la gente por la crisis?

-En las charlas que uno tiene con la gente uno nota desánimo. Y el desánimo es una tentación del demonio para tirarnos abajo. Y eso no sólo puede suceder a nivel individual, sino también socialmente. La última noticia sobre el 40,8 por ciento de pobreza es una cosa que nos deja a todos descolocados.

-A propósito: ¿qué le dice este aumento de la pobreza?

-Nos dice que estamos en una situación de crisis muy fuerte y que el próximo gobierno tiene una tarea titánica para poder revertir esto. Ojalá que lo puedan hacer con inteligencia, con capacidad y con diálogo y consenso.

-¿Es una gran deuda de la democracia?

-Yo creo que sí. Hay propuestas interesantes pero que no se han cumplido. Lo de la pobreza cero. Esto es una deuda y hay que trabajar muy intensamente para poder superarla. Gracias a Dios no tenemos los conflictos que se dan en otros países de América Latina con toda la violencia y la revuelta social. Por ahora estamos en paz. Pero no sabemos hasta cuándo.

-¿Cuál es su opinión del plan contra el hambre?

-Es una iniciativa concreta para luchar contra un flagelo que es inmediato. Ojalá que realmente todas esas instituciones se comprometan en serio a salir. El hecho de que haya muchas instituciones comprometidas, entre ellas la Iglesia, es un buen signo.



Marcelo Irastorza.  Redacción Puntal