Estudiantes ante el gran desafío de reinventarse para enfrentar al Ciclón
Con solo un punto en cinco fechas, el León necesita ajustar las piezas y recuperar la solidez defensiva de la era Delfino. La urgencia de sumar obliga a dejar atrás los lamentos y demostrar que el buen fútbol es lo más efectivo
El presente de Estudiantes en plena competencia oficial tal vez no es el ideal, pero sí el que hoy lo obliga a repensar su estrategia de supervivencia. En la máxima categoría del fútbol argentino no hay margen para la inocencia; cada error se paga con la red moviéndose y cada distracción es un paso hacia el abismo. Hoy, el conjunto de la Avenida España se encuentra en esa transición dolorosa entre jugar "de igual a igual" y la urgencia de blindar los puntos.
El equipo que conduce Iván Delfino todavía no logra sumar de a tres en lo que va de la temporada. En su trayecto acumula cuatro derrotas y apenas un empate, una cosecha magra para un plantel que, en el desarrollo del juego, muchas veces mostró argumentos superiores a lo que dicta el tablero.
El plantel ha sabido ser claro y crítico en cada declaración post partidos y eso deja ver que siempre salieron a dejar todo en cada cancha. No hay señales de negación en el vestuario, pero sí una sensación de injusticia deportiva. En el fútbol se habla de la “cuota de azar”, de ese rebote que sale en lugar de entrar. A Estudiantes, hoy, la moneda le cae siempre de canto.
Sin embargo, el momento más crítico de esta seguidilla se vivió en la fecha cinco. La caída por 0–4 frente a Atlético Tucumán no fue solo una derrota; fue un impacto al mentón que dejó a los de Delfino en jaque. Perder es parte del juego, pero el modo en que el "Decano" lastimó las estructuras del equipo caló hondo en el ánimo del hincha y del profesional. Ese resultado desnudó falencias que en Primera no se perdonan: la falta de contundencia en las áreas y la fragilidad anímica ante el primer golpe.
Hoy, Estudiantes no tiene tiempo para lamentos. El fútbol argentino es una picadora de carne que exige respuestas inmediatas. Tomar las riendas significa: recuperar la solidez defensiva que es marca registrada de su DT, entender que los partidos duran 90 minutos y que la desesperación es el peor aliado y, finalmente, reconocerse como el equipo unido que siempre ha sido, ese donde las individualidades se sacrifiquen por el sistema. Toca pensar en San Lorenzo sabiendo que Estudiantes tiene historia, entrega y, sobre todo, tiene la necesidad imperiosa de demostrar que pertenece a la élite a fuerza de buen fútbol.
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Post partido en Tucumán,el Capitán Gonzalo Maffini insistió en la necesidad de asumir responsabilidades: “Hay que ser autocrítico, nosotros somos los primeros. Ver qué podemos mejorar para eso”. El domingo toca el Nuevo Gasómetro para la revancha.