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"Hay jugadas que hacíamos con Bielsa hace 30 años que hoy se siguen repitiendo"

Juan Manuel Llop es un referente de los mejores momentos del equipo rosarino y discípulo del hoy entrenador del Leeds. Tras su paso por Platense, espera volver a dirigir y confiesa que de Belgrano no recibió ningún llamado

Juan Manuel Llop es uno de los grandes referentes de Newell’s de todos los tiempos, un emblema de la mejor década de la Lepra en su historia.

De reciente paso por Platense, ratifica que no ha recibido formalmente ningún llamado de Belgrano. En diálogo con El Deportivo, comienza hablando de su desempeño en el Calamar.

“Nosotros reiniciamos las actividades el 4 de septiembre, se pudo lograr el objetivo después de 22 años. La verdad es que estamos muy felices por lo que nos pasó, después hicimos un torneo competitivo con el equipo en Primera. Terminaron seis equipos abajo nuestro con respecto al descenso, se proyectaron algunos jóvenes, la despedida fue muy linda, con un gran triunfo. Todo lo que me ha pasado en mi tiempo en Platense fue muy bueno, dentro de este fútbol muy atípico por cómo se compite”, precisa.

-En este aspecto, ¿cómo trabaja la cabeza de ustedes, los entrenadores, sabiendo que la estabilidad en el puesto está supeditada a los resultados?

-Nosotros recién nos desvinculamos, es como que todavía no estás con el chip de técnico cesanteado porque recién terminamos el proceso. Yo creo que después de un tiempo, salvo que aparezca un trabajo inmediato, uno trata de ver alguna posibilidad de trabajo aquí o en el exterior. Siempre deseando que salga un buen trabajo, una cosa interesante, muchas veces no estamos sujetos a decidir y tenemos que arrancar para cualquier lado.

-Hoy pareciera que el fútbol está dominado por un par de empresarios que ubican casi siempre a los mismos entrenadores, ¿qué opina al respecto?

-Yo no tengo conocimiento de que sea tan así, eso es lo que se habla, que está todo bien enlazado por lo que hacen los empresarios. En realidad, todo va por el trabajo que hagas; nosotros en Platense hicimos muy bien las cosas. Me parece a mí que si nos van a elegir es por lo que hemos hecho; los directivos piensan en la actualidad, igual que nosotros, entrenadores, buscamos actualidad en los jugadores. Pasa también por el perfil que quiere o que necesitan en los clubes. Si es con o sin experiencia, tu currículum, tu momento. Pasa por eso, creo, y no tanto porque lo represente tal o cual persona.

-La liga argentina, al margen de su competitividad, pareciera que va camino a bipolarizarse con Boca y River; más atrás, el resto de los grandes; y, por último, la gran masa de equipos.

-En los últimos torneos se venía dando eso, creo que pasa por la calidad y el dinero que poseen esos clubes para poder contratar jugadores. En este torneo corto de la actualidad se dio que se destacaron otros equipos, tal vez porque Boca o River estaban en competencias internacionales y en una zona pudo prevalecer Colón y en la otra, Vélez. Es decir los grandes que tuvieron Copa no hicieron grandes campañas, más allá de haber clasificado todos, menos San Lorenzo. Me parece que fue un torneo bastante parejo, irregular por momentos porque varios equipos tuvieron la chance de clasificar. Anteriormente, sí creo que Boca o River venían ganado casi todos los torneos. Sobre todo Boca, porque River hace de 2014 que no gana el torneo local.

-Con todo su recorrido como entrenador, ¿alguna vez sintió tanta presión dirigiendo a un equipo como en la campaña de Racing que terminó con la promoción ganada a Belgrano?

-Lo sentí al año siguiente de ese torneo con Barcelona de Ecuador. Me tocó exactamente la misma película, de tratar de salvarlo del descenso. En el último partido teníamos que ganar, ni siquiera empatar nos servía. Imaginate que, con 80 mil personas en la cancha, tuvimos varios meses como para esquivar el descenso y llegar con posibilidades a la última fecha. Lo de Racing fue muy fuerte porque es un equipo grande, no es lo mismo pelear el descenso con un equipo de los denominados chicos que con los grandes. Por eso descendieron River, Independiente, San Lorenzo y Racing mismo; es muy difícil todo lo que lo rodea, por suerte pudimos zafar.

-Se están cumpliendo 29 años de la Copa Libertadores de 1992 que los llevó a la final perdida con San Pablo, ¿cómo jugaba ese Newell’s de Bielsa?

-Con Marcelo arrancamos en 1990 con un 4-2-3-1, después fue 4-3-3, empezamos siendo más pragmáticos. Ya en el 91 y 92 teníamos otro volumen de juego; lógico que el correr del tiempo y del trabajo generan eso, fueron dos años y medio con él. Teníamos mucha intensidad, siempre pensando en el arco del frente, con muchas jugadas predeterminadas. Hay jugadas que las entrenábamos en aquella época que se entrenan ahora, imaginate lo adelantado que estaba Bielsa.

-Pierden la final en el Morumbí por penales en la Copa, ¿cómo era jugar frente a casi cien mil personas en un estadio así?

