“Con el objetivo de erradicar la hepatitis antes del 2030, Rotary dona test gratuitos a nivel mundial para poder detectarla a tiempo y salvar muchas vidas, porque se ha descubierto en la ciencia que la hepatitis C tiene cura”, comentó a Puntal AM Paola Paz, presidenta de la institución. Además, dijo: “Como Rotary Club estamos fomentando la concientización de las formas preventivas de contagio y para que las personas se realicen el testeo a tiempo”, añadió.
En tanto, Carlos Mendoza, a cargo del Servicio de Hepatología del Hospital San Antonio de Padua, explicó que “es posible erradicar la hepatitis, pero es muy difícil”. En ese sentido, precisó que a nivel mundial hay tres grupos de países y Argentina está en el tercer grupo. “Estamos en una de las peores situaciones”, sentenció. “Hay algunos países en el mundo donde prácticamente tienen erradicada la hepatitis C, como es Islandia; hay otros países que están encaminados hacia ello, que seguramente pueden llegar a lograrlo antes del 2030, y nosotros lamentablemente estamos en el tercer grupo, empezando ver si podemos erradicar la hepatitis C”, puntualizó.
La importancia del test
“El tipo de test que dona Rotary es un test por micropunción. Se utiliza como método de pesquisa. A los 20 minutos de realizado la persona puede saber si tiene o no hepatitis C. En caso de confirmarlo, será captada para realizar otro tipo de test más convencional, que se efectúa a través de la extracción de sangre”, detalló Mendoza.
Además, resaltó que esperan recibir a una buena cantidad de personas, ya que en el marco de la campaña podrán solicitar el testeo en el acto. “Es conveniente que toda persona, al menos una vez en la vida, se haga el test, a la edad promedio de 40, aunque no haya tenido ningún factor de riesgo, ya que hay muchas formas de transmisión de la hepatitis C”, advirtió.
-El problema es que se trata de una enfermedad silenciosa...
-Exacto, es totalmente silenciosa, la mayoría de la gente que está infectada con un virus no sabe que lo tiene y de allí la importancia del testeo a la población general, porque desde hace tres o cuatro años atrás contamos con un tratamiento específico para el virus C que cubre la infección.
-¿Ha crecido la cantidad de personas que tienen el virus C?
-No, no se puede decir que ha crecido. Justamente estas campañas son para detectar a esas personas que no saben que lo tienen al virus. Por supuesto que ha crecido la cantidad desde el punto de vista de que cada vez con estas campañas vamos detectando más gente.
-¿Qué diferencia hay entre el virus B y el C?
-El virus B tiene la misma vía de contagio que virus C, que es a través de la sangre, con la gran diferencia de que una proporción importantísima de los infectados por virus B adquieren la infección por transmisión sexual. El virus C puede contagiarse a través de transmisión sexual pero es excepcional. Las dos evolucionan a enfermedades crónicas, a cirrosis y a cáncer de hígado, y la gran diferencia entre estas dos es que la hepatitis B cuenta con vacuna para prevenir pero la hepatitis C no y la otra diferencia es que la hepatitis C tiene tratamiento específico que la cura, mientras que hepatitis B no.
Vacunación contra virus B
A partir de 1992, los recién nacidos reciben la primera dosis contra hepatitis B y desde 2012 es obligatoria para todas las personas de cualquier edad. Para el resto de la población que no esté cubierta por esta vacuna, en el marco de la campaña, va a poder acceder a ella en el Hospital.
“Cada vez que hacemos campañas de detección, siempre intentamos hacer de prevención también, entonces la gente que acuda al Hospital puede hacerse el test para hepatitis C y si quiere, vacunarse para el virus B”, indicó el especialista.
-¿A quiénes recomienda acercarse a realizar el test?
-Bueno, está dirigida a mayores de 18 años fundamentalmente, que pueden pertenecer a grupos de mayor riesgo, que son las personas mayores que han recibido transfusiones de sangre antes del año 82 o derivados de la sangre, personas que han estado en contacto o que han compartido jeringas, personas que han recibido inyectables cuando no existía el material descartable, personas que tienen tatuajes, que tienen piercings, adictos a drogas endovenosas o a drogas inhalatorias.