La presentación de un proyecto de ley (ver aparte) para limitar el tiempo de congelamiento de embriones en el país reavivó el debate sobre qué se hace con los óvulos fecundados que no son implantados en la mujer para su gestación. Al respecto, el doctor Diego Cagnolatti (M.N. 99081-M.P. 28693/2), uno de los directores del único centro de Río Cuarto que se dedica a la guarda de embriones, aseguró a Puntal que los tratamientos vinculados a la posibilidad de tener hijos van a seguir creciendo, debido a que cada vez son más las parejas que, por distintos motivos, deciden posponer la paternidad.
-¿Cuál es la situación en Río Cuarto?
-En Río Cuarto hace 6 o 7 años que nuestro centro, que se llama Procrearte, ofrece la criopreservación de embriones y óvulos. Últimamente, lo que se está dando con mayor frecuencia es la criopreservación de óvulos. Son mujeres que no tienen pareja y que están en una edad en la que la función ovárica no es la mejor, por lo que prefieren conservar óvulos para fecundar en algún momento. Es decir, son personas que no quieren fecundar sus óvulos con cualquier pareja. Así, el día de mañana, cuando las pacientes tengan una edad mayor, van a contar con óvulos que tendrán más chances de ser fecundados para ser implantados con una mayor tasa de éxito.
-¿Cómo arranca el procedimiento?
-A la paciente se le estimula la ovulación, se la punza y se le extraen los óvulos que van ser fecundados por los espermatozoides. Una vez que se forma el embrión, el mismo es transferido a la paciente. No se transfieren más de dos embriones al mismo tiempo para evitar embarazos múltiples y de riesgo. De esta manera, los embriones que no se transfieren son congelados. Entiendo que el proyecto de ley busca regular esos embriones. No es una tarea sencilla.
-El cuestionamiento que se hace es que actualmente hay más de 50 mil embriones congelados en todo el país y que un tercio del total tiene alrededor de 10 años, ¿es razonable que se quiera avanzar en una regulación?
-Me parece bien que se regule. De todas maneras, hay que tener en cuenta que la tasa de éxito del procedimiento es del 35%. Es decir, no todas las mujeres quedan embarazadas en el primer intento del tratamiento. Es por eso que se extraen varios óvulos para su fecundación y se transfieren de a dos embriones. Si la mujer no queda embarazada en el primer intento, lo hacemos una segunda vez y, de ser necesario, una tercera. Nos pasa que algunas sí quedan embarazadas en el primer intento, por lo que quedan muchos embriones que tienen que ser congelados.
-¿De qué depende que dé resultado o no el primer intento?
-Son muchas las variables que intervienen. Depende mucho de la edad de la paciente. Mientras más jóvenes, más posibilidad de implantación.
-¿Los embriones que ustedes congelan se guardan sin plazo alguno?
-Sí. Nosotros los guardamos con el consentimiento de la pareja. Hay casos que, al cabo de unos años, vienen y se implantan los embriones que les quedaron congelados. En el medio aparecen problemas como la separación de la pareja. Ese es un tema que debería legislarse, porque muchas veces no se ponen de acuerdo sobre el futuro de los embriones que tienen congelados.
-¿Cuánto tiempo pueden estar congelados los embriones?
-Pueden estar guardados durante muchos años.
-¿Hay muchos embriones congelados en Río Cuarto?
-No puedo decir un número porque no tengo el listado, pero tenemos muchos. Hace varios años que lo estamos haciendo. En Río Cuarto no es como en Buenos Aires, donde los embriones se congelan masivamente. Acá muchas parejas lo vuelven a intentar.
-¿Es una práctica que ha crecido en la ciudad?
-Ha crecido mucho y va a seguir creciendo. Lo que sucede es que la mujer y el hombre no saben las causas (por las que tienen dificultades para concebir). Un dato que muchos desconocen es que el 40% de los problemas de fertilidad corresponde a los hombres. Además, después de los 35 años, la función ovárica de las mujeres baja drásticamente. La maternidad se está postergando mucho y cuando se empieza a buscar un hijo aparecen los problemas. Primero se piensa en tener la casa, comprar el auto, que los dos tengan trabajo y después se ve el tema de los hijos. Por eso, los tratamientos van a ir incrementándose.
-¿A qué edad empiezan las consultas?
-Comúnmente se dan a los 30, 34 y 35 años. Hay mujeres que vienen a edades más tempranas, pero es porque tienen algún problema específico.
-¿Qué ocurre si se implantan más de dos embriones?
-Antes se hacía de esa manera, porque mientras más embriones transferís, mayor es la tasa de embarazo. Sin embargo, transferir más de dos embriones a la vez da lugar a embarazos múltiples y de riesgo. De hecho, transfiriendo dos embriones se puede originar un embarazo triple. Por eso, se está buscando la posibilidad de transferir un único embrión.
