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Molino Gastaldi cumple 90 años, un pionero de la agroindustria cordobesa

Nació en 1931 por el impulso de cuatro hermanos y un cuñado que en Deheza hicieron los cimientos de lo que hoy es una empresa referente del sector

Orgulloso, asegura que General Deheza es un modelo en el que podría inspirarse el país para salir de una vez por todas de las crisis recurrentes.

La industria allí florece naturalmente en un microclima de emprendedores que comenzaron a sembrar persistencia, trabajo y esfuerzo hace casi un siglo. Y hoy muestra una maquinaria agroindustrial aceitada como en pocos lugares del país, con un parque fabril que tiene planes de expansión porque el espacio ya quedó chico.

Luis Héctor Gastaldi es un fiel exponente de ese ecosistema y se forjó en la cultura del molino que fundaron su padre, con tres hermanos y un cuñado en el lejano y difícil 1931. Está cumpliendo 90 años.

Luis Héctor Gastaldi: Molino Gastaldi, una empresa referente en el sector

Las secuelas de la Gran Depresión Económica del 29 aún persistían cuando el país quebraba la barrera de los 10 millones de habitantes y Córdoba sumaba su primer millón. Aquella población se multiplicó por 3, pero la empresa Gastaldi creció varias veces más.

“Todo comienza en los albores de 1931 con la intención de hacer un molino harinero con una capacidad de producción de 15 toneladas de harina. Lo fundaron los hermanos Gastaldi (Antonio, Gabriel, Ángel y Santiago) junto con el cuñado de ellos, Luis Macario”, comienza relatando Luis Héctor, hijo de Ángel -uno de los fundadores- y hoy presidente de la empresa.

1931: Fue el año de fundación del Molino Gastaldi en General Deheza. Empezó moliendo 15 toneladas por día.

En diálogo con Puntal, el empresario dehecino recuerda que “eran años de plena depresión de la economía mundial y era una época de bolsillos flacos. De todas formas, se contentaron con conseguir máquinas de rezago, bancos de cilindro, plansifter, para construir el molino. Y la fuerza mancomunada de todos ellos lo logró y pudieron comenzar a producir las 15 toneladas diarias”.

Hoy en la empresa trabajan 200 personas de manera directa, pero varias decenas más en forma indirecta en determinados momentos del año en que la ocupación se intensifica.

“Después hubo un largo interregno hasta el año 1978, cuando deciden construir un molino totalmente nuevo, desde el edificio hasta la maquinaria importada. Y más tarde hubo sucesivas reformas del molino que lo llevaron a que actualmente muela 350 toneladas por día, produciendo 15 mil bolsas diarias de harina de 25 kilos cada una”, cuenta Luis Gastaldi. Es decir que en 90 años su producción se multiplicó 23 veces.

1948: Sumó el acopio de cereales y oleaginosas, con plantas en Santa Eufemia y en Alcira Gigena.

“Eso trajo en paralelo la necesidad de generar espacios para almacenar la materia prima. Tanto es así que tuvimos que comenzar a construir silos de distinto tonelaje con el propósito de mezclar los trigos y así obtener permanentemente el estándar de calidad. Hoy la empresa tiene casi 70 mil toneladas de espacio de silos aéreos y galpones celdas. La necesidad nuestra es de 100 mil toneladas de trigo, que compramos en toda la región centro de Córdoba. Para operar todo eso tenemos una muy buena logística con una capacidad de descarga de unos 100 a 120 camiones por día”, destaca el empresario.

Pero en la empresa emblemática no todo es el molino, aunque haya sido claramente el motor que permitió todo lo que vino después.

“Fueron surgiendo otras iniciativas”, explica Luis Gastaldi para luego entrar en detalle del tránsito de las 9 décadas que cumple la empresa y que la encuentra en plena expansión. “En 1948 nos incorporamos como compradores de cereales y oleaginosas. Todo eso fue muy positivo y nos fue muy bien. A punto tal que unos años después abrimos una sucursal en la localidad de Santa Eufemia con una planta de silos de 6 mil toneladas más las oficinas y en Alcira Gigena, lo mismo. Fue con un éxito que hoy todavía no sé cómo agradecer la buena predisposición que tuvieron en los dos lugares para recibirnos. Por eso guardo especial afecto para las dos localidades por el modo en que nos recibieron; porque además estuvieron en las buenas y en las otras también”, explicó.

