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Desde toda la ciudad, buscan una alternativa educativa en la Escuela de Carpintería

Tras un año de inactividad por la pandemia, el establecimiento municipal reabrió sus puertas con una importante inscripción de adolescentes y adultos a sus talleres

Con la presencia de alumnos de todos puntos de la ciudad, recuperó su actividad la Escuela Municipal de Carpintería, dependiente de la Secretaría de Educación y Culto del Municipio. Con todos los protocolos correspondientes por la pandemia y con una currícula que apuesta a la formación integral de los alumnos, el establecimiento ubicado en barrio Alberdi recibe a jóvenes y adultos de todos los barrios tras un año de inactividad por el Covid-19.

En diálogo con Puntal, la coordinadora de la escuela, Carina Campodónico, comentó: “Comenzamos con las clases presenciales con muchas expectativas. Para la inscripción contamos con muchos vecinos que han llegado a anotarse, más de 100 adultos y más de 40 jóvenes y adolescentes”. Y agregó: “Estamos muy contentos, porque en estos días hemos hablado de lo que significó la pandemia y el aislamiento, había muchas ganas de estar de nuevo juntos”.

Consultada por el diagrama que se ha adoptado por los protocolos de seguridad sanitaria en el marco de la vuelta a clases, la coordinadora de la escuela señaló: “Ya lo manejábamos, por lo que es el uso de herramientas y máquinas, por la comodidad de trabajar en el banco de carpintero, entonces siempre se definían grupos pequeños en cada curso, como máximo 15 personas, y es algo que mantenemos ahora y se contempla en el protocolo”, precisó y aseguró que, si bien hay dinámicas que se han modificado, el sistema se mantuvo.

“Hay grupos de jóvenes por la mañana y por la tarde, con primero, segundo y tercer año, y los jóvenes van de lunes a viernes, mientras que los adultos sólo tienen una clase de 2 horas una vez por semana, para dar lugar a más personas”, indicó Campodónico, quien detalló que todos los alumnos trabajan con barbijo y constantemente se desinfectan con alcohol las herramientas que se van utilizando. “En la escuela, que si bien es todos los días dos horas y media, también se incorporó huerta, como una posibilidad de economía familiar, y se la articula con carpintería, ya que el año pasado se había iniciado un proyecto para la realización de composteras en madera”, especificó la coordinadora sobre esta actividad que los lleva a trabajar al aire libre y evitar espacios donde puedan contagiarse.

Manifestó que todos los jóvenes que habían dejado las clases el año pasado por la pandemia ahora retomaron, de manera gratuita, y los adultos pagando una cuota muy accesible que va destinada a la cooperadora de la escuela y al seguro.

- ¿Han recibido alumnos de toda la ciudad?

- Se ha ampliado notablemente. En los adolescentes, en los que el límite mínimo es de 12 años, empezaron a venir de muchos barrios de la ciudad, algo que nos llamó la atención porque antes se concentraba en lo que es Alberdi, donde está la escuela. En los adultos es diferente, desde hace rato vienen desde muchos lugares, tienen otro tipo de movilidad.

Por su parte, la secretaria de Educación y Culto, Mercedes Novaira, explicó que este año no pudieron desarrollar actividades en la escuela de Carpintería y lo mismo sucedió con la de Arte “Manuel Belgrano”. “Hemos visto que, a pesar de este tiempo de inactividad, los padres de los jóvenes han sabido volver a poner en valor lo que la escuela les ofrece para el crecimiento de los adolescentes de entre 12 y 18 años; estamos convencidos de que los tutores de cada uno ya saben que la Escuela de Carpintería es una institución de escucha y diálogo, por lo que allí se educa”, sostuvo la funcionaria.

Novaira resaltó: “La primera característica que deben tener los carpinteros es la escucha, porque luego se genera un vínculo de confianza, para ser parte de este proyecto interdisciplinario que hemos propuesto”. En tanto, destacó que junto con el aprendizaje de un oficio se brinda deporte, arte como música, teatro y pintura, “algo que es muy importante para el desarrollo de los adolescentes”. “Volvemos a apostar a una disciplina tan importante como la música, porque hemos visto que en situaciones de crisis los jóvenes supieron canalizar por esta vía cada una de sus situaciones personales, y así el Estado arbitra los medios como para acompañar”, explicó.

La secretaria destacó el trabajo articulado con la Secretaría de Género, Niñez, Adolescencia y Familia: “Algo que seguiremos haciendo, y nos fortaleceremos escuchando a los especialistas que integran este espacio”, remarcó y planteó: “La posibilidad de dar huerta en la escuela tiene la firme intención de que los chicos lleguen a sus hogares con una oferta diferente y puedan preparar pequeñas huertas, porque sabemos que vienen momentos complejos, es toda una revolución en la familia, para que el adolescente pueda transformarse en un docente en su propia familia”, concluyó.