Por la quinta fecha del torneo de la Primera Nacional, Estudiantes superó con claridad por 2 a 0 a Alvarado de Mar del Plata y obtuvo su primer triunfo en el certamen. Los goles fueron marcados por Javier Ferreira y Maximiliano Padilla a los catorce y veintiún minutos del complemento.
En la previa era una cita para ambos equipos con mucho cuidado, fundamentalmente, porque los momentos no eran los mejores. Alvarado y una racha de tres derrotas consecutivas con sólo un punto, producto del empate ante San Martín de Tucumán, y Estudiantes, con dos derrotas al hilo, ante Quilmes en el Candini y frente a Tigre en Victoria.
En esos dos partidos finales el Celeste no pudo mostrar todo lo bueno que había realizado ante Maipú y Agropecuario.
La fría, lluviosa y ventosa tarde, más parecida a los desapacibles días de Mar del Plata o a las famosas sudestadas que sufren los bonaerenses cerca del Río de la Plata, fue testigo en todo momento del partido, en especial en la primera mitad, en la que hizo que el control de la pelota fuese por momentos muy difícil y, por ende, la imprecisión fue lo que prevaleció.
Esa primera parte tuvo a un Estudiantes mucho más combativo que otras veces, con cambios que a Acuña le dieron sus frutos, con Maximiliano Padilla compartiendo la zaga con Franco Pardo -ambos, de lo mejor del partido- y con Gastón Bottino en el lugar donde siempre se destaca, que es en la zona central, junto con Francisco Romero, jugando Néstor Ortigoza un poco más adelantado. Talpone y Cainelli, en los extremos e Ibrahim Hesar en la tarea de ser centro delantero, jugando por primera vez en el campeonato. En una zona que, entre Arturia y Gissi, nunca tuvo un dueño certero.
Enfrente, un Alvarado con una idea muy parecida a la de Estudiantes, es decir, mucha tenencia, intentar que la posesión sea la que prevalezca y con ese juego paciente y cansino de la mitad hacia atrás, buscando los espacios para aprovechar a Marcos Astina, Vidal o Mauro Valente, el nueve de área de los marplatenses.
En gran parte de la primera mitad Alvarado se pareció mucho al Estudiantes de los últimos partidos, teniendo la pelota lejos del arco rival, con el experimentado Pedro Fernández, arquero del Azul, más en contacto con el balón que los encargados de desequilibrar, todo un síntoma de la falta de fútbol y creación de los de Coyette. No obstante ello, las llegadas y los momentos fueron repartiéndose entre uno y otro equipo, comenzando Alvarado con un remate de Astina tras una pérdida de Estudiantes en la zona media y contestando el Celeste con jugadas por el sector derecho, donde Néstor Ortigoza tuvo de cabeza una muy clara para convertir el 1 a 0 pero su disparo terminó en las manos de Fernández.
La pelota detenida también fue un punto en el cual Estudiantes se impuso a Alvarado; si bien no pudo concretar por esa vía, el pie derecho de Francisco Romero con sus ejecuciones más de una vez dio preocupación al arco del Torito.
La figura de Gastón Bottino empezó a crecer en el primer tiempo, como dueño del equipo, demostrando el coraje y el fútbol con los que Estudiantes tenía que jugar el partido si quería salir de perdedor. Algo de lo que su rival careció, fundamentalmente en el complemento.
Fue común denominador en esa primera parte, la imprecisión, el prestarse la pelota y, por supuesto, el marcador en cero. Quedó demostrado porque a ambos equipos les cuesta tanto convertir.
Segundo tiempo
El complemento comenzó con una emotividad impropia de lo demostrado por ambos equipos en el campeonato. Alvarado y Estudiantes iban y venían de un arco a otro con situaciones de peligro, haciendo que Pedro Fernández y Olivera sean figuras de ambos conjuntos.
Primero lo tuvo Estudiantes con Hesar y luego, de contra, Marcos Astina provocó una reacción espectacular del uno celeste.
Con ese vértigo y esa manera de encarar el segundo tiempo, llegó primero el momento de Acuña. El Toro leyó que el partido era favorable a Estudiantes, cuando Padilla avisó con un disparo en el ángulo tras un tiro libre de clase mundial y mandó a cancha a Javier Ferreira. El paraguayo debutaba en el campeonato luego de una lesión que lo marginó de los primeros cuatro partidos.
Y no tardó en convertir tras un centro de Nicolás Ihitz y un anticipo digno de su categoría. No exagero si digo que habían pasado diez segundo de su ingreso por el movedizo Talpone.
Pudo de esa manera Estudiantes quebrar con justicia la resistencia de su rival, a esa altura con un golpe que lo dejó casi nocaut. Actos seguidos al gol llegó otra clara para Ferreira con un anticipo magistral del regularísimo Pardo ara darle con un pase Riquelmeano el segundo gol al Guaraní que impidió Fernández con una gran salida, achicando en el momento justo.
Estudiantes era mucho más y lo justificó en el minuto veintiuno cuando tras una guapeada de Hesar por el sector izquierdo, como extremo, centró para Ferreira y este la bajó para que Padilla de palomita convierta el segundo. Era justicia y era el momento del desahogo, de la tranquilidad y de saber que el partido estaba controlado. Más allá de los cambios de Alvarado, la reacción no iba a llegar. Ya Bottino era una figura impoluta y Estudiantes disfrutaba de jugar con la ventaja a favor. Los marplatenses intentaron con pocas ideas y estuvieron a punto del descuento tras un cabezazo a quemarropa de Alsina que Olivera tapó con lo que será una de las atajadas del campeonato sin lugar a dudas.
Pitó Ceballos y el desahogo se apoderó del Candini. Estudiantes ganó con justicia y espera ahora otro partido de suma exigencia en Caseros ante Estudiantes, equipo también deseoso de salir del lugar que ocupa.
Fue para los de Acuña una semana con decisiones importantes que terminó de la mejor manera con un merecido y trabajoso triunfo.

