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"El Estado es cada vez más caro y brinda peores servicios a la gente"

Los economistas Martín Lousteau y Martín Tetaz analizaron la situación actual y apuntaron contra la expansión del "gasto improductivo". Pidieron ejemplaridad ética y prioridades para el largo plazo en la administración

Sobre sus espaldas, dos monedas gigantes de mil pesos servían de decorado en la Plaza Roca. Allí expusieron las principales ideas que creen necesarias para recuperar el terreno de crecimiento en el país.

El precandidato a diputado nacional Rodrigo de Loredo estuvo en Río Cuarto en el marco de la campaña rumbo a las Paso del 12 de septiembre y llegó acompañado por dos economistas: el senador nacional Martín Lousteau y el precandidato a diputado nacional por CABA Martín Tetaz. Su presencia marcó el eje de los discursos, por eso la inflación, el dólar y la producción fueron temas recurrentes. Al finalizar, en una mano a mano con Puntal, Lousteau y Tetaz expusieron sus principales ideas.

Los economistas Martín Lousteau y Martín Tetaz analizaron la situación actual en Puntal

“Hay una panorámica de la Argentina de los últimos 70 años sin rumbo, en donde el Estado es cada vez más improductivo, en la que exportamos, no valor agregado, sino Estado agregado. Es algo insólito y, como hablamos de Estado ineficiente, requiere de un tipo de cambio cada vez más alto, lo que implica que haya salarios reales cada vez más bajos. Argentina está en esa trampa y el Gobierno tiene poca afección por la cultura republicana y entonces le gusta recaudar con impuestos no legislados y se emite más de la cuenta y eso termina generando cada vez más inflación”, comenzó Tetaz.

¿Hay acciones antiinflación?

Sobre la inflación, el Gobierno les echa la culpa un día a los supermercados, otro día suspende las exportaciones. Y así llevamos 75 años con 15 crisis macroeconómicas severas, de las cuales 14 fueron por una crisis de la balanza de pagos: nos quedamos sin dólares. Una economía que se queda sin dólares y que tiene sesgo antiexportador porque les pone impuestos a los que generan dólares y que encima, y pese a todo, cuando se exporta le pone límites. Es una Argentina insólita.

¿Y entonces?

La panorámica de la Argentina es muy compleja y si no baraja y da de nuevo, que es lo que estamos planteando en la campaña, no va a salir de ahí. Tenemos que dar la discusión de los problemas a largo plazo, de cambio cultural.

Pero hay algunos indicios de recuperación de actividad...

Hablando de la coyuntura, es posible que el año próximo podamos estar todos vacunados y con eso ya no se necesita mucho más para estar mejor que en 2021 y 2020. Arrancamos de una vara bastante baja. Además el año que viene estará despejada la cuestión electoral y entonces posiblemente pueda ser algo mejor. De todos modos, no imagino grandes cambios del Gobierno después de las elecciones, más bien imagino menos de lo mismo. Y creo que habrá un resultado muy contundente en contra del Gobierno, un plebiscito que va a castigar la pésima gestión de la pandemia con la frutilla del postre que es la foto del papelón y el delito de Olivos. Pienso que eso le va a significar un costo político grande que va a pagar en las urnas y que paradójicamente va a abrir la esperanza de un cambio en Argentina. Todo eso puede hacer que los dos años restantes podría tener una suerte de primavera en términos económicos respecto a los dos primeros, por la combinación de que pasó la pandemia y de la expectativa de un cambio en 2023.

Tetaz habla de 70 años con los mismos problemas, a usted le tocó conducir el Ministerio de Economía, ¿por qué no se logra quebrar esa tendencia?

Lousteau: Yo tengo distintas experiencias. Como ministro de la Producción de la Provincia de Buenos Aires tuve una buena experiencia al poder alterar cosas que el Estado no estaba haciendo bien. Llegamos a dar crédito con el Banco a una de cada 8 pymes con una tasa fija del 8% a 4 años y el Banco ganaba plata. En el Ministerio de Economía aprendí, en cambio, que no se puede tener un cargo así, y creo que le pasa a Martín Guzmán también, si no tenés peso político propio. Ese fue mi aprendizaje fundamental y por el que me fui de la política 5 años y en 2013 volví. Para lograr tomar decisiones y que las cosas vayan en la dirección que uno quiere hay que tener peso político. Y aún así es difícil, porque pensemos en Lavagna, porque Kirchner apenas tuvo margen se lo sacó de encima.

¿Por qué la inflación es un problema que atraviesa gobiernos y concepciones económicas distintas?

Tetaz: Hay una concepción que no cambió. Macri puso tres presidentes del Banco Central y el primero que puso era presidente del Banco Ciudad, una persona de su extrema confianza. Independencia del Banco Central claramente no había y es cierto que Macri emitió menos que Cristina, pero de punta a punta emitió 750 mil millones de pesos en un contexto de un país sin soberanía monetaria y en el que cuando cayó la confianza en la economía se hundió la demanda de dinero. Se necesita que la política monetaria sea independiente para generar confianza en la moneda, pero, además, se requiere de la demanda de dinero; de lo contrario, la gente se va al dólar. Después de las Paso de 2019, cuando la gente vio a un candidato que decía que veía un dólar de 60 pesos, que iba a renegociar la deuda, que veía con buenos ojos a Grabois y a las políticas que discutían la propiedad privada en la Argentina, hubo pánico y la gente salió corriendo y se desprendió de todos los activos argentinos. Cayeron 40% los bonos y hubo una salida masiva al dólar que en realidad es a lo que podían. La contracara de eso es que para salir al dólar hay que dejar los pesos, nadie quiere los pesos y sin demanda de billetes se acelera el proceso inflacionario y devaluatorio cíclicamente.

¿Cómo se sale de eso?

Lousteau: Creo que hay un núcleo significativo que es la improductividad del Estado. El Estado tiene la cara de brindar bienes y servicios y la contracara de que eso se financie con impuestos a la producción. Ese costo es cada vez más grande y no logra resolver ningún problema; ni la educación, ni la salud, ni la infraestructura es mejor. Y ahí hay una fuente principal de lo que le pasa a la Argentina. Es decir que se te agrega como costo al producir, pero no te ayuda en que tu producción sea mejor. Hay que revertir eso en primer lugar con ejemplaridad ética, cosa que el Presidente no representa porque desde el vacunatorio vip hasta la foto de la fiesta clandestina de Olivos perdió el norte. En segundo lugar, estableciendo claramente cuáles son las prioridades, porque Argentina gasta en muchas cosas en las que no debería gastar.

¿Por ejemplo?

Cuando en la reforma judicial se gastan 20 mil millones de pesos, por ejemplo. Una reforma que no soluciona los problemas de la Justicia ordinaria que utiliza la gente. Por eso lo segundo son prioridades claras. Hay una frase de Pepe Mujica que me gusta mucho cuando dijo que la prioridad número uno iba a ser la educación; la dos, la educación; y la tres, la educación. Estalló la asamblea en aplausos y ahí les remarcó que había que elegir a qué cosas decirles que no para priorizar la educación. Eso en Argentina no está. Y lo último, acá se gestiona sin datos de ningún tipo. Pensemos que por cada día que se mantuvo al país cerrado eso tuvo un costo de 150 millones de dólares y cuánto cuesta la vacuna de Pfizer. Las dos dosis cuestan 40 dólares. En dos días podíamos tener 7,5 millones de personas con dos dosis. Seis días de cerrar todo tuvo un costo similar a tener dos dosis de Pfizer para todos los argentinos.

Marcos Jure - Gonzalo Dal Bianco.

Redacción Puntal