-Nosotros lo habíamos vivido el año anterior en la cancha de Boca cuando fuimos campeones por penales en esa tarde con mucho barro. A las semifinales llegaron tres equipos muy poderosos como el América de Cali, San Pablo y Universidad Católica; fue el mejor San Pablo de la historia, bicampeón en el 92 y 93 y finalista en el 94. Estaban Cafú, Müller, Zetti, realmente era un equipazo. Estuvimos cerca, teníamos controlado el partido y a falta de veinte minutos hacemos un penal evitable. Para nosotros, los más grandes, era común jugar con presión, veníamos peleando torneos desde el año 85. Fuimos subcampeones en la temporada 86-87, campeones en la 87-88, en el 90 y en el 92.

-Para muchos especialistas del fútbol rosarino, el Newell’s de Yudica del 88 es el equipo rosarino campeón que jugaba mejor y más vistoso ¿era así?

-Era un equipo muy vistoso, en el medio campo estaban el Yaya Rossi, Martino, Roque Alfaro y yo, tres números diez y un volante central. Prácticamente, jugábamos como se juega ahora con 4-1-3-2; hicimos muchas goleadas: a Vélez, a Boca, Independiente, a los equipos de Córdoba, Deportivo Español. La gente se acuerda mucho por eso; el campeonato se ganó muy bien, con mucha solidez, era un gran equipo.

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-Viniendo al presente y a la final con Estudiantes dirigiendo a Platense, ¿cómo veían ustedes al equipo de Río Cuarto?

-Analizamos a un equipo que empezó empatando mucho y llega en su mejor momento en las últimas fechas del Reducido. Era un equipo muy fuerte en el juego aéreo, delanteros muy fuertes también, tan es así que yo pensé en ellos para que jueguen en Platense; hablamos con Ferreira, queríamos a Sepúlveda, a Hesar. Tenían mucho poder ofensivo, muy buenos sus laterales, tan es así que Suárez y Benavídez hoy están en Arsenal; también pensamos en ellos, Ferreira hoy está en Rosario Central. Es decir que tenían un equipo muy competitivo y muy fuerte. Nosotros para poder ascender teníamos que hacer un trabajo táctico muy bueno y por eso logramos el objetivo.

-En la idea de juego de ese Platense, y sabiendo que no eran muchos los partidos del campeonato, ¿fue más pragmático que de costumbre?

-Lo que nosotros tuvimos fue un compromiso muy alto del grupo hacia el trabajo y el objetivo era entrar en la historia. Eso se inició en la mente de todos en el primer día que asumimos. Vos calculá que tuvimos solamente cinco casos de Covid; los chicos fueron muy profesionales, eso lo recalco, el compromiso y el saber que teníamos que entrar en la historia. Había jugadores de mucho sentido de pertenencia, el grupo estaba muy fuerte. Eso es lo que ayuda muchas veces a las grandes campañas.

-¿Cómo evaluás tu futuro profesional?

-Yo vivo con mi familia en Quito, Ecuador. Momentáneamente estoy en Buenos Aires y cuando llega una oferta se analiza todo. Por suerte tengo la fortuna de que mi mujer y mi hijo me acompañan. Estamos en un momento muy bueno como cuerpo técnico, trabajamos un año largo, prácticamente ocho meses seguidos. Estamos bien, esperando una oferta, y si nos gusta avanzamos.

-¿Qué encontraste en Quito para que sea tu casa?

-Encontré primero a mi mujer y después llegó nuestro hijo, cuando dirigía Barcelona en el año 2009. Ya me quedé, más allá de que siempre dirigí en Argentina y mi residencia siempre estuvo en Ecuador, también estuve trabajando en Chile, Bolivia y Perú. Siempre estamos abiertos a cualquier mercado, mientras el tema deportivo sea interesante, lo económico también y más que en esta carrera tenés que estar dirigiendo, siempre activo. Es muy exigente y hay mucha competencia, hay que estar actualizado y uno la vive con mucha pasión a esta profesión.

-Habla de actualización y con tanta información que hoy contamos, ¿cómo es ese proceso?

-Vos viste cómo son los jóvenes hoy: hay que estar actualizado, desde el punto de vista del trato no es lo mismo a cuando yo jugaba, fue variando todo, eso es una parte. La otra parte es tratar de darle al jugador la mayor información posible para que crea en el mensaje que vos le estás dando, en el trato, tener un buen ida y vuelta. Hoy se trabaja con GPS y con muchas personas más. Hay que tratar de brindarle al jugador todas las armas posibles para que esté comprometido y te crea. Por eso los cuerpos técnicos hoy son de casi diez personas, porque están involucradas muchas cosas, el videoanalista, por ejemplo. Nosotros le pasamos al jugador todo el trabajo que hace, sus partidos, sus marcas en el GPS, el video editado de con qué se va a encontrar, todo eso. Si es necesario, lo hacemos visualmente con el plantel o parte del mismo, eso lleva mucho tiempo y en nuestra época no existía. A eso me refiero con la actualización.

-Finalmente, fuiste compañero de Diego en Newell’s; a pesar de la obviedad, ¿qué me podés decir de él?

-Me queda el hecho de haber jugado con Diego (el avatar de su WhatsApps es una foto juntos con la camiseta de Newell’s), de haber compartido un almuerzo o una cena porque comíamos juntos siempre los más grandes. Después la virtuosidad como jugador de fútbol, más allá de que estuvimos juntos poco tiempo y me hubiese gustado estar más, además de que no era un momento ideal para él. Para mí fue el mejor jugador nuestro de todos los tiempos, me queda eso, el haber jugado con el mejor jugador de la historia.

Javier Albarracín. Redacción Puntal