Espectáculos Favio |

Su andar de paso peruano

Delicioso recital de Sandra Peralta y Leando Cacioni en torno a los temas menos conocidos de la obra de Chabuca Granda.

La línea de título, tomada de la letra de José Antonio, sirve para describir la elegancia, la sugestión, y la galanura con que Sandra Peralta y Leandro Cacioni, la una parece fundirse en el otro, y viceversa, pasearon por la música del Perú imaginada y traducida por el majestuoso talento de Chabuca Granda.

Un talento que se reconoce más o menos vastamente puesto que, por lo general, lo que se escuchar giran en torno a  ‘La flor de la canela’, ‘El puente de los suspiros’ o ‘Fina estampa’, dejando de lado otras creaciones que filtran un profundo desarrollo musical y poético de corte vanguardista para la época de su creación.

En ese costado menos trajinado se hunde la mirada y se despliega la creatividad del dúo en ‘Amor viajero’,  el sensitivo recital que recrea los temas de su primer disco íntegramente trabajado en conjunto, una perla que descubre el perfil desestructurado de buena parte de la creación de Chabuca, de una inmensa libertad.

Jazzeando, trabajando los acentos entre el discurso quebrado de la guitarra y los aportes percusivos del cajón, proponen, a dúo, imbricados, una lectura que se pone al paso de la audacia creativa, del perfil asonante que une música y poesía en los temas menos conocidos de la gran señora de la música peruana.

Con la voz de Sandra marcando el paso a fuerza de sutileza técnica y expresividad potente, y la guitarra de Cacioni señalándole el camino, el recorrido dejó perlas como la versión enfática de “El surco” (una de las dos más conocidas del repertorio, junto a “José Antonio”), el desborde de pícara sugestión de “El gallo camarón”, la sensibilidad en éxtasis de “Ríos de vino” y la armoniosamente rota y profundamente sensible “Un barco ciego” que contó con la destacada participación del pianista riocuartense Franco Berrotarán.

Un recital de rara belleza cuyo comentario bien puede recurrir a otra cita, en este caso del clásico “Fina estampa” que, por la razones antes escritas, no figura en el repertorio de “Amor viajero”: se podría decir con el más sentido acento de elogio, que Sandra Peralta y Leandro Cacioni, con su andar de paso peruano “te lleva por los aguajes y a los patios encantado/  te lleva por las plazuelas, y a los amores soñados”, deliciosamente.

Ricardo Sánchez