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El PJ piensa en reestructurarse para retener el poder en el 2019

El oficialismo cordobés buscará reforzar el protagonismo nacional del gobernador Schiaretti. Habrá cambios de gabinete a fin de año para oxigenar la gestión.

Después de la derrota por 18 puntos en las legislativas del domingo, el peronismo cordobés se dispone a iniciar un proceso de renovación de imagen y de figuras gubernamentales, en un intento por dar vuelta la página y mostrarse como una fuerza que se adapta a los nuevos tiempos y apunta a retener el poder en 2019.

La interpretación del gobernador Juan Schiaretti el domingo por la noche apuntó a no ofrecer la imagen de perdedor. Destacó que Unión por Córdoba obtuvo el caudal electoral más alto de los últimos años -algo más del 30 por ciento de los sufragios- y englobó los votos del PJ con los de Cambiemos en lo que sería un gran mensaje de rechazo al kirchnerismo.

Pero, más allá de ese discurso, el peronismo sabe que deberá mover algunas piezas para evitar que la luna de miel de los cordobeses con el macrismo se extienda y arrase con sus aspiraciones en 2019. El combo que tiene pensado el PJ contempla cambios en el gabinete provincial, una visibilización mayor de Juan Schiaretti a nivel nacional y, por último, modificaciones en la estructura del frente Unión por Córdoba, la estética y el trabajo en las redes.

“Pero lo vamos a hacer sin dramatismo, sin sobreactuar. Los cambios se irán produciendo paulatinamente”, indicaron desde el Panal de Córdoba.

Primero, el diagnóstico del oficialismo provincial es que el PJ suele sufrir cosechas magras en las legislativas pero porcentajes considerablemente más significativos en las elecciones ejecutivas.

Sin embargo, esta vez puede ser distinto porque los cordobeses han mostrado lealtad con el presidente Macri y parecen haber inaugurado un nuevo ciclo de acompañamiento a un proyecto político. En ese marco, Unión por Córdoba aparece en peligro.

Primero, lo que intentará hacer el PJ provincial es que Schiaretti tenga protagonismo en el escenario nacional a través de la liga de gobernadores.

Como ninguno salió fortalecido, en el oficialismo consideran que, por peso geográfico y político, es natural que el gobernador cordobés lidere ese espacio. Y, desde allí, que sea la cara de un nuevo peronismo. “No podemos construir como en los últimos años. Tenemos que ser republicanos, dialoguistas, modernos, no confrontativos. La forma de hacer política de Cristina se terminó, aunque ella siga teniendo influencia”, precisó un dirigente peronista.

Además, Schiaretti introducirá cambios dentro de su propio equipo de gobierno. Según manifiestan en Córdoba, la salida de algunos ministros y su reemplazo por figuras con más iniciativa ya está definido y se hará a fin de año. Hay carteras que, después de muchos años de conducción de un mismo ministro, muestran signos de agotamiento. Incluso, ni siquiera tienen presencia en la agenda pública.

La idea de Schiaretti es revitalizar la gestión pero mantener a la vez el plan de obras públicas, que el gobierno presenta como el más ambicioso de la historia cordobesa.

El tercer aspecto que apuntará a modificar el oficialismo provincial es partidario, focalizado en los acuerdos con otras fuerzas. A su vez, buscará generar una nueva imagen, otra estética y hasta un cambio en la utilización de las redes sociales.

En el gobierno de Córdoba señalan que también usarán las herramientas  del Big Data para conocer las necesidades de la gente y dar respuestas en tiempo real. Esos mismos instrumentos se utilizarán en épocas de campaña para tener información inmediata y específica sobre el humor social y la situación de la opinión pública.

El peronismo quiere dar una imagen más modernizada, ajustada a las tendencias actuales de la política y, además, no descartan enterrar directamente el sello que tanta satisfacciones les dio: Unión por Córdoba.