Combi pisa el acelerador y sale a la ruta: llegó a ocho locales y prepara su expansión fuera de Córdoba

La marca creada por Natalia Reinozo y Javier Micheli cerró un acuerdo con una firma de Buenos Aires para desembarcar en nuevos mercados. El modelo de franquicias requiere una inversión estimada de entre USD 1.300 y USD 1.500 por metro cuadrado

 

Primero hubo una zona de Córdoba donde Natalia Reinozo y Javier Micheli entendieron que faltaba algo. Después vino un viaje, una lluvia de ideas y una palabra que, curiosamente, no tenía ninguna relación directa con la gastronomía: Combi.

Cuatro años más tarde, aquella marca que comenzó en Camino San Carlos llegó a los ocho locales y sus dueños consideraron que ya alcanzaron buena parte de los puntos estratégicos que buscaban cubrir en la ciudad. El próximo movimiento, por eso, empezó a mirar más allá de Córdoba capital.

Los propietarios ya cerraron un acuerdo con una firma de Buenos Aires para planificar esa nueva etapa. El objetivo será analizar distintas ciudades y, a mediano plazo, avanzar hacia otras provincias. Pero antes de las franquicias, las aperturas y los planes de expansión hubo bastante prueba y error.

Un nombre que no esté relacionado a la comida

Combi nació en 2022. Reinozo y Micheli habían detectado que en Camino San Carlos faltaban propuestas gastronómicas y comenzaron a estudiar la zona antes de poner en marcha el proyecto.

En medio de ese proceso hicieron un viaje que les permitió buscar referencias, tomar ideas y terminar de definir qué tipo de negocio querían construir.

También apareció una decisión que terminaría siendo central para la identidad de la marca: no querían un nombre asociado directamente con un lomito, una hamburguesa o cualquier otro producto.

El nombre surgió porque buscábamos algo que no estuviera ligado directamente a la gastronomía, sino más a los momentos: compartir un almuerzo, una cena, una merienda o un viaje. En una lluvia de ideas, a Nati se le ocurrió ‘Combi’. Nos gustó porque era corto, pegadizo y fácil de recordar. Sabíamos que quizás al principio iba a costar un poco instalarlo, pero sentíamos que representaba muy bien lo que queríamos transmitir como marca”, contaron. La apuesta funcionó como punto de partida de un proyecto que después comenzó a multiplicarse por la ciudad.

Amigos, familiares y las primeras pruebas

El salto hacia las franquicias tampoco se produjo de un día para otro. Antes de extender el modelo a terceros, los propietarios hicieron sus primeras experiencias en General Paz y Nueva Córdoba junto con amigos y familiares.

Esos locales funcionaron, en cierta manera, como un laboratorio para la expansión posterior. Allí probaron procedimientos, encontraron errores y ajustaron aspectos de la operación antes de acelerar el crecimiento.

Esa etapa fue clave para aprender cómo funcionaba el sistema de franquicias, ajustar procedimientos, corregir errores y ordenar muchos detalles”, explicaron.

Con el tiempo comenzaron a avanzar distintos proyectos en simultáneo y varias inauguraciones terminaron concentrándose en un período relativamente corto. “Desde afuera puede verse como un crecimiento muy rápido, que lo es, pero detrás hay varios años de trabajo, aprendizaje y planificación”, remarcaron.

El resultado de ese recorrido fueron ocho locales.

Córdoba empieza a quedar chica

Con esa presencia, Reinozo y Micheli consideraron que la cadena ya llegó a buena parte de los sectores de la capital provincial que habían marcado en su hoja de ruta. “Hoy creemos que en la ciudad de Córdoba ya estamos presentes en la mayoría de las zonas estratégicas en las que queríamos estar. Quizás queda alguna zona puntual por desarrollar, pero sentimos que el próximo paso es empezar a expandirnos más allá de la ciudad”, señalaron.

Ese próximo capítulo ya empezó a tomar forma. Los empresarios cerraron un acuerdo con una firma de Buenos Aires para planificar el crecimiento y analizar potenciales destinos. “La idea es evaluar algunas de las principales ciudades y, a mediano plazo, llevar la marca también a otras provincias. Queremos hacerlo de manera ordenada, entendiendo bien cada mercado y dando cada paso cuando la estructura y la operación estén preparadas para acompañarlo”, explicaron.

El lomito convertido “casi en una ciencia”

Hay una frase de los propios fundadores que permite entender cómo trabajan puertas adentro: “Al final termina siendo casi una ciencia”. Hablaban del lomito.

Para llegar al producto que buscaban, Reinozo y Micheli analizaron por separado sus componentes: el pan, una carne que fuera 100% lomo, la receta de la mayonesa, las marcas de quesos y fiambres y hasta los procedimientos de preparación y cocción.

Estamos muy orgullosos de cada producto de Combi y somos realmente estudiosos de lo que hacemos. En el caso del lomito, analizamos cada componente, cada ingrediente y cada parte del proceso”, explicaron.

Al final termina siendo casi una ciencia: son muchos pequeños detalles que, cuando se respetan todos juntos, hacen la diferencia. Creemos que el reconocimiento tuvo que ver con ese trabajo y con la atención puesta en cada una de esas partes. Y es algo que intentamos aplicar no solamente al lomito, sino a cada producto que hacemos”, agregaron.

Pero hay una particularidad detrás del negocio: la mayoría de lo que vende Combi no son lomitos.

El 60% de las ventas viene de otros productos

Reinozo y Micheli evitaron encasillar al negocio como una lomitería. Eligieron otra definición: “premium fast food”.

Los números que compartieron explicaron parte de esa elección. Aproximadamente el 60% de las ventas provino de otras categorías, entre ellas hamburguesas, wraps y pizzas.

No definimos a Combi como una lomitería, sino como un premium fast food. Tenemos una propuesta más amplia, con distintas categorías de productos, y eso hace que muchas veces nos elijan, por ejemplo, para una juntada donde cada uno quiere comer algo diferente”, sostuvieron.

Esa amplitud también formó parte de la estrategia con la que buscaron hacerse un lugar en un mercado cordobés con competidores históricos. “En Córdoba hay lomiterías históricas y productos muy buenos, pero eso no significa que esté todo hecho. Incluso nosotros, con productos que hoy sentimos que funcionan muy bien, no nos conformamos: seguimos estudiando, probando y mejorando. Creemos mucho en la innovación y en que siempre hay algo que se puede hacer mejor o diferente”, afirmaron.

Ahora, después de cuatro años y ocho aperturas, el proyecto entró en otra etapa. La expansión continuará, aunque sus dueños aseguraron que no establecieron como meta transformarse en la cadena con mayor cantidad de locales. “Tampoco tenemos como objetivo convertirnos en la cadena más grande de Córdoba. Nuestra mirada pasa más por disfrutar y cuidar el proceso, seguir mejorando y lograr que los clientes nos vuelvan a elegir”, explicaron.

La filosofía quedó sintetizada en el lema que eligieron para Combi: “Disfrutar es parte del camino”.

Queremos crecer, claro, pero disfrutando lo que hacemos día a día y sin que el tamaño se vuelva un fin en sí mismo. Si seguimos mejorando y la gente nos elige y nos vuelve a elegir, sentimos que estamos haciendo las cosas bien”, concluyeron.