¿Qué mercado tiene el molino, a dónde se comercializa la producción?

La capacidad nuestra es de 15 mil bolsas que las distribuimos en Tucumán, Salta, Jujuy, Córdoba completa, Mendoza, San Juan, San Luis y Santa Fe. Con esa cobertura trabajamos sin stock. La venta es directa a panaderos. En Tucumán tenemos, por ejemplo, un acopio muy importante, al igual que en Mendoza. La verdad es que nos va muy bien con el molino.

1976: Incorpora el maní, que hoy se convirtió en la estrella dentro de la empresa. Exporta a 50 países unas 25 mil toneladas

¿Y qué perspectivas hay en el negocio?

Córdoba pueda producir 3 millones de toneladas o 3,2 millones de toneladas de trigo y por supuesto que una buena parte va a la exportación y otra queda para el mercado doméstico. Nosotros, como tenemos espacio y alguna experiencia, y lo digo con toda humildad, no tenemos problemas en cubrir las necesidades anuales que tenemos.

¿Esperan un buen año?

La perspectiva es buena para este año también y de hecho estamos recibiendo ya trigo de la nueva campaña proveniente de Chaco y Tucumán, donde comenzó la cosecha. Intuimos que vamos a tener un año con una oferta importante.

¿Cómo llega el maní a la empresa, la otra pata importante de Gastaldi?

En 1976 apareció en el escenario la exportación de maní y en una vetusta planta empezamos a hacer nuestros primeros ensayos, pruebas y fuimos vendiendo de a poquito, haciendo una clientela en Europa muy tenuemente.

Luis Gastaldi recuerda que en aquel momento viajó a Europa a buscar compradores del nuevo producto que la empresa sumaba y que su paso por el Viejo Continente fue algo decepcionante. Sólo había logrado vender 18 toneladas de maní.

“En 1991 construimos una nueva planta, ya montada con maquinaria bicromática para la selección, y aggiornada con lo mejor de la Argentina y a la altura de todos los colegas nacionales. Y diría que igual o mejores que las plantas de los Estados Unidos”, remarca.

¿Se pueden comparar con la elite mundial?

No tenga dudas de que nos podemos comparar perfectamente con Estados Unidos. Y agregaría además que Argentina desplazó en el comercio mundial a Estados Unidos y a China. Estados Unidos es el primer exportador del comercio mundial, con lo que ello significa. Y eso es por la calidad, por la seriedad de la exportación de todos los colegas, no sólo le hablo de Gastaldi, con un cumplimiento preciso de los contratos, como corresponde. Así fue creciendo la superficie de siembra de maní que está en La Pampa ya, y hasta hay lotes en Buenos Aires, aunque parezca mentira.

¿De aquellos primeros pasos con el maní a un momento hoy que tiene qué números?

Estamos exportando a 50 países y para eso despachamos unas 25 mil toneladas al año. Para nosotros es un excelente número. Y ahora estamos construyendo una nueva reforma con un aumento de la trituración, en la producción, de casi un 50%. Por eso vamos a estar triturando unas 250 toneladas diarias. Esa es una inversión que está en marcha, se empieza a montar en dos semanas y para eso vamos a realizar un parate de unos días en la planta. Pero para el año que viene vamos a poder tener una mayor dinámica de producción. La idea es poder avanzar permanentemente, como lo hacen también otros colegas, con lo mejor que hay en equipos.

¿Ese parte del secreto de la permanencia de 9 décadas?

