La iniciativa nació de una inquietud que ambas compartían desde hacía tiempo. “Siempre estaban las ganas de hacer algo, pero por el ritmo del día a día nunca encontrábamos el momento de arrancar”, contaron. Sin embargo, la realidad cotidiana terminó por impulsarlas a dar el primer paso.
“Hace poco sentimos que no podíamos esperar más porque la situación está muy difícil: se ve en la calle, con gente que se queda sin trabajo o los abuelos que están solos y tienen que elegir entre pagar el alquiler, comer o comprar los remedios. Todo eso nos pegó fuerte y nos movilizó”, explicaron.
Con esa motivación, decidieron activar su red más cercana. A través de un audio que comenzó a circular entre amigas y conocidos, propusieron la idea de crear una red de ayuda mensual. La respuesta, aseguran, superó todas las expectativas.
“Enseguida todas se sumaron y empezaron a meterle pilas, así que el proyecto es el resultado de esa unión”, destacaron, remarcando el rol clave del trabajo colectivo.
La idea más adelante es poder hacer como una olla popular. Actualmente están recolectando ropa, calzado, artículos de limpieza e higiene y útiles, que luego repartirán a quienes más lo necesiten.