Este crecimiento es explicado principalmente por la participación de los siguientes complejos (productos primarios más sus derivados): girasol con un aumento del 142% en volumen y del 126% en valor; trigo con un aumento del 64% en el volumen y del 48% en el valor; pesca con una mejora del 18% en volumen y del 23% en valor; cebada con un aumento del 17% en el volumen y un 13% en el valor; maíz con incrementos del 12% en volumen y del 8% en el valor; lácteos con un aumento del 22% en el volumen y del 14% en el valor; cítricos agrios con un aumento del 31% en el volumen y del 42% en el valor, y legumbres con un aumento del 42% en volumen y del 64% en valor.
A estos complejos se suman aromáticas, sorgo, apicultura, forrajeras, porcinos, algodón, tabaco, vitivinicultura, y hortalizas pesadas, entre tantos otros.
En total, de los 54 complejos analizados hubo 35 (que representan el 70% del volumen total exportado) que mostraron crecimiento respecto de 2025.
En el caso de los bovinos, las frutas de carozo, los alimentos para animales, ingredientes alimenticios y golosinas, los mayores incrementos se dieron en los montos exportados. En ese sentido, 19 complejos mostraron los mayores valores de la década.
Por su parte, los principales destinos de venta fueron Vietnam, Arabia, Brasil, China, Argelia, Indonesia, Egipto, Perú, Malasia e India. Estos 10 destinos representaron más del 53% del volumen total exportado. Vale destacar que numerosas producciones argentinas ocupan los primeros lugares en el ranking mundial de exportaciones. Entre ellas se destaca el liderazgo del jugo y aceite esencial de limón; aceite y subproductos de soja; ajo; miel; maní; yerba mate; maíz; sorgo; y peras, entre otros. Este protagonismo en el mundo muestra el carácter federal de la agroindustria nacional y su rol en la economía.