Diría que es uno de los argumentos centrales. Pero Argentina tiene la particularidad de tener un maní, y lo digo objetivamente, superior a los de otros orígenes. Y también los consumidores se acostumbraron al maní argentino. Y lo remarco porque, además de tener terrenos franco arenosos donde siembra, cuenta con la particularidad de tener un sabor muy especial que nada tienen que ver con el sabor neutro que pueden presentar los otros exportadores del mundo. Ese posiblemente es otro secreto central. Para agregar, nosotros trabajamos a contraestación; es decir que cuando estamos cosechando ellos recién siembran. Y el comprador europeo que puede adquirir mercadería fresca, prefiere el grano argentino, hasta fines de noviembre que ingresa la campaña norteamericana al mercado. Y por supuesto que el proceso es a la inversa, ahora que cosechan, nosotros estamos sembrando.

Pero en el último tiempo llegaron las cámaras de frío y eso extendió las ventanas de colocación...

Sí, en medio de ese proceso natural, el exportador argentino tomó algunos resguardos y empezó a hacer almacenaje de frío para que en la temporada estival no padezcamos los problemas de acidez, porque recordemos que el maní es un producto perecedero. Por eso almacenamos en frío. Y en el caso particular nuestro estamos cerrando ahora un nuevo galpón de frío de 3.500 toneladas con las que vamos a llegar a 7.200 de frío.

Entonces, inversión y calidad fueron dos elementos centrales para explicar 9 décadas de vida...

Sí, pero indudablemente importó mucho el legado que nos dejaron nuestros mayores, nuestros antecesores. La impronta al trabajo y al esfuerzo que no es ni más ni menos que lo que nos hace dignos como personas.

¿Cómo ve hoy a la empresa?

La empresa creció muchísimo, de acuerdo con nuestras aspiraciones. Es una empresa mediana, pero que creemos importante. Y esas son nuestras metas, para nosotros es suficiente. A no ser que la tercera generación que ya está en la empresa, como Luis Macario, y los demás integrantes del directorio, como Gabriel Gastaldi y Mariano Gastaldi, que vienen con otro empuje y seguramente van a seguir construyendo el futuro, sostengan la expansión.

¿Está pensando en el legado?

Ya es hora de colgar los guantes. Lo estoy pensando, sí. Creo que en un año y medio será hora de llamarme a sosiego, sin prescindir de ir a dar una vuelta a mi oficina, leer los diarios, estar informado. Pero sin asumir responsabilidades.

¿Qué haría a partir ahí?

Me dedicaría a observar, sugerir, nada más. Para eso estuve 62 años en la empresa y si le sumo otro año y medio por delante, voy a cumplir ¡63 y medio!

Para calificar como fuente de consulta, alcanza...

Creo que sí. Modestamente, creo que en algunas cosas puedo ser útil. Pero totalmente libre, ya disfrutando lo que resta por vivir porque uno ya está viendo la maderita de la madeja. Es la vida...

¿Cómo imagina el futuro de la empresa?

La empresa va a apostar siempre al trabajo, es la impronta que nos dejaron nuestros mayores. No conocemos otra cosa.

¿Y el futuro de la Argentina?

Creo que va a tomar la buena senda. Esperemos que comprendan, sobre todo, del estímulo que hay que generarle al sector empresario argentino, al igual que a los sectores del campo.

¿Y cómo ve la realidad nacional?

Evidentemente hubo problemas. Por supuesto que la pandemia atrasó a la Argentina y a todo el mundo. Sin solución absoluta aún, porque hasta Alemania tienen 54 mil infectados diarios. Por eso hay que seguir alerta. Argentina, a pesar de estar corto de dinero, cumplió su cometido y ya tiene unas 90 millones de dosis de vacunas, se están logrando cosas que uno pensaba que no serían posibles.

¿Y en lo económico?

El país tiene 2,8 millones de kilómetros cuadrados, dueño de todos los climas. Tiene todo para crecer y estar bien, por eso tenemos que procurar acercar los desencuentros que puede haber por distintas banderías políticas, pero debemos ir al fondo de las cosas y prescindir de las discusiones menores y apostar siempre al esfuerzo y al trabajo, que es lo que nos hace dignos a todos.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal