La humedad y el calor del penúltimo domingo de este verano 2021 fueron los testigos del debut del equipo de Acuña en este torneo de la Primera Nacional. El Candini respiraba, protocolos mediante, nuevos aires, ciclo nuevo de punta a punta. Lo pasado quedó justamente en ese buen lugar, en la memoria, en el recuerdo del hincha celeste. Enfrente, un viejo conocido de toda la vida -de los últimos quince años, como mínimo- de los torneos federales, con un archivo historiográfico súper elocuente de lo que genera un equipo como el maipucino. Argentino B, Argentino A y Federal A sistemáticamente han sido testigos de partidos entre riocuartenses y mendocinos. Cuotas de talento por parte de ambos equipos, destacados como Sebastián Coria o Andrés Aimar, representativos de las camisetas y una infinidad de nombres comunes entre unos y otros.
Para el gran público este partido era comenzar a ver lo que mostraba Acuña en los amistosos y lo que hemos podido cronicar en cada encuentro previo.
Todo lo que el entrenador dijo en aquella conferencia de presentación como técnico fue confirmado en cada encuentro. Ese salir jugando asomó siempre como la bandera del Toro y de Joaquín Sastre, el ilustre contador público y ayudante de campo del morterense.
Para Maipú este partido significó cortar una racha de casi treinta años sin jugar esta categoría, con los viejos resabios de aquel lejano ascenso en 1991 con, por ejemplo, Roberto Corró, ex-Estudiantes, hoy viviendo en Chile y ganándose la vida en las sacrificadas minas de cobre. Ese equipo maipucino era dirigido por el Negro Ramos Delgado. Por eso, para la feligresía mendocina este debut significaba mucho más que un partido, más bien el sueño concreto de años luchando en el duro Federal A.
Una nueva era comenzó y, con ella, la expectativa de un equipo con ganas de volver a ser protagonista en este populoso y exigente campeonato.
Primer tiempo
Fue una primera mitad entretenida, con un buen Estudiantes, que la jugó como se preveía, con todo lo que vaticinábamos en la previa. Un equipo paciente, un auténtico concierto de movimientos de la mitad hacia adelante, fundamentalmente con lo vistoso y atractivo que eso se observa. Los laterales mostrándose con mucha insistencia, más Adín por derecha que Padilla por izquierda; no obstante, el salteño lo hizo de buena manera y el bonaerense siempre lastimó, con mucha decisión, voluntad y ganas de mostrarse en su debut oficial con la camiseta celeste. Estudiantes fue más, no sólo con la famosa tenencia que tanto hemos mencionado, sino que se vio un equipo con mucho más cuerpo, más solidez futbolística, siendo eso un punto importante. Cuello, Ortigoza y Bottino, por lo general, son por quienes comienza el juego y, desde ese lugar, el fútbol. Buenos minutos de Muller en los primeros veinte, luego se fue apagando en la medida en que el primer tiempo avanzaba; lo propio con Ceresole, que nunca pudo hacer pesar su tranco y su fútbol. Interesante se vio a Cainelli, siendo siempre opción, por momentos acompañando a Marcos Arturia en la delantera y hasta por el centro del campo. Si Estudiantes tuvo algún déficit, fue no haber podido contar con un poco más de peso, si bien el ex-Talleres tuvo una actuación interesante, con oportunidades para convertir. Maipú lo que mostró fue una cara muy ordenada, un 4-4-2 con mucha movilidad arriba, con Méndez -el número once- y Facundo Castelli, un centro delantero muy interesante que tuvo la más clara sobre el final del primer tiempo. Estudiantes mereció más, es claro y lo tuvo Franco Pardo de cabeza tras un centro de Ceresole que fue devuelto por el poste izquierdo de Bolado a los treinta y cuatro. Cierto es que cualquier análisis que podamos hacer en torno a falencias que pueda haber tenido Estudiantes está supeditado a las ausencias, claramente. Que esté Hesar o Ferreira no es lo mismo que no tenerlos; no obstante, el equipo riocuartense pudo hacer pesar su fútbol ante ciertas limitaciones de los mendocinos, más preocupados por no perder ese orden que por atacar a Estudiantes. Interesante primera mitad, con la pelota al piso siempre, nunca reventándola ni poniéndola a dividir pensando en una segunda jugada, no sólo porque los intérpretes no lo tiene en el juego aéreo, por ejemplo, ni tampoco porque esté en la cabeza del entrenador. Sí, los pases cruzados buscando esas diagonales, que por momentos se tornaron más abusivos de lo esperado. La lógica se impuso, sólo faltó el gol.
Segundo tiempo
El complemento comenzó de la mejor manera para Estudiantes, antes de los dos minutos Arturia tomó una pelota de Padilla, que controló solo en la puerta del área grande con gran jerarquía y definió con una volea que se fue apenas besando el palo derecho de Bolado, que nada hubiese podido hacer ante tamaña jugada. El Cruzado contestó un par de minutos después con un cabezazo de Corulo que se fue rozando el travesaño ante una mala salida de Olivera.
El carácter de entretenido no lo perdió el segundo tiempo en zaga con el comienzo de la primera mitad. El ingreso de Gissi por un irregular Ceresole fue un claro mensaje de Acuña de querer ganar el partido desde el banco, moviendo a Muller más al sector izquierdo, dando sus frutos con escaladas por ese sector de Padilla, siendo un problema para la defensa de Maipú. De esa manera, Muller tuvo una muy clara que terminó desperdiciando con un centro atrás del salteño que el de San Francisco no pudo impactar. Ante esa situación, Theiler hizo cambios en ofensiva con Herrera y Mansur por Méndez y Castelli. En la primera que se mostró Mansur fue un caño y pase abierto a Bonacorso, el lateral derecho, que le sirvió el gol a Veliez en la puerta del área chica, quien con un golpe de cabeza casi decreta el uno a cero.
Lo que siguió fue cierto quedo en la zona media de Estudiantes, con algunas pelotas perdidas en ese sector complejo del que tanto hablamos que tiene el volante central de turno; sin embargo, Maipú no lo pudo aprovechar.
La pelota detenida fue aliada de Estudiantes, al punto de que una muy clara tuvo Padilla tras un centro de Beraldi que lo pasó a Bolado y el salteño solo le erró al arco con su cabeza cuando parecía de fácil concreción.
La insistencia del equipo local tuvo su premio en una jugada infantil de Corulo, el primer zaguero central y capitán, cometiéndole una infracción a Arturia dentro del área y, por ende, penal para Estudiantes que Beraldi concretó para marcar el primer gol oficial de la era Acuña, a los treinta y ocho. Cuando tenía todo dado para ganarlo Estudiantes, llegó la expulsión de Marcos Arturia en un entredicho con el árbitro que dejó al equipo con diez y sin poder cerrar el partido como lo preveía. Así llegó el empate de Maipú con Veliez, en una acción que Mansur puso en el área en forma de centro y López bajó para que el número diez, sin marca, igualara el partido.
Mereció ganarlo Estudiantes, por un escaso margen. Maipú se llevó un punto con sabor a triunfo, por el debut, por ser de visitante y a los 48 de la segunda mitad, cuando parecían tres puntos asegurados a quedarse en la avenida España.
Lo que viene será para Estudiantes un viaje dificl a Carlos Casares para jugar con el siempre exigente Agropecuario, que viene de caer 2 a 0 como visitante ante Gimnasia de Mendoza.

