En el fútbol grande, las temporadas se terminan dos veces: cuando suena el pitazo de la última fecha y, antes, cuando empiezan a moverse los nombres. En la Avenida España el segundo final llegó el último miércoles, cuando Asociación Atlética Estudiantes comunicó oficialmente que Rubén Darío “Yagui” Forestello ya no es el entrenador del primer equipo. La desvinculación se acordó entre las dos partes y en buenos términos. Forestello va a dirigir el entrenamiento de hoy en la Ciudad Deportiva Pablo Aimar y después se despedirá del plantel. Es una salida con respeto mutuo, como corresponde a quien aceptó un desafío que pocos se animaban a tomar.

Forestello llegó en mayo de 2026, en el momento más delicado de la temporada. Ya no estaba Iván Delfino, el arquitecto del ascenso, y la tabla de promedios pesaba demasiado, después de un Apertura que había dejado al León muy lejos de los demás.

El encargo era sostener la categoría, y con ese margen hacía falta casi un milagro. Su debut quedó en la memoria del hincha: 1-0 a Tigre en el Candini, con gol de Sergio “el Bocha” Ojeda cuando faltaban quince minutos y el empate parecía cerrado. Esa tarde el Imperio volvió a ilusionarse. Después, la realidad se impuso. Su ciclo terminó con 2 triunfos, 3 empates y 10 derrotas, y el descenso se confirmó matemáticamente con la caída ante River, en la fecha 12. El club lo reconoció sin vueltas: el objetivo no se cumplió. Pero quedarse solo con los números sería injusto. El equipo enfrentó a planteles con presupuestos muy superiores, tuvo noches en que la diferencia fue mínima y casi nunca bajó los brazos.

Acuña, un hombre de la casa para cerrar el año

El último capítulo queda en manos de un conocido. Gerardo Acuña, técnico de la Reserva y hombre de la institución, vuelve a hacerse cargo del primer equipo junto a su cuerpo técnico. Conoce cada rincón del club y a cada jugador del plantel. En pocos días no hay espacio para revoluciones tácticas, ni hacen falta. Lo que le toca es contener al grupo y conseguir que el León viaje a Rosario con la convicción de que esta camiseta se defiende hasta el último minuto, haya o no puntos en juego.

En la última despedida ante su gente el equipo mostró el carácter como grupo. Enfrente estaba Gimnasia y Esgrima La Plata, que se jugaba los playoffs y un lugar en las copas internacionales. El Lobo ganó 2-1, pero Estudiantes lo peleó hasta el final. Con dos goles en contra en el primer tiempo, el Celeste salió a buscarlo en el complemento. A los 8 minutos, Gabriel Alanís descontó y el Imperio volvió a rugir. El visitante se quedó con diez por la expulsión de Alexis Steimbach, y el León empujó hasta que la roja a Juan Antonini, sobre el cierre, le cortó el envión. Se perdió, pero las tribunas despidieron al plantel con aplausos. La gente entendió que esos jugadores habían dejado todo en su última función en Primera dentro de su casa.

En la fecha 16 Estudiantes cierra su participación en el Torneo Clausura en el Gigante de Arroyito y Rosario Central llega con mucho en juego en la definición de la tabla anual.