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Contagios en la cárcel: alertan que los 790 internos están desprotegidos

La mañana que funcionarios sanitarios de la Nación desembarcaron en la ciudad, las madres y parejas de los presos reclamaron en la sede de Gobierno una mesa de diálogo para hacer frente a la emergencia en el penal

Una veintena de mujeres, en su mayoría madres y parejas de los detenidos en el Servicio Penitenciario Número 6, aprovecharon ayer la presencia de las autoridades sanitarias de la Nación en el Centro Cívico para hacer visible un reclamo que se inició con el primer caso positivo dentro de la cárcel y que fue recrudeciendo con el paso de las jornadas, cuando se conoció que al menos medio centenar de internos se contagiaron.

La única pancarta que levantaban era más que elocuente. Escrita en letras gigantes y con trazo de birome, clamaba: “Ellos también son seres humanos”.

Llegaron a pie o en motocicletas y, pasadas las diez, se encaminaron a la entrada de la sede de Gobierno. Una valla custodiada por tres uniformados les impedía ir más allá. Una de las mujeres sacó de un cuaderno espiralado la nota manuscrita que empezó a hacer circular entre todas para que la firmen. Era el petitorio dirigido al delegado del Ministerio de Justicia, Roberto Koch, y al juez de Ejecución Penal, Gustavo Echenique Esteve.

Se centraba en dos demandas:

n Que las autoridades judiciales se hagan eco de los pedidos de libertades anticipadas y de prisión domiciliaria.

n Que se cree una mesa de diálogo entre representantes del Ministerio de Justicia, jueces, integrantes de agrupaciones de Derechos Humanos y los familiares de los presos.

En el Centro Cívico, y separados por la valla, los atendió el funcionario Gustavo Ávila. Les recibió la nota y prometió transmitirles las demandas al área de Salud y de Justicia.

Cristian, uno de los pocos hombres que acompañaron el reclamo, le recordó que a todos los internos que pidieron prisión domiciliaria se les negó ese beneficio con el argumento de que el virus no estaba presente en el penal. “Bueno, ahora el coronavirus ya está ahí adentro y no lo llevamos nosotros. Los familiares hace 6 meses que no vamos a visitarlos, los que llevaron el virus fueron los propios guardiacárceles que se contagiaron en una fiesta privada”, remarcó.

También protestaron porque, a criterio de los familiares, no se cumplieron los protocolos de Covid-19 dentro de la cárcel.

“No se están aplicando las medidas de seguridad, se llenaron la boca hablando de la carpa de aislamiento y esa carpa terminó siendo una pantalla: no hay nadie alojado ahí, y ni siquiera tienen un respirador”, aseguró una de las mujeres.

Otra de las quejas que se escucharon con insistencia en la mañana del miércoles fue la escasa atención médica dentro del penal.

“A uno de los presos le colocaron una inyección entre los barrotes como si fuera un animal. Son seres humanos como todos. Cometieron errores y están pagando, pero no por eso hay que dejarlos librados a su suerte”, comentó la mujer delgada que sostenía la pancarta.

Más allá de que oficialmente se informó que hay 50 casos positivos y todos están cincunscriptos al pabellón 8 de condenados, los familiares de los internos están convencidos de que hay muchos más con síntomas en los otros pabellones.

Afirmaron que esos casos no son controlados y pronosticaron que a la larga los 790 internos de la cárcel local terminarán contagiados.

“Si no nos dan una solución, vendremos todos los días a pararnos acá -le dijo uno de los manifestantes a Ávila-. Hemos venido pacíficamente y necesitamos tener una respuesta. Más allá de lo que la gente piense de quienes están presos, las leyes dicen que existe el arresto domiciliario y también dicen que somos iguales ante la ley, queremos que valoren también sus derechos”, insistieron.

Pabellón 8: ¿todos juntos por propia voluntad?

Públicamente las autoridades judiciales señalaron que los 50 internos contagiados dentro del pabellón 8 de condenados seguirían allí, y se trasladaría a la carpa al resto de la población que no se había infectado.

Sin embargo, Puntal pudo confirmar que al día de hoy en ese pabellón siguen todos juntos: quienes se contagiaron y quienes no lo hicieron se mantienen en el mismo espacio colectivo.

Fuentes penitenciarias consultadas por este diario aseguraron que esto es así, pero aclararon que fueron los internos quienes tomaron esa decisión.

-Fue voluntad de ellos, los que estaban sanos no se quisieron ir,-señalaron.

Agregaron que desde la alcaidía decidieron hacerles firmar a los internos actas escritas donde dejan asentada que esa decisión corre por cuenta de ellos.

Entretanto, la carpa de aislamiento -difundida ampliamente en los medios- sigue sin ser utilizada pese a que la de Río Cuarto es una de las cárceles del país con más contagios.

“Mi hijo tiene problemas de salud y le pedí que se fuera a la carpa, pero ahí no tienen ni un tubo de oxígeno”, comentó María del Carmen Richardi, una de las mujeres que se manifestaron ayer en el Centro Cívico.

La noche del martes, compañeros de celda de su hijo le informaron a la mujer que lo habían llevado al hospital por una complicación de salud.

“Pedí hablar con el médico de la cárcel y me dicen que está ocupado. A diario les hablo para conocer la situación y no me dan información”, dijo Richeri. Su pedido es que descompriman la cantidad de detenidos en el pabellón 8, para frenar los contagios.