Esa burlanda es un recurso proteico de gran relevancia que representa al menos la mitad de la dieta de los animales. Pero de ese mismo subproducto del etanol se abastece al menos otra veintena de establecimientos con engordes a corral de la zona.
Agustín Fonzo, responsable de Bio5, no duda en destacar que la irrupción de la burlanda de maíz “revolucionó a los feedlots y permitió que ganen mucha competitividad porque bajó enormemente los costos con un producto de calidad que es muy bien asimilado por el ganado”, remarcó.
Pero además, destacó que se trata de un insumo que tiene una disponibilidad permanente y en el mismo nivel durante todo el año, lo que da gran previsibilidad y evita que deba hacerse una gran inversión para almacenar alimento en determinada época del año, como ocurría anteriormente.
“Todo esto en realidad parte de la grano de maíz que da impulso a toda la cadena que tenemos integrada. Y ese grano va a la planta de etanol para producir alcohol mientras en paralelo entrega la burlanda que se transformará en carne vacuna”, indicó.
El feedlot está inscripto para que esos vacunos puedan ser exportados a China bajo el convenio UE-No Hilton. Pero además estaba en tratativas para avanzar un escalón más y llegar a lo que se denomina Cuota 481, que incluye muchos más cortes y mercados más exigentes. Sin embargo, eso ingresó por ahora en un impasse, como muchos otros proyectos ganaderos en el país tras el cierre de exportaciones y la gran cuota de incertidumbre que eso generó en toda la cadena. Claro que ese nuevo paso implicaría inversiones en los corrales, para cumplir con exigencias más elevadas. E invertir para exportar cuando las exportaciones están cerradas, naturalmente no es una opción.
Mientras tanto, se espera ver qué hará el Gobierno a partir de ahora y si cumplirá o no con los 30 días de cierre de exportaciones de carne. En el sector hay dudas sobre lo que puede ocurrir, y eso genera inmovilidad.
Lo cierto es que Bio5 mantiene sus corrales activos. Sectorizado por etapas de engorde, los animales siguen cumpliendo los ciclos, mientras el trabajo de la pala y el mixer continúan sin pausa.
“Esto no es un proceso que se pueda detener. Seguimos como cada día trabajando y engordando los animales mientras esperamos ver qué ocurre”, dice Fonzo.
Al ingreso, los animales llegan con alrededor de 230 kilos y alcanzan su peso de faena de 480 kilos a los cinco meses. Y los animales que entran a los corrales provienen mayormente de la Cuenca del Salado, San Luis y algo de La Pampa, en su mayoría. También suelen llegar algunos lotes de Santa Fe. “Son las zonas de cría más relevantes dentro de lo que son razas británicas. Nuestra región, salvo en zona de sierras, es principalmente de engorde”, puntualizó el gerente de Bio5.
Predominan allí animales de raza Angus o cruzas con Hereford. “Son las razas carniceras que mejor se adaptan a nuestra zona y con las que mejor se trabaja. De todos modos eso no es un condicionante para nosotros”, agregó Fonzo.
En carpeta sigue habiendo proyectos de mejorar la infraestructura, como el de la Cuota 481 que incluiría por ejemplo la implementación de pisos de cemento en los corrales o mejoras en los comederos. Pero en particular, el primer punto permitiría además avanzar en un objetivo que es prioritario hacia adelante: poder recuperar el estiércol vacuno. “La intención es transformar eso que es un pasivo ambiental en un activo energético incorporándolo a los biodigestores que tenemos produciendo energía eléctrica tanto en Bio4 como en Bioeléctrica. Actualmente una parte se recupera, pero naturalmente que avanzar en piso de cemento con un dispositivo que permita juntar el estiércol nos haría la tarea mucho más eficiente y daríamos un salto de calidad”.
En cuanto a la tecnología, Fonzo destacó que los animales cuentan con caravanas electrónicas que permite un seguimiento mucho más detallado de la evolución y el proceso de engorde a corral, no solo por tropa sino individualmente. “Tenemos información a cada momento sobre la evolución de los animales. Ya no es sólo los kilos con los que ingresa y los que sale, sino que podemos seguir todo el proceso, lo que naturalmente permite corregir si es necesario a mitad de camino”, agregó el responsable de Bio5.
Alrededo de los corrales, los lotes de maíz dan cuenta de la cercanía de la materia prima. A su vez, a pocos kilómetros del feedlot está la planta de etanol, lo que también es una ventaja competitiva de relevancia para el desarrollo del negocio. “Estamos en medio de una zona maicera por excelencia, con muchas ventajas competitivas que tenemos que seguir explotando porque hay mucho por hacer. Hay mucho por desarrollar, por agregar valor. Ojalá que rápidamente quede atrás este momento y podamos seguir pensando en cómo ampliar nuestras producciones porque la salida es necesariamente con más oferta y para eso hay que proyectar, invertir y trabajar”, finalizó.

