Emanuel, uno de los más reconocidos ilusionistas argentinos, que tuvo su pico de popularidad a fines del siglo pasado, vuelve a presentarse en la ciudad con un show titulado Macig Stand Up, en el que entrelaza las facultades como mago que lo hicieron famoso con la práctica humorística tan en auge en estos momentos.
Esa combinación hace que se haya despertado un especial interés por esa presentación que se realizará esta noche desde las 22 horas, dándole un toque diferente a la programación habitual de Elvis, el escenario de Alvear y Colón, asumiendo el doble desafío de sorprender y hacer reír.
Con apenas 17 años, Emanuel Gandolfo debutó en televisión de la mano de Juan Alberto Badia, en el programa Badia & compañía y hoy, a días de cumplir 50, acumula una extensa lista de presentaciones y shows en escenarios locales e internacionales que lo llevaron a ser reconocido como “el David Copperfield argentino”.
Emanuel siempre puso distancia con esa identificación, que con mucho tiene que ver con la semejanza de sus figuras: “yo siempre hice algo muy diferente, que se apoya menos en la espectacularidad, apoyada en el hecho de que internacionalmente se trabaja con grandes producciones, y más toques humorísticos, que se profundizan ahora”.
Después de más de 30 años de carrera, vuelve con un espectáculo en solitario en el que el humor juega un rol fundamental presentado como una especie de stand up que desarrolla entre ilusiones: “Hago humor, sin contar chistes, genero humor a partir de la interacción. Es un humor de situación”.
Asegura además que “el público la pasa muy bien y se sorprende con esa combinación y si bien es un espectáculo para grandes, que lo pueden ver chicos. Tiene un humor para adultos, pero no es nada chabacano, de hecho los niños también participan. Hay mucha interacción con el público”.
Con apenas 17 años, Emanuel Gandolfo debutó en televisión de la mano de Juan Alberto Badia, en el programa Badia & compañía y hoy, a días de cumplir 50, acumula una extensa lista de presentaciones y shows en escenarios locales e internacionales que lo llevaron a ser reconocido como “el David Copperfield argentino”.
Emanuel siempre puso distancia con esa identificación, que con mucho tiene que ver con la semejanza de sus figuras: “yo siempre hice algo muy diferente, que se apoya menos en la espectacularidad, apoyada en el hecho de que internacionalmente se trabaja con grandes producciones, y más toques humorísticos, que se profundizan ahora”.
Después de más de 30 años de carrera, vuelve con un espectáculo en solitario en el que el humor juega un rol fundamental presentado como una especie de stand up que desarrolla entre ilusiones: “Hago humor, sin contar chistes, genero humor a partir de la interacción. Es un humor de situación”.
Asegura además que “el público la pasa muy bien y se sorprende con esa combinación y si bien es un espectáculo para grandes, que lo pueden ver chicos. Tiene un humor para adultos, pero no es nada chabacano, de hecho los niños también participan. Hay mucha interacción con el público”.

