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"Una fábrica en el barrio": la UNRC y una cooperativa local promueven la "economía circular asociada"

Un proyecto conjunto entre tres facultades y "Todo Sirve Ltda.", busca darle valor agregado a la recuperación de residuos a través del procesamiento de silobolsas, para ser reinsertado como materia prima

En el marco del proyecto de Voluntariado Universitario 2022-2023 “Una Fábrica en el Barrio”, se realizó en la Universidad Nacional de Río Cuarto el conversatorio “Diálogos sobre experiencias con horizontes de economía circular asociada”.

El encuentro, que reunió a trabajadores, docentes y estudiantes universitarios, tuvo por objetivo mostrar y narrar lo que se hizo a lo largo de este año como parte de los proyectos asociados en los que están trabajando desde distintas perspectivas disciplinares.

La iniciativa tiene por objetivo colaborar creativa e interdisciplinariamente con la cooperativa de residuos del Gran Río Cuarto “Todo Sirve Ltda.” en el mejoramiento de sus procesos productivos y cadenas de valor en las que busca participar junto a otros actores sociales del medio, como parte del fomento de una economía circular local inclusiva con proyección regional.

El ingeniero Gabriel Campetelli, director del proyecto, explicó a Puntal que la propuesta tuvo origen en el 2022 ante la convocatoria de proyectos de voluntariado universitario efectuada desde la Secretaría de Políticas Universitarias, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación. “Lo que exigía la convocatoria era la interdisciplinariedad dentro de la universidad, es decir, que al menos participaran tres facultades y un mínimo de 15 estudiantes repartidos entre esas facultades. En este proyecto participan la Facultad de Ciencias Económicas, a través del licenciado Diego Tello, la Facultad de Ciencias Humanas, a través de la licenciada Claudia Kembel, y por parte de Ingeniería, quedé yo como director de proyecto, representando también al Instituto de Protecciones de Sistemas Eléctricos de Potencia”, precisó.

Sostuvo que durante más de 10 años la cooperativa construyó su propio edificio “a pulmón” y fue adquiriendo también distintos tipos de maquinarias: una trozadora, un molino, una lavadora-secadora, una agrumadora y el último equipamiento adquirido a través de un subsidio de la Federación Argentina de Cooperativas, una extrusora.

“Con toda esa maquinaria, la idea es conformar una fábrica y darle valor agregado a un residuo agroindustrial, representado por el silobolsa. Con ello se obtiene como producto final el pellet de polietileno de baja densidad (PEBD), que se utiliza como materia prima mezclada con material virgen para la producción de caños negros para riego, baldes de albañil y bolsas, entre otros usos”, manifestó.

Convenio macro

La primera actividad en el marco del Conversatorio fue la firma de un convenio marco entre la UNRC y la Cooperativa Todo Sirve.

La colaboración que el equipo de trabajo universitario realiza se vincula con “demandas relacionadas a la puesta a punto de las tecnologías mencionadas; estudios y propuestas de optimización del trabajo realizado por los recuperadores en el marco de cadenas de valor más amplias de la economía circular; y la sistematización de los procesos descriptos y su traducción a productos y procesos comunicacionales pasibles de legibilidad social para públicos ampliados, decisores públicos y sectores privados convocados por la gestión social e integral de los residuos”, según se explicó.