-Teniendo en cuenta que se implantan hasta dos embriones a la vez, para evitar el congelamiento de los que no se transferirán, ¿no sería conveniente fecundar únicamente la cantidad de óvulos que finalmente se van a implantar?
-Hay pacientes que vienen a la consulta y que piden dos embriones porque no quieren congelar y nosotros cumplimos con ese pedido. Lo que sucede es que hay varias etapas para llegar a los embriones. Por ejemplo, se pueden sacar 10 óvulos y que sólo 6 sean fecundados. De ese total se implantan 2 embriones y se congelan 4. Es decir, no es tan lineal. Si se logran 10 embriones, se implantan 2 y se congelan los otros 8, por ejemplo.
Qué dice el proyecto de los diputados
La importancia de la utilización de embriones no implantados para posteriores tratamientos de fertilización o donación a terceros figura entre los puntos más destacados de un proyecto de ley presentado esta semana por un grupo de diputados, especialistas en medicina y abogados.
El proyecto incluye el cese de la criopreservación y el destino de los embriones para futuras investigaciones.
Además de los diputados que impulsan la idea, estuvieron la presidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer), Stella Lancuba; el biólogo Hernán Dopazo, investigador del Conicet; la especialista en derecho de familia Marisa Herrera y Teresa Bravo, vicepresidenta de la Asociación Civil Sumate a Dar Vida, para pacientes con dificultades para concebir.
Todos los legisladores coincidieron en la importancia de que la ley se apruebe para que el Estado brinde un marco legal a quienes poseen embriones criopreservados en clínicas privadas.
Los diputados buscan llenar un vacío legal y destacaron que “es para que las familias tengan certezas y no incertidumbres” al momento de congelar sus embriones.
Según afirmó Lancuba, una encuesta realizada en abril de 2017 indica que en el país “hay 54.000 embriones criopreservados, de los cuales el 38,9% está congelado desde antes del 2008”.
La especialista en medicina reproductiva precisó que “se calcula que 20.000 personas abandonan esos embriones”, por lo que destacó que es necesaria una ley que regule su utilización para casos que “tengan más de 10 años de preservación”.
“La solución se tiene que dar desde un plano legislativo”, sostuvo.
Lancuba agregó que los motivos por los cuales las parejas abandonan los embriones pueden ser “por creencias, económicos o que ya concibieron a un hijo”.
Herrera presentó los 42 artículos que comprende el proyecto y resaltó que, según el fallo “Artavia-Murillo y otros contra Costa Rica”, de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, “un embrión no puede ser considerado como una persona” y que “la concepción tiene lugar desde que el embrión se introduce en el útero”.
La abogada detalló que el objeto de la ley es proteger el embrión y recalcó la “prohibición para su comercialización”.
Nicolás Cheetham
Redacción Puntal
-En Río Cuarto hace 6 o 7 años que nuestro centro, que se llama Procrearte, ofrece la criopreservación de embriones y óvulos. Últimamente, lo que se está dando con mayor frecuencia es la criopreservación de óvulos. Son mujeres que no tienen pareja y que están en una edad en la que la función ovárica no es la mejor, por lo que prefieren conservar óvulos para fecundar en algún momento. Es decir, son personas que no quieren fecundar sus óvulos con cualquier pareja. Así, el día de mañana, cuando las pacientes tengan una edad mayor, van a contar con óvulos que tendrán más chances de ser fecundados para ser implantados con una mayor tasa de éxito.
-¿Cómo arranca el procedimiento?
-A la paciente se le estimula la ovulación, se la punza y se le extraen los óvulos que van ser fecundados por los espermatozoides. Una vez que se forma el embrión, el mismo es transferido a la paciente. No se transfieren más de dos embriones al mismo tiempo para evitar embarazos múltiples y de riesgo. De esta manera, los embriones que no se transfieren son congelados. Entiendo que el proyecto de ley busca regular esos embriones. No es una tarea sencilla.
-El cuestionamiento que se hace es que actualmente hay más de 50 mil embriones congelados en todo el país y que un tercio del total tiene alrededor de 10 años, ¿es razonable que se quiera avanzar en una regulación?
-Me parece bien que se regule. De todas maneras, hay que tener en cuenta que la tasa de éxito del procedimiento es del 35%. Es decir, no todas las mujeres quedan embarazadas en el primer intento del tratamiento. Es por eso que se extraen varios óvulos para su fecundación y se transfieren de a dos embriones. Si la mujer no queda embarazada en el primer intento, lo hacemos una segunda vez y, de ser necesario, una tercera. Nos pasa que algunas sí quedan embarazadas en el primer intento, por lo que quedan muchos embriones que tienen que ser congelados.
-¿De qué depende que dé resultado o no el primer intento?
-Son muchas las variables que intervienen. Depende mucho de la edad de la paciente. Mientras más jóvenes, más posibilidad de implantación.
-¿Los embriones que ustedes congelan se guardan sin plazo alguno?
-Sí. Nosotros los guardamos con el consentimiento de la pareja. Hay casos que, al cabo de unos años, vienen y se implantan los embriones que les quedaron congelados. En el medio aparecen problemas como la separación de la pareja. Ese es un tema que debería legislarse, porque muchas veces no se ponen de acuerdo sobre el futuro de los embriones que tienen congelados.
-¿Cuánto tiempo pueden estar congelados los embriones?
-Pueden estar guardados durante muchos años.
-¿Hay muchos embriones congelados en Río Cuarto?
-No puedo decir un número porque no tengo el listado, pero tenemos muchos. Hace varios años que lo estamos haciendo. En Río Cuarto no es como en Buenos Aires, donde los embriones se congelan masivamente. Acá muchas parejas lo vuelven a intentar.
-¿Es una práctica que ha crecido en la ciudad?
-Ha crecido mucho y va a seguir creciendo. Lo que sucede es que la mujer y el hombre no saben las causas (por las que tienen dificultades para concebir). Un dato que muchos desconocen es que el 40% de los problemas de fertilidad corresponde a los hombres. Además, después de los 35 años, la función ovárica de las mujeres baja drásticamente. La maternidad se está postergando mucho y cuando se empieza a buscar un hijo aparecen los problemas. Primero se piensa en tener la casa, comprar el auto, que los dos tengan trabajo y después se ve el tema de los hijos. Por eso, los tratamientos van a ir incrementándose.
-¿A qué edad empiezan las consultas?
-Comúnmente se dan a los 30, 34 y 35 años. Hay mujeres que vienen a edades más tempranas, pero es porque tienen algún problema específico.
-¿Qué ocurre si se implantan más de dos embriones?
-Antes se hacía de esa manera, porque mientras más embriones transferís, mayor es la tasa de embarazo. Sin embargo, transferir más de dos embriones a la vez da lugar a embarazos múltiples y de riesgo. De hecho, transfiriendo dos embriones se puede originar un embarazo triple. Por eso, se está buscando la posibilidad de transferir un único embrión.
-Teniendo en cuenta que se implantan hasta dos embriones a la vez, para evitar el congelamiento de los que no se transferirán, ¿no sería conveniente fecundar únicamente la cantidad de óvulos que finalmente se van a implantar?
-Hay pacientes que vienen a la consulta y que piden dos embriones porque no quieren congelar y nosotros cumplimos con ese pedido. Lo que sucede es que hay varias etapas para llegar a los embriones. Por ejemplo, se pueden sacar 10 óvulos y que sólo 6 sean fecundados. De ese total se implantan 2 embriones y se congelan 4. Es decir, no es tan lineal. Si se logran 10 embriones, se implantan 2 y se congelan los otros 8, por ejemplo.
Qué dice el proyecto de los diputados
La importancia de la utilización de embriones no implantados para posteriores tratamientos de fertilización o donación a terceros figura entre los puntos más destacados de un proyecto de ley presentado esta semana por un grupo de diputados, especialistas en medicina y abogados.
El proyecto incluye el cese de la criopreservación y el destino de los embriones para futuras investigaciones.
Además de los diputados que impulsan la idea, estuvieron la presidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer), Stella Lancuba; el biólogo Hernán Dopazo, investigador del Conicet; la especialista en derecho de familia Marisa Herrera y Teresa Bravo, vicepresidenta de la Asociación Civil Sumate a Dar Vida, para pacientes con dificultades para concebir.
Todos los legisladores coincidieron en la importancia de que la ley se apruebe para que el Estado brinde un marco legal a quienes poseen embriones criopreservados en clínicas privadas.
Los diputados buscan llenar un vacío legal y destacaron que “es para que las familias tengan certezas y no incertidumbres” al momento de congelar sus embriones.
Según afirmó Lancuba, una encuesta realizada en abril de 2017 indica que en el país “hay 54.000 embriones criopreservados, de los cuales el 38,9% está congelado desde antes del 2008”.
La especialista en medicina reproductiva precisó que “se calcula que 20.000 personas abandonan esos embriones”, por lo que destacó que es necesaria una ley que regule su utilización para casos que “tengan más de 10 años de preservación”.
“La solución se tiene que dar desde un plano legislativo”, sostuvo.
Lancuba agregó que los motivos por los cuales las parejas abandonan los embriones pueden ser “por creencias, económicos o que ya concibieron a un hijo”.
Herrera presentó los 42 artículos que comprende el proyecto y resaltó que, según el fallo “Artavia-Murillo y otros contra Costa Rica”, de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, “un embrión no puede ser considerado como una persona” y que “la concepción tiene lugar desde que el embrión se introduce en el útero”.
La abogada detalló que el objeto de la ley es proteger el embrión y recalcó la “prohibición para su comercialización”.
Nicolás Cheetham
Redacción Puntal

