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“Volver al origen del proceso de escritura”

Gastón Malgieri cuenta de “Animales en la Nuit”, el espectáculo que presenta junto a otros artistas, esta noche en el Favio

Hoy a las 20hs. en el C.C. Leonardo Favio se presenta Animales en la Nuit el espectáculo de arpa, poesía y visuales a cargo de Fernanda Álvarez (arpa celta y electrónica), Arvo Steinberg (visuales), Sandra Cardarelli y Gastón Malgieri (actriz y poeta respectivamente). Entrada gratuita.

Malgieri, creador del concierto, dialógo al respecto con Puntal:

-¿Cuándo, cómo y por qué surge la idea de realizar el espectáculo Animales en la Nuit?

-Surge a partir de una experiencia propia como espectador. Hace un tiempo, fui a ver la obra “Estruendo Mudo”, con dirección de Katia Ysaacson. En ella, Sandra Cardarellí tenía un monólogo que leía desde un atril. Esa imagen me quedó dando vueltas durante semanas. A partir de esa imagen: una invitación y una inquietud. La invitación tuvo que ver con convocar a gente que admiro para poder pensar los textos del poemario que publiqué este año, “Animales Poco Útiles” (Ed. Cartografías, 2019), en otro contexto. Como un cruce de disciplinas.

La inquietud tenía que ver justamente con eso: con poder pensar estos textos como en algún punto fueron concebidos. Durante el proceso de escritura de “Animales (…)” volví a escuchar la música que escuchaba mi madre. Música italiana, Nicola Di Bari, Rita Pavone, etc… Y también trabajé con fotos suyas, y de autoras que hicieron del autorretrato un modo de reconfiguración de sí. Me refiero a Cindy Sherman, NanGoldin y Vivian Maier, entre otras.

Entonces, volviendo a tu pregunta, “Animales en la Nuit”, el espectáculo, surge de esa necesidad de volver al origen del proceso de escritura. Casi te diría como si la intención primera hubiera sido poner en escena ese proceso. Necesidad de pensar ese conjunto de palabras, en relación con otros cuerpos, otras ramas del arte, vinculadas a lo escénico. 

Todos nosotros venimos de ahí. De lo teatral, en un sentido muy amplio. Fernanda Álvarez, además de una arpista descomunal, es actriz. Ella, junto a Vanesa Salazar, tiene un dúo armado hace algunos años, donde cruzan, actuación, poesía y música. Sandra Cardarelli, actriz de Las Hijas de Susú y Kikas, también viene pensando y construyendo sentido desde un eje similar. ArvoSteinberg, encargado de los visuales de “Animales en la Nuit”, no solo utiliza el lenguaje del video arte como modo expresivo, sino que además sostiene desde hace un tiempo, la publicación “NègreBlanc”, que edita en Francia.

-¿Cómo se conjugan las diferentes artes participantes?

-El espectáculo es un híbrido. Tiene esa intención. Es casi como una prueba de laboratorio abierta al público. No algo improvisado, no es exactamente eso. Sino diría más bien algo inacabado. Algo a lo que queremos que, en algún punto, se le vea las costuras. Todos trabajamos nutriendo el arte del otro. El punto de partida es el libro, pero eso empezó a desdibujarse, a propósito, porque no hay una centralidad o protagonismo en ninguna de las disciplinas. Todas tienen peso propio, pero en virtud de algo que las excede y que termina de construirse en lo colectivo.

-En todo sentido, además de las artes, ¿creés que lo colectivo hoy está por encima de lo individual?

-Yo creo que lo colectivo es la respuesta. Siempre. Hay algo de esa idea del autor solitario que me cuesta sostener. Políticamente digo. No sé, en lo personal, nunca trabajo solo. Nunca es “mi trabajo”. Y eso lo aprendí siendo fotógrafo de teatro durante más de 10 años. Sin el trabajo de las y los encargados de la puesta en escena, sin los cuerpos de las actrices y los actores, mi mirada no hubiera terminado de construirse nunca.

Hay un signo de los tiempos que se impone, y contra el que se batalla desde lo colectivo. Nos vienen diciendo, hace rato, que todo depende del esfuerzo individual. Del mérito propio. Y la verdad, a esta altura de las cosas, me cuesta creer que haya quienes defiendan esa bandera.

-¿Se consideran animales de la noche? ¿Por qué?

-La idea de “los animales de la noche” surge como imagen. Y después se impone como nombre del espectáculo, con su variación al francés. Y tiene relación con lo que mencionaba recién: con la idea de lo colectivo. Somos animales que nos juntamos, después de la cacería del día, a darnos refugio, a mostrar lo poco que