Diego Alejandro Galisteo (21) es Pía, una drag queen que valiéndose de una batería de prendas y maquillajes busca transmitir su arte en las calles de la ciudad. En esta entrevista habló sobre un fenómeno que empezó a tener sus cultores en el país
Lleva una larga peluca morocha, flequillo a la mitad de la frente y abundante maquillaje azul y violeta. Ese es su sello personal. Las pestañas bien arriba, las cejas exageradas y pintadas de negro. Apliques de strass, aros largos y pulseras doradas acompañan un vestido violeta brillante con unos zapatos negros.
Drag Pía está en su salsa. Así encabezó la octava marcha por el orgullo que recorrió las calles de Río Cuarto el año pasado. Así se la ve cada vez que Diego Alejandro Galisteo (21) deja paso a su otro yo, a su personaje.
Drag queen o transformista es un término que describe a la persona que se disfraza y actúa un estereotipo de mujer con rasgos exagerados. Tiene su origen en el inglés. Algunas teorías explican que su etimología proviene de la palabra ‘drag’ como significado de travesti, y por lo tanto reina travestida, y otras hablan de que drag son las siglas en inglés de "vestida de mujer".
Sus vestuarios incluyen plataformas, pelucas, pestañas postizas, cascos, plumas y accesorios con la intención de llamar la atención y entretener a quien las observe a su paso.
Diego es parte de la comunidad LGBT de Río Cuarto. A los 17 años conoció lo que era el mundo de las pelucas y el maquillaje exagerado, el amar la feminidad y así empezó a formar a su musa. Su drag Pía busca lo femenino, transmitir la dulzura y ser un personaje gracioso.
Diego trabaja en la casa LGBT de la ciudad y en una agrupación artística local, Compañía Bravo, que hace teatro de revista y en 2015 estuvo nominada a los premios Estrella de Mar.
“Trabajamos desde adentro por la inclusión. Además, doy talleres de maquillaje artístico, estudié peluquería y ahora estoy en un taller de canto e hice talleres de teatro”, enumera.
-¿Sentís que como drag transmitís un mensaje a la sociedad?
- Eso es lo que intento, siento que si no brindo un mensaje a la sociedad no estoy haciendo arte. Para mí siempre hay que transmitir algo, sea bueno o sea malo. Si yo a vos te gusto como drag o no es cosa tuya, mi trabajo como Pía está hecho, pero yo creo que Drag Pía transforma, o eso intento.
-Llegar al otro...
-Claro, yo siento que cada drag es único y especial. Odio las reglas, las reglas están para romperlas. Para mí, cualquiera que se quiera sentir drag y es feliz así, genial. Yo me decía que a mi drag Pía no le puede faltar nunca una peluca y mucho maquillaje.
Diego, a los 17 años, se instaló con su familia en Río Cuarto. Desde muy chico se sintió atraído por lo artístico, pero nunca hizo alguna formación en teatro, actuación o alguna danza, porque su madre no tenía tiempo para llevarlo .
¿Cómo operó su transformación? Diego lo cuenta así. “En una fiesta vi un bicho raro. Llevaba peluca azul, barba larga y me dije: no sé que mierda es eso, pero quiero hacerlo. Ese bicho raro con peluca quiero ser yo”.
Ahí comenzó a investigar lo que era ser un drag queen y terminó por darle forma a Pía.
-¿Qué significado tiene para vos ser drag queen?
-Para mí es arte en movimiento, la exageración de los estereotipos femeninos. El drag busca romper estereotipos y particularmente mi personaje Pía busca la feminidad, la dulzura y ser gracioso.
Drag queen puede ser un hombre heterosexual, homosexual, bisexual o una persona de cualquier orientación sexual; siempre teniendo en cuenta que están creando un personaje para la sociedad.
El drag surgió como un elemento dramático durante la segunda mitad del siglo XIX, destinado a hacer una proyección cómica del comportamiento de la sociedad.
Tres son las horas que Diego destina habitualmente a su transformación: dos horas y media de maquillaje y media hora para cambiarse. Sin dudar responde que el momento que más disfruta es el maquillaje. “Es como un ritual para mí”, dice.
El estilo drag no está ligado a una elección sexual, sino a la intención de brindar un discurso crítico, y hasta algunas veces de denuncia. Siempre estuvo en las fiestas como un decorado. La lucha por la igualdad entre el hombre y la mujer, las conquistas feministas y la concepción binaria del género hacen que el fenómeno resurja. Que se viva una especie de fiebre drag en la Argentina y el mundo.
Secretos de la transformación
Más allá de observar a otras y de querer copiar sus estilos, Diego dice que toda drag es única y especial.
Entre las trasformistas más reconocidas del planeta se cuentan RuPaul y Divine. En su bagaje hay una serie de tips que podrían enumerarse:
» Carisma y expresividad para actuar.
» Tratar de dominar lo mejor que se pueda la personificación femenina.
» Aprender a combinar el vestuario, la belleza del maquillaje y el arte.
» Inventar una imagen y hacer que sea eficaz, la mayoría de las drag son apreciadas por su apariencia audaz, su belleza y el exotismo que transmiten.
» Asistir a un evento es casi una obligación, un ritual infaltable para presentar su show y darse a conocer.
El movimiento drag llegó a la pantalla en el año 2009, en el reality show “RuPaul’s Drag Race” más conocido como “carrera de drag”, un programa de telerrealidad y competición estadounidense.
RuPaul busca allí a la siguiente súper estrella drag de los Estados Unidos. Juega un papel de presentador, jurado y vedette principal. Cada semana lxs participantes enfrentan varios desafíos guiados por RuPaul’s, la mayoría de los retos consiste en fotografías, monólogos, musicales y actuaciones que deben llegar acabo como drag queens. El programa cuenta hasta el momento con 11 temporadas, y los ganadores reciben cada vez más reconocimiento en el medio a raíz de que el certamen se volvió más popular y cuenta con un presupuesto en alza.
En 2017 en Nueva York, se hizo la “RuPaul’s DragCon”, una exposición de la cultura drag considerada la celebración más grande del mundo, del movimiento drag con 50.000 asistentes. Los paneles de discusión variaban desde temas obvios como la ropa, la moda, las pelucas y el maquillaje, hasta los derechos trans, la cultura pop queen y los problemas políticos que enfrenta la comunidad LGBTQ.
“La pregunta que muchos se hacen -dice Diego- es esa, ¿cuál es la diferencia entre un drag queen y un trans?”. Para él, ser drag es simplemente un hecho artístico para determinado evento o show, y ser trans es un modo de vida. “El drag no tiene nada que ver con mi sexualidad, simplemente es un desempeño que se brinda en el escenario”, remarca.
Ser trans incluye a las personas transgénero, transexuales, travestis y a todos aquellos que cuestionan que hombre/mujer es la única opción de identidad individual y social. Ser transgénero es una persona que siente una diferencia entre el sexo que se le asignó al nacer y su identidad de género. (Algunas personas transgénero toman hormonas o se hacen cirugías para lograr la identidad que ellos desean).
Diferente es ser transexual, término que se utiliza para designar a las personas que hayan completado su transición de género, es decir, quienes se sometieron a un cambio genital. Y ser travesti es otra cosa, designa al acto mismo de ponerse otra ropa y otros accesorios al que le son “asignados” a otra persona. Tener un aspecto diferente.
Una drag queen es una artista sin género. Diego es Drag Pía, Drag Pía es Diego.
-¿Cómo te sentís dentro del colectivo LGBT al que perteneces?
-Yo formo parte del colectivo porque soy gay, y Drag Pía creo que es bastante aceptada ya que los drag queen son el arte típico de la comunidad, y rompen completamente con las normas patriarcales y heteronormales. Es sumamente llamativo tanto para la comunidad LGBT y para el afuera. Y desde mi lugar como Drag Pía intento luchar por los derechos que aún no se han conseguido y es uno de los objetivos que tengo también como artista y como persona.
-¿Sentís que hay diferencias entre el personaje que hacés y vos mismo?
– Obviamente, el aspecto físico es lo primero y Drag Pía, a diferencia de Diego, suele ser un poco más atrevida, desvergonzada, es mucho más simpática. Pía tiene la capacidad de observar, de dejarse observar, dejarse analizar. Sin dudas me ayudó a potenciar las cosas personales que estaban un poco bajas. Una de ellas es la exposición, que los demás te miren. Siendo Diego me cuesta mucho relacionarme por mi timidez. Somos bastante diferentes con Pía.
- ¿Cómo notas la mirada social acerca del colectivo, sentís que a través del paso del tiempo hay más aceptación?
-Noto que la sociedad está avanzando, pero aún hay mucho trabajo por hacer, creo que hay muchas personas que tienen el pensamiento retrógrado, ya no tienen tanto la posibilidad de decirlo, pero sí lo piensan. Se avanzó, pero hay que seguir en el trabajo de deconstrucción para llegar a una sociedad justa e igualitaria. Con el tema de la aceptación siento que es algo que está en mí mismo, y no quiero que me acepten, es más un “yo te acompaño”.