Rostros y Rastros | Elina Caballero | 2021 | 2020

Ni malo, ni bueno. Ni exitosos, ni fracasados

Siempre por esta época del año, lo quieras o no, realizamos balances, análisis, conclusiones y razonamos un poco de acuerdo a lo que vivimos. 2020 fue un ciclo inédito que merece una mirada también inédita

Olvidemos por esta vez un análisis llano de año bueno, año malo. Dejemos de buscar entre nosotros a exitosos y fracasados. 2020 merece un análisis mucho más profundo delo que vivimos, de lo que aprendimos y delo que pudimos ver mientras estuvimos solos.

Elina Caballero es terapeuta holística (@elina.caballero) y con ella hablamos para que nos oriente en esto de querer hacer un balance para un año tan complejo.

“Este año nos hizo ver el poco control que tenemos del exterior. Planificamos un montón de cosas, a veces se dan, generalmente se dan, pero hay veces que la vida tiene un plan distinto para nosotros. Este fin de año tendríamos que revisar todo lo que nos ocurrió sin la perspectiva de bueno-malo, de éxito-fracaso, porque este año el mundo nos dio vuelta la vida a todos. A muchos les fue muy mal, a muchos les fue muy bien, a muchos les fue normal, pero a la mayoría algo le sacudió. Yo creo que hay que quitar de este balance todo tipo de análisis del estilo; “esto salió bien”, “esto salió mal”, “esto fue un fracaso”, “esto fue un éxito”. Pondría como primera pregunta, cuál es el regalo que me dejó todo esto, anotar lo que yo considero que logré y lo que no logré, anotarlo, pero cambiar el foco y respondernos cuál es el regalo que me dejo todo esto”, así comienza Elina explicando cómo debería ser nuestra mirada sobre el año que paso. Diez meses de pandemia que jamás imaginamos, fueron para muchos el fin empresas, comercios, carreras; significo también la pérdida de seres queridos, nos llevó a vivir situaciones dramáticas y dolorosas. Identifiquemos todo eso, vivamos esas emociones, pero tratemos de dar un pacito más allá.

¿Cómo hacemos para ver el regalo de esta situación tan difícil?

Muchos tuvimos largos momentos de soledad y eso nos llevó a valorar el autoconocimiento, las terapias tanto las psicológicas, emocionales y físicas nos llevaron a valorar todo lo que requiere el cuerpo, algo que antes lo hacíamos en automático y ahora al faltarnos eso, se nos hizo un replanteo y nos cambió la perspectiva para darnos cuenta que eso es vital.

Estaría bueno que en nuestro balance podamos poner todo lo que yo considero bueno, todo lo que considero malo, todo lo que logré y todo lo que perdí. Una vez que lo pude poner en palabras, intentar ver el regalo en todo eso, de esta manera logro sacar lo mejor de este año para enfrentar el siguiente y los siguientes con una perspectiva de no querer controlar todo sino de aceptar con más fluidez.

¿Cómo encarar entonces el próximo año?

Planifica todo lo que quieras, y anda por ello, nadie está diciendo que no lo hagamos más (en un año en el cual lo planeado seguramente quedo bastante atrás), pero si algo no ocurre no te centres en todas las emociones negativas que te produce eso; vivilas, reconócelas, pero subí, seguí, inventa nuevas puertas, cruza nuevos puentes, quédate un momento quieto, pensá.

Algo que viví mucho este año y veo que de eso no se habla, es que cuando no tenemos nada para hacer, cuando no hay un paso más que hacer, hay que saber que esa nada es la posibilidad de todo, entonces hay que correrse un poquito del caminito que ya veníamos haciendo en automático y ver que esa nada es la posibilidad de un montón de cosas más que no imaginábamos que podía ocurrir.

He visto gente transformarse y ha sido, la verdad, algo maravilloso y es parte de eso, encontrar en lo que ocurrió un montón de posibilidades más que antes no las veíamos.

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¿Qué pasa cuando toda la culpa de lo que ocurrió se la echamos a la pandemia?

Muchos pasamos por eso, no hay que juzgarlo, a veces necesitamos de ese momento. Una sensación de dolor, de frustración que a veces se genera puede ayudar un poquito a quedarnos quietos y pensar, reflexionar un poco más. Lo importante es no quedarse en ese estado de; “esto me toco”, “esto que me hicieron”, sino asumir que me pasa esto, ocurrió esto en mi vida, valoro esa emoción, me detengo un rato a vivirlo, a sentirlo, pero me muevo de ahí, me corro, voy dando un pacito. Entonces ya ves que no me ocurrió a mí solo, es algo que nos ocurrió a todos, entonces ya me moví de ese lugar, di un paso. Por más cosa fea que te haya pasado, ha habido situaciones muy dolorosas, muy duras, pero si te vas corriendo un poquito, vas tomando el protagonismo en tu vida y vas fluyendo con lo que va ocurriendo te vas acomodando y encontrás una posibilidad dentro de toda la gama de posibilidades que existen y no podías ver antes porque íbamos en automático.

¿Crees que aún queda miedo en la gente?

Este año, desde mi punto de vista, lo que más fuerte se sintió y la emoción que más nos paralizó fue el miedo. Al principio porque si yo salía de mi casa afuera había un peligro que yo no veía y no había manera de defenderse, eso para la mente es tremendo y paraliza. Por suerte, creo que con el tiempo se diluyó en la mayoría de las personas, en las que no, estaría bueno quitar el miedo del peligro, pero no quitar las alarmas, la protección.

Algo que anhelamos mucho fue el abrazo con los seres queridos, me da la sensación que eso lo sufrimos mucho; la falta del contacto humano, y si le damos validez a este miedo de que el peligro está en todos lados, y nos quedamos con esa visión de que todo es peligroso, nos vamos aislando cada vez más.

No estoy diciendo que salgamos sin precaución, sino diferenciar que es lo que me da miedo y me paraliza, eso que me hace encender las alertas y me hace ir por la vida con tanto temor. Ir con precaución y saber que el miedo a que algo me mate paraliza, entonces tengo que empezar a pensar que vale más vivir, que este miedo me está matando en vida porque no me deja hacer nada. Salir del miedo y pasar a la precaución, valorar la vida desde todos los aspectos.

¿Qué otra pregunta nos recomendás respondernos a nosotros mismos para completar este balance?

Yo agregaría qué más es posible, porque justamente algo que nos enseñó este año es que hay muchas más posibilidades de las que nosotros vemos, lo que siempre hacemos es lo conocido, y lo conocido da siempre los mismos resultados. Vimos que por obligación y modificando algunas cosas logramos una posibilidad que antes no veíamos, como la posibilidad de los comercios de abrir canales de venta on line, solo por dar un ejemplo.

Entonces me preguntaría qué más es posible, qué más puedo hacer, qué otra posibilidad hay, qué otro camino hay, tanto para arrancar de nuevo como para crecer en lo que ya estoy haciendo, desde un ámbito económico, personal, desde el estudio, desde lo emocional.

Los límites que estoy viendo en este momento los puse yo, en algún momento sin darme cuenta, entonces si a mí me quitan todos estos límites, qué más puedo hacer.

POR FERNANDA BIRENI