El etanol: un anuncio quirúrgico para Córdoba
Córdoba lleva más de una década sentada en la mesa de discusión nacional de los combustibles aún sin contar con un solo pozo petrolero. Se valió en cambio del uso de su cultivo estrella y emblema: el maíz. La provincia es la principal productora de ese cereal y responsable del 40% del total nacional: unas 20 millones de toneladas en años más o menos normales en términos productivos, no como el último que acaba de terminar.
Con la estrategia de agregarle un nuevo valor, en la primavera de 2012 se inauguró la primera planta de producción de etanol del país en Río Cuarto y a partir de allí la provincia comenzó un crecimiento sin pausa en su participación en el mercado de combustibles. Hoy produce el 5% de los litros de “nafta” que cargan los automovilistas en las estaciones de servicio. En realidad, por momentos, un poco más. Es que el socio del etanol de maíz es el etanol de caña de azúcar que se produce en las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán. Pero en reiteradas oportunidades, los ingenios se desploman en niveles de actividad y el bache es cubierto por el alcohol de maíz y allí radica otra virtud: las plantas que elaboran a partir del cereal son constantes, lo que en energía eléctrica sería el equivalente a producción “de base”. No hay allí estacionalidades, más allá de los ciclos del cereal. La capacidad de almacenar la materia prima permite a las industrias siempre mantenerse en un ritmo constante a lo largo de todo el año.
Ahora bien, para poner en perspectiva, las etanoleras cordobesas usan 1,5 millones de toneladas de maíz al año. Sumando todos los demás usos, como la producción ganadera, porcina, aviar, molienda seca y húmeda, se agrega valor a 4 millones de toneladas en Córdoba. Volviendo sobre una campaña “normal” como la que se espera este año, habría un remanente de 17 millones de toneladas, que van a otras provincias o al mundo a través de los puertos.
Con esa estructura ya en marcha y con la abundancia de maíz en grano que tiene Córdoba, claramente el anuncio de aumentar el corte tendría como destinataria principal a esta provincia. Por eso hoy el ministro de Economía y candidato presidencial Sergio Massa hará el anuncio de aumentar el corte desde Río Cuarto, el lugar donde comenzó a producirse hace más de una década el etanol de maíz.
Desde aquel momento que la Provincia junto a la cadena del maíz viene reclamando mayor participación en los surtidores. Sin embargo la resistencia no fue poca. Mayormente sostenida por las empresas petroleras que encontraron eco en algunos sectores del oficialismo, especialmente en el primer tramo de este Gobierno, cuando se discutió la actualización de la Ley de Biocombustibles sancionada en 2006 bajo la presidencia de Néstor Kirchner. Aquella normativa fue el puntapié inicial para desatar todas las inversiones millonarias en el interior productivo. Pero cuando venció su vigencia de 15 años y se discutió una actualización, legisladores vinculados a Máximo Kirchner, como Marcos Cleri, impulsaron un proyecto que en lugar de avanzar sobre los cimientos construidos hasta ese momento, decidieron dar marcha atrás y bajar los cortes de etanol y biodiésel obligatorios. Fue leído como una reprimenda al campo y la agroindustria en un capítulo más en ese sentido. Era cuando todavía los sectores más duros del oficialismo tenían en mente quedarse con Vicentin.
Luego, a mediados del año pasado, las nuevas autoridades de Energía que llegaron con el actual ministro Massa, empezaron a revertir aquella pésima decisión que además ponía en jaque inversiones millonarias. La mayoría radicadas en Córdoba.
Pero el etanol, además, como quedó claro en las últimas semanas, es vital para garantizar el abastecimiento de naftas en el país. No hay que perder de vista que el país produce apenas el 80% de lo que demanda el mercado doméstico, por lo cual está obligado a importar el 20% restante. Sólo el año pasado eso insumió 1.000 millones de dólares. Como se sabe, si algo no le sobra a la Argentina son dólares, y entonces resulta un despropósito que teniendo cómo sustituir esa erogación no lo haga por lobbies sectoriales.
Una señal de mayor corte desataría nuevas inversiones en el interior productivo, especialmente sobre el cordón maicero, que es donde se sitúan las etanoleras para tener acceso cercano a la materia prima. No es casualidad que Córdoba tenga las principales fábricas.
Hay en la Cámara de Empresas de Etanol de Maíz un cálculo que se hizo este fin de semana: si se pasa del 12% al 15% se van a necesitar inversiones por unos 700 millones de dólares porque suman la necesidad de una licitación por 250 mil metros cúbicos para completar el E12 actual más los tres puntos adicionales que se anunciarían.Buena parte de eso llegaría a Córdoba.
De esta manera el anuncio no sólo tiene foco en el sector industrial específico, sino que además alcanza a la cadena completa y en última instancia al interior productivo. De hecho Maizar, que reúne a todos los eslabones de la cadena del maíz, fue la primera en plantear la necesidad de aumentar el corte cuando los surtidores se quedaron sin nafta a fines de octubre. Por lo cual, lo de Massa es un guiño en el corazón productivo del país a un sector que busca conquistar de cara al balotaje.