En las salas del Centro Cultural Leonardo Favio, se estrena hoy El silencio es un cuerpo que cae, la premiada película de Agustina Comedi (Argentina/2018).
Detrás de la cámara que captura fiestas y vacaciones familiares, hay un hombre. Es el padre de Agustina, la directora de este documental que, a partir de películas caseras en 8mm y VHS, explora un pasado personal y a su vez descubre en sus pliegues el retrato político y social de una época.
Ganadora de los festivales BAFICI, FICIC, Asterisco, entre otros, la ópera prima de Agustina Comedi, es un viaje personalísimo sobre la vida de la directora y los silencios que rodearon su crecimiento. Indagando en la figura de su padre, nos habla de una época, de un momento, en el que la mentira y la complicidad eran moneda corriente. “Me parece increíble hoy en día el ritual del cine en el cine, frente a la incapacidad de poder parar”, afirmó Comedi en una charla con con el sitio EscribiendoCine.
Palabra de directora
Sobre cuándo decidió realizar la película, la directora contó: “A veces es muy difícil situar una decisión en un momento determinado, pero creo que el nacimiento de mi hijo tuvo mucho que ver y coincidió el haber encontrado los videos, el material de archivo que encontró mi papá, que en principio no iban a ser parte, pero me motivó para indagar, darle una forma visual cinematográfica a eso que era parte de mi historia, fue un proceso largo para entender qué quería contar, porque no es precisamente mi historia lo que se cuenta sino un material con el que se reflexiona sobre el deseo, el silencio y la familia, un poco la triada de lo que da cuenta la película.
Con respecto al proceso de visionado de material de archivo?, recordó: “El material de archivo no iba a formar parte de la película, no lograba vislumbrar la riqueza que finalmente encontré, me parecía un documento personal, lo empecé a mirar para encontrar a mi papá allí, y fue una frustración, porque él estaba siempre filmando. En charlas con la montajista empecé a clasificar y a ver la frustración de otra manera, ver la mirada de mi papá para ver y contar el mundo, hice una operación y esfuerzo por cierto control en lo que mostraba, así como aparecía un cuadro, había un fuera de cuadro. Con respecto a las entrevistas fue distinto, primero porque la cantidad de material es muchísimo menor, toda la película apunta a evidenciar la operación subjetiva de este tipo de historias, no es una mirada objetiva y total, sino que da cuenta todo el tiempo que es subjetiva, una mirada, un recorte. Las entrevistas me interesaban que no tengan más valor que lo demás, y con una postproducción de imagen se la empató al material de archivo para que no se vinieran adelante las imágenes, en mi lenguaje poco técnico las nombraba así”.
Ganadora de los festivales BAFICI, FICIC, Asterisco, entre otros, la ópera prima de Agustina Comedi, es un viaje personalísimo sobre la vida de la directora y los silencios que rodearon su crecimiento. Indagando en la figura de su padre, nos habla de una época, de un momento, en el que la mentira y la complicidad eran moneda corriente. “Me parece increíble hoy en día el ritual del cine en el cine, frente a la incapacidad de poder parar”, afirmó Comedi en una charla con con el sitio EscribiendoCine.
Palabra de directora
Sobre cuándo decidió realizar la película, la directora contó: “A veces es muy difícil situar una decisión en un momento determinado, pero creo que el nacimiento de mi hijo tuvo mucho que ver y coincidió el haber encontrado los videos, el material de archivo que encontró mi papá, que en principio no iban a ser parte, pero me motivó para indagar, darle una forma visual cinematográfica a eso que era parte de mi historia, fue un proceso largo para entender qué quería contar, porque no es precisamente mi historia lo que se cuenta sino un material con el que se reflexiona sobre el deseo, el silencio y la familia, un poco la triada de lo que da cuenta la película.

