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El día después: estreno destacado

La película del coreano Hong Sangsoo se estrena hoy en el Favio.

El cineasta coreano Hong Sangsoo, ofrece una auténtica clase magistral en su filme “El día después”, que se estrena hoy en el Centro Cultural Leonardo Favio y donde despliega con gran elegancia el drama sentimental de un crítico literario atravesado por sus deseos, sus temores y la disyuntiva de tener que elegir entre su esposa, su amante y la posibilidad de un nuevo amor.

Filmada en un exquisito blanco y negro, la película aborda las complejidades existenciales que abaten al protagonista, crítico y dueño de una editorial, que se enfrenta a sí mismo -y debe lidiar con sus miedos y su profunda cobardía- ante la imposibilidad de elegir, tal como se lo exige el mandato de una sociedad monogámica, entre la seguridad que le brinda su vida conyugal y la aventura de lo desconocido.

La última película de Hong, que compitió por la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, acompaña al protagonista en sus tribulaciones y describe la confusión emocional que se produce en cada uno de los encuentros y desencuentros que mantiene con su amante, su esposa y una nueva aspirante a ocupar el cargo vacante en su editorial, una joven que -sin proponérselo- lo seduce con su belleza e inteligencia.

Quizás sea justamente su condición de crítico reconocido y hombre aplomado, que pese a su edad se mantiene físicamente atractivo, el principal inconveniente que sufre Bongwan (interpretado por Kwon Haehyo) en contra de su propia tranquilidad, ya que padece una pulsión indisimulable por seducir mujeres, un rasgo psicológico que parece esconder -detrás de palabras y gestos amables- una honda insatisfacción personal.

Sobriedad y elegancia en la puesta

El director, que nació en Corea del Sur en 1960 y debutó como cineasta en 1996 con “El día que el cerdo se cayó en el pozo”, elige la sobriedad y la elegancia para una puesta en escena admirable donde, además de una delicada fotografía en blanco y negro, se destacan una serie de paneos breves y algunos zooms desde y hacia los rostros de los protagonistas, que revelan en expresiones mínimas y contenidas la complejidad de sus estados internos.

Solidez en las actuaciones

Más que en la acción, Hong pone el acento en la solidez de las actuaciones y en la importancia de las ideas que se expresa en extensas charlas entre Bongwan y sus mujeres, en la cocina de su casa, en el living de su editorial o en alguno de los bares y restaurantes donde, entre botella y botella de alcohol, seduce y es seducido, mientras intenta dilucidar qué decisión debería tomar -es decir, a cuál de ellas debería elegir- para ser feliz.

Hong también se vale de acentuadas elipsis para saltar de un espacio y de un momento a otro de este melodrama de baja intensidad, y ese recurso narrativo acentúa la confusión de los personajes y la del propio espectador, enfrentado a temporalidades diferentes que no se explican ni se identifican como típicos flashbacks (un recuerdo, por ejemplo) o flashfowards (la representación de algo futuro que todavía no ocurrió pero vendrá).

En ese vaivén de espacios, tiempos y emociones, Bongwan parece continuar su vida sin poder enfrentar sus temores ni tomar una decisión definitiva frente a la posibilidad de elegir entre su mujer (que finalmente descubre su engaño), su amante (que lo había abandonado pero regresa una noche inesperadamente) y la joven que aspira a convertirse en su nueva colaboradora (que decide alejarse ante semejante panorama).

La película enfrenta a este editor cincuentón a evaluar, según la mujer con la que converse en cada ocasión, diferentes perspectivas relacionadas con la existencia, la política, la filosofía y la religión, lo que lo obliga a replantearse sus propias ideas y valores éticos, poniendo en duda más de una vez sus afirmaciones y sus puntos de vista sobre la vida, el amor y la literatura.

De esta manera, el estreno de "El día después" (la tercera de las 21 películas de Hong que se exhibe comercialmente en la Argentina) ofrece una excelente ocasión para descubrir a -o reencontrarse con- un verdadero autor cinematográfico, dueño de un universo personal en el que se ve reflejado y en el que despliega una capacidad narrativa tan efectiva como poco habitual.