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"Nuestras parroquias no reciben ningún aporte del Estado"

Lo afirmó el vicario Juan Giordano, luego de que se presentara un proyecto a nivel nacional para recaudar fondos. Señaló que el obispo ya renunció a la asignación y que sólo llegan recursos para los seminaristas

Luego de la presentación del Programa FE por parte de la Comisión Episcopal, con el que se busca el aporte de recursos para el sostenimiento de la Iglesia Católica y sus respectivas obras, el vicario general de la Diócesis de Río Cuarto, Juan Carlos Giordano, aseguró a Puntal que tienen buenas expectativas con respecto al plan nacional y remarcó que las parroquias no reciben ningún tipo de contribución económica por parte del Estado.

Al mismo tiempo, el sacerdote indicó que el obispo Adolfo Uriona renunció en enero pasado a la asignación nacional que recibía por su cargo y que, hoy por hoy, sólo llega una colaboración por cada uno de los seminaristas que se están formando como curas en el Seminario Mayor Jesús Buen Pastor.

“El sostenimiento de la acción evangelizadora de la Iglesia en la Argentina es una preocupación de los obispos. Desde hace años se viene trabajando sobre este tema. De hecho, se ha comenzado con la renuncia gradual de los aportes que el Estado hace a la Iglesia. Estoy hablando de la ayuda que se da por cada seminarista y de la ayuda que se les da a los obispos. La realidad es que las parroquias se sostienen con el aporte de los fieles y con las iniciativas de la comunidad. Nuestras parroquias (son 52 en toda la Diócesis) y comunidades no reciben ningún aporte del Estado. Esporádicamente puede que se otorgue algún subsidio para alguna obra en particular, pero las actividades corrientes se sustentan totalmente con el aporte de los fieles”, explicó Giordano.

“En ese marco, la Conferencia Episcopal lanzó el Programa FE, como una herramienta más, que tiene por finalidad promover la difusión de las obras de la Iglesia para que los que se sientan identificados puedan hacer una donación. El primer compromiso de sostenimiento de la Iglesia Católica es de los católicos. Por eso, valoramos mucho lo que se hace permanentemente desde las comunidades. La gente que participa de las misas, de catequesis y de Cáritas es la que sostiene a la Iglesia. Esto se ha visto especialmente en este tiempo de pandemia. Es decir, la respuesta de la gente ha sido muy buena, pese a que no pudimos celebrar misa durante un buen tiempo”, agregó el vicario general.

-En el último tiempo han crecido los grupos que piden la separación definitiva entre el Estado y la Iglesia, ¿cree que el Programa FE aspira a terminar con la recepción de recursos por parte del Estado?

-El lanzamiento del programa se ha hecho en un contexto de renuncia gradual que los obispos iniciaron hace un tiempo. Hay diócesis en las que el aporte del Estado es vital porque no tienen prácticamente recursos, debido a que los fieles no pueden sostener las obras, tanto de culto como de caridad y promoción humana.

-¿Cuál es la situación de la Diócesis de Río Cuarto?

-Gracias a Dios, nosotros estamos en una zona favorecida del país. Por otro lado, aquí se viene haciendo un trabajo interesante desde hace muchos años que comenzó con monseñor Staffolani, continuó con Martí y hoy sigue adelante con Uriona, el ecónomo diocesano, Miguel Firman, y el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, con la colaboración de los párrocos y sus respectivos consejos. Se trata de un trabajo que apunta a que los párrocos tengan colaboradores para que formen un equipo para que las comunidades puedan sustentarse y solventarse. Por eso, podemos decir que tenemos dificultades como las de cualquier familia, pero estamos en una zona favorecida y hay un trabajo de concientización de los sacerdotes.

-¿No hay ninguna otra contribución del Estado, en cualquiera de sus niveles?

-Los servicios son abonados por las parroquias, los colegios y el propio Obispado. Puede que alguna población que tenga su cooperativa no le cobre algún servicio a la parroquia, pero es algo excepcional. La mayoría paga por los servicios que tiene. Después, al igual que gran parte de las actividades sociales, existen exenciones impositivas dispuestas por ley que deben ser gestionadas.

Qué sucede en el Seminario

Como se mencionó anteriormente, desde enero de 2020, monseñor Adolfo Uriona renunció al cobro de la asignación que reciben todos los obispos de la Argentina. En tanto, en el caso del Seminario, el aporte que llega de manera mensual equivale a $ 52.500, es decir, $ 3.500 por cada uno de los 15 seminaristas que se están formando para ordenarse como sacerdotes.

El padre Roberto Ferrari, director del Seminario, manifestó a Puntal que el monto en cuestión alcanza para cubrir el 10 por ciento de lo que cuesta la formación de cada interno. Por lo tanto, se ven en la obligación de recurrir a diferentes alternativas para lograr los fondos necesarios.

“Realizamos eventos y las parroquias también hacen su aporte para contribuir al funcionamiento del Seminario. También está el grupo OVE (Obra de las Vocaciones Eclesiásticas), que se encarga de colectar recursos, al igual que la colecta del Buen Pastor y los aportes voluntarios. Siempre andamos un poco ajustados, pero apelamos a la generosidad de la gente”, consideró Ferrari.