Trym's, la fábrica cordobesa que le planta cara a las gigantes de los snacks y busca conquistar Brasil

Con papas estilo kettle, sabores como chori con chimi y presencia en diez provincias, la pyme trabaja en la posibilidad de realizar su primera exportación al país vecino mientras amplía su producción.

 
 

Desde su planta en la ciudad de Córdoba, Trym’s elabora papas fritas estilo kettle y una línea de snacks que también incluye batatas, nachos, conitos y maníes. Con sabores que van desde la clásica papa con sal hasta el aceto balsámico, la cebolla morada y el chori con chimi, la pyme ya se encuentra en diez provincias y trabaja para concretar su primer salto exportador a Brasil.

En una góndola repleta de marcas gigantes, el desafío no fue pasar desapercibida. Trym’s buscó que, al abrir el paquete, la diferencia se notara desde el primer crunch: papas menos uniformes, más gruesas, con una crocancia marcada y un sabor que no apuntó a parecerse al de los productos industriales tradicionales.

La marca nació en 2011 en la ciudad de Córdoba como parte de Vikingo Foods S.A. Detrás de la idea estuvo Vidar Pettersen, fundador de origen noruego, quien detectó que la categoría de snacks ofrecía productos industriales muy parecidos entre sí y vio una oportunidad para desarrollar una propuesta diferente.

Las raíces nórdicas de Pettersen fueron parte de esa búsqueda. La firma tomó como referencia el método kettle, con papas cocidas en tandas pequeñas, para construir un producto con mayor textura y una identidad propia, en un mercado dominado por grandes compañías y sabores ya conocidos.

En 2011 vimos que prácticamente toda la categoría ofrecía un producto industrial bastante parecido. Había una oportunidad para elaborar una papa diferente: con un corte más marcado, mayor textura y una forma de cocción que conservara mejor el sabor de la materia prima”, explica Rodrigo Páez, socio y presidente de Vikingo Foods S.A.

Un gigante nórdico, Thor y una marca que buscó hacer ruido

El nombre tampoco fue casual. Trym fue un gigante de la mitología nórdica que, según cuenta la leyenda, robó el martillo de Thor y terminó cayendo tras un golpe que resonó en todos los mundos. Esa historia fue la que eligió la empresa para representar el espíritu con el que llegó al mercado: hacer ruido en una categoría en la que casi todo parecía igual.

Así nació Trym’s, inspirada en el origen noruego de nuestro fundador, Vidar Pettersen, en las papas estilo kettle, cocidas en tandas y con una textura más crocante e irregular. Apostamos por un producto premium porque entendíamos que una parte del consumidor estaba dispuesto a elegir algo distinto, aun cuando todavía no conociera demasiado esta categoría. En cierta forma, tuvimos que crear el mercado y explicar por qué nuestras papas eran diferentes”, señala Páez.

La papa clásica con sal se mantuvo como el producto más vendido. Pero alrededor de ese paquete más simple, la firma fue armando una propuesta mucho más amplia: finas hierbas, ketchup, jamón serrano, barbacoa, cebolla morada, aceto balsámico y chori con chimi, además de batatas, nachos, conitos y maníes.

De todos modos, contamos con una variedad muy amplia de sabores, como finas hierbas, cebolla morada, aceto balsámico, barbacoa, chori con chimi y las más tradicionales como ketchup y jamón serrano, además de batatas, nachos y conitos”, detalla el empresario.

La batalla no fue copiar a Lay’s o Pringles

La competencia estuvo siempre ahí: marcas internacionales con presupuestos publicitarios gigantes, presencia en cada punto de venta y una escala difícil de igualar. Pero la estrategia de Trym’s no fue intentar hacer lo mismo desde Córdoba.

No intentamos competir haciendo exactamente lo mismo que ellos, porque sería una batalla desigual y, además, poco interesante. Competimos ofreciendo algo que las grandes compañías difícilmente puedan replicar con la misma identidad: un producto elaborado en lotes, con una textura particular, sabores originales y una relación mucho más cercana con nuestros clientes y consumidores”, afirma Páez.

Esa cercanía se convirtió en una de las herramientas de la empresa. Mientras una multinacional necesita atravesar estructuras más grandes para lanzar una novedad, una pyme puede detectar un gusto, probar un sabor y reaccionar con mayor velocidad.

Las multinacionales tienen una enorme capacidad publicitaria y de distribución. Nosotros tenemos agilidad, personalidad y la posibilidad de innovar rápidamente. Nuestro desafío es que el consumidor entienda que Trym’s no es solamente otra marca de papas fritas, sino una propuesta diferente dentro de la categoría”, expresa.

Desde su planta en la ciudad de Córdoba, la firma elabora, envasa y distribuye todos sus productos. El equipo reune a unas 15 personas entre las áreas de producción, calidad, logística, administración y comercialización. “Una pyme no siempre puede ser la más grande, pero sí puede ser la más rápida, la más creativa y la que mejor conoce su territorio”, resume Páez.

De Córdoba a Brasil

La marca ya llegó, además de Córdoba, a Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, La Pampa, Tucumán, Salta, Catamarca, Santiago del Estero y San Luis. Ahora apunta a reforzar su presencia en plazas estratégicas como Rosario, la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana.

El próximo desafío aparece fuera de las fronteras argentinas. Trym’s trabaja en una posibilidad concreta de realizar su primera exportación a Brasil y, en paralelo, explora oportunidades comerciales en Paraguay y Uruguay.

Queremos duplicar nuestra producción, fortalecer la presencia en los principales centros urbanos del país y ampliar nuestra familia de productos. Pero, además, estamos trabajando concretamente en la posibilidad de realizar nuestra primera exportación a Brasil y explorando oportunidades en Paraguay y Uruguay”, anticipa Páez.

Para la firma, el objetivo es crecer sin perder aquello que la distingue desde el comienzo: una papa que no busca ser idéntica a las demás, una fábrica cordobesa que elige competir con identidad propia y un paquete que, al abrirse, quiere hacer tanto ruido como el gigante nórdico que le dio nombre.