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Semana con marchas que nos interpelan como sociedad

Las multitudinarias despedidas al Indio Solari reflejan el acompañamiento de la gente a un ícono de la contracultura y crítico del poder. La gran convocatoria del Ni Una Menos nos lleva a preguntarnos qué nos está pasando como comunidad

Tenía 77 años de edad y lo encontraron muerto tras sufrir un ACV no traumático en la pileta de su casa, luego de batallar durante una década contra el Parkinson, que lo alejó de los escenarios.

Su muerte causó shock y conmoción en sus fans que llenaron la Plaza de Mayo en un emotivo y multitudinario adiós al músico vanguardista que lideró Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Inmediatamente, la “Misa Ricotera” para rendir homenaje al mítico artista que rompió moldes con la industria discográfica se multiplicó por distintos puntos del país en el marco de una jornada de luto para el rock nacional.

En Córdoba, también hubo una masiva despedida que tuvo como epicentro el Patio Olmos y el recuerdo de La Mona Jiménez cuando le tiran una remera de Los Redondos y él le manda un saludo al cantante y compositor.

Trascendió que semanas antes el Indio había grabado un mensaje a Lionel Messi en el que le decía:“¿Qué tal si ganás un campeonato del mundo más? Estás para eso viejo”. Luego de la noticia de su muerte, el posteo de Messi no tardó en llegar: “Siempre en nuestros corazones. QEPD”.

En el recorrido de su carrera como músico, que lo llevó al altar de los rockeros más importantes del país, Carlos Solari entabló una relación de mucha empatía con su público, que cualquier político de raza envidiaría.

Pero la explicación de este estrecho vínculo con las masas radica en la autenticidad que encerraba su mensaje, muy crítico del sistema imperante y lejos de las conductas especulativas de la clase dirigente de hoy.

La frase de uno de sus fans resume a la perfección el porqué de tanta devoción: “No hay artista más grande que aquel que levanta la voz por los que menos tienen”.

Un albañil que también estaba en la gran manifestación explicó por qué fue: “Me enteré de esta noticia y me llora el alma. Para nosotros, los humildes, este tipo nos dio el cariño que no nos dieron los gobiernos”.

Todo un mensaje dirigido a los políticos que priorizan sus intereses personales en lugar de trabajar por el bienestar de la gente.

La cálida despedida de sus fanáticos contrastó fuertemente con la fría reacción del gobierno nacional. “No hemos tenido respuesta”, dijo la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, al explicar que intentó hablar con la familia del Indio para organizar el funeral del músico, pero que no tuvo respuesta alguna.

Quizás su afinidad política con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner haya sido el motivo por el cual no hubo una mayor cercanía del gobierno actual con el popular músico. “Soy un artista peronista”, se autodefinió categórico Solari, confesando así su identidad política.

La otra multitudinaria marcha de la semana fue la de Ni Una Menos, que este año estuvo signada por el femicidio de Agostina Vega.

Las estadísticas son escalofriantes: desde que arrancaron estas movilizaciones, hace once años, ya son 3.025 los femicidios en el país y, en lo que va del presente año, suman 105. En Córdoba, durante este 2026, se han registrado 5 casos.

Según el cálculo matemático, se trata de un femicidio cada 35 horas, lo cual es una barbaridad.

Pero en el detalle de estos números salta un dato que no es menor para quienes investigan este tipo de crímenes: el 60 por ciento de los femicidios fueron cometidos por las parejas actuales, los ex o los familiares.

La edad promedio de las víctimas es de 39 años, 10 eran adultas mayores de 60 años y 10 niñas y adolescentes menores de 18 años. El 40 por ciento eran madres y el 67 por ciento fueron asesinadas en sus viviendas.

En cuanto a la tipología de los agresores, el 32 por ciento convivía con sus víctimas y un porcentaje similar se dio a la fuga, mientras que la edad promedio es de 41 años. El 16 por ciento se suicidó, el 10 por ciento tenía antecedentes y el 6 por ciento pertenecía a las Fuerzas de Seguridad.

Hubo masivas marchas en todo el territorio nacional, incluyendo Río Cuarto, donde participaron más de 5 mil manifestantes, una cifra que habla a las claras de la preocupación que sigue generando este tema en la población.

Pero más allá de las estadísticas, nos debemos interpelar como sociedad acerca de ¿por qué está ocurriendo esto?

Según los especialistas, los femicidios son “la manifestación más extrema de la violencia de género, impulsados por estructuras sociales y culturales machistas que buscan mantener a la mujer en una posición de subordinación”.

Por ende, “cuando las mujeres desafían estos roles tradicionales o intentan ejercer su autonomía, se desencadenan respuestas de control, odio o dominación por parte de los agresores”.

Además, “es fundamental comprender que estos asesinatos no son hechos aislados, impulsos repentinos ni crímenes pasionales, sino el trágico desenlace de un ciclo de violencia sistemática y de discriminación”.

Asimismo, “la falta de protección efectiva, la normalización de la violencia en ciertas comunidades y la impunidad frente a las primeras señales de alerta también contribuyen a la escalada”.

Por eso, es importante no naturalizar este tipo de hechos y hacer rápidamente la denuncia ante los organismos competentes.

Pero lo más grave de este cuadro de situación es la desfinanciación por parte del Estado nacional de la prevención y atención de la violencia de género desde 2023, cuyo presupuesto experimentó una caída real del 89 por ciento.

Sin estos programas, se agrava la vulnerabilidad de las víctimas.

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