Río Cuarto | experiencia | viaje | remo

Son de Mattaldi y navegaron más de 80 kilómetros por el río Quinto

Se trata de Luciano Renaudo, Alex Amante y Diego Rossi, tres aficionados al remo que encabezaron esta travesía de dos días. Partieron desde ruta 35 hasta llegar a ruta 27

Tres vecinos de la localidad de Mattaldi aficionados al remo se lanzaron a la aventura de atravesar más de 80 kilómetros del río Quinto en un periplo que duró dos días. En el viaje pudieron disfrutar y documentar la riqueza y biodiversidad que existe en el Popopis. Con una canoa, un kayak y provisiones, Luciano Renaudo, Alex Amante y Diego Rossi encabezaron esta travesía que arrancó en ruta 35 desde el puente en el cruce entre Del Campillo y Vicuña Mackena y finalizó en ruta 27 en cercanías de Jovita.

“Se nos ocurrió porque ya habíamos viajado de manera independiente en algunos tramos del río. Yo ya había hecho la navegación desde la 35 hasta la laguna La Margarita, unos 129 kilómetros en total. Pero este último viaje que hicimos los tres tuvo muchísima repercusión. Teníamos los medios, una canoa de 5 metros de largo y un kayak triple, así que esto nos permitió llevar las provisiones suficientes para el viaje”, relató Alex a Puntal.

Por su parte, Luciano comentó que antes de salir midieron la cantidad de kilómetros que recorrerían a través de la aplicación Google Earth para poder prever el tiempo que tomaría la remada. “Es bastante difícil de medir la distancia porque el río da bastantes vueltas. Creemos que el total del recorrido son unos 84 kilómetros. Y también es complicado tomar referencia en el momento porque no había señal de teléfono”, explicitó.

Lleva un desgaste físico importante, especialmente en la parte superior del cuerpo. Son muchas horas de remo, unas nueve horas por día.

Asimismo, relató que tenían planificado realizar un acampe a la mitad del trayecto. “Llegamos a un lindo lugar de monte, ideal para poder hacer ahí la parada. Eso fue como a las 6 de la tarde de nuestro primer día, habíamos partido a las 8 de la mañana. Nos habíamos detenido sólo a comer a la una de la tarde. Dormimos ahí y cerca de las 11 de la mañana volvimos a emprender el viaje”, afirmó.

Preparación física

En referencia a la demanda física que requiere una travesía de estas características, ambos coincidieron en que es necesario tener una buena preparación deportiva porque la remada demanda mucha capacidad de resistencia.

“Es complejo porque lleva un desgaste físico importante, especialmente en la parte superior del cuerpo. Son muchas horas de remo, unas nueve horas por día. Y por el caudal que lleva ahora el río en su cauce se requiere mucho más remo porque hay poca agua. El primer tramo del río es muy ancho, por ende está más pandito y no tiene fuerza el agua para llevarnos, así que el tiro demanda toda la fuerza del remo por sí solo”, sostuvo Alex.

En este sentido, aclaró que, si bien “no es que no lo pueda hacer cualquiera”, es clave “una preparación y también saber nadar porque hay partes que son profundas”.

A su vez, remarcó que hay que “tener cierto conocimiento del río porque hay lugares que tienen tosca”. “Hay sectores peligrosos porque hay cascadas. Hay movimientos de agua que se generan por la tosca. La presión de agua provoca bastante turbulencia y allí hay que remar firme. Además, en un sector donde se produjo un desborde histórico del río quedaron muchas plantas y algunas de ellas están en punta. Hay que sortearlas para no golpearse y no romper la embarcación”, detalló.

Biodiversidad

“Nos encontramos con muchísimos carpinchos, eran bastante mansos, iban prácticamente a la par de la canoa. Vimos gran cantidad de pájaros, iguanas y nutrias. En cuanto a flora y fauna, muy rico. Lo único que sí notamos en el primer tramo fue bastante desmonte en zonas en donde antes era todo bosque”, puntualizó Luciano.

En tanto, Alex comentó que en el cauce del río se encontraron con gran cantidad de “boyeros eléctricos”. “Hay algunos alambrados de los campos que son normales porque el río se fue haciendo ancho con el pasar de los años por la erosión. Antes era un río muy chico, se cruzaba de costa a costa con vehículos. Pero en este viaje tuvimos que sortear muchísimos boyeros, que nos ‘patearon’ por todos lados. No le encontramos lógica a que se haya electrificado todo en esa zona”, aseveró.

Al respecto, el vecino hizo referencia a que el único contratiempo que tuvieron en la travesía fue por estos alambrados que provocaron el vuelco de las embarcaciones. “Era un tramo muy tranquilo, nos confiamos. Cuando fuimos a pasar, tomé el cable, estaba electrificado y nos agarró a los tres, por lo que volcamos. Ahí perdimos una cámara Go Pro y un par de cosas más. En realidad las pérdidas materiales no fueron tan importantes pero no entendimos nunca el porqué de esos alambrados ahí”, advirtió.

No obstante, los aficionados al remo recomendaron la experiencia con la toma de recaudos y adelantaron que preparan un nuevo viaje por el río Popopis. “Queremos salir con más tiempo porque la idea es que sean más días. Sería en la parte río arriba al oeste como punto de inicio casi al límite de San Luis. La idea es ir conociendo más el río y las distintas realidades que atraviesa”, afirmó Alex.

Luciana Panella. Redacción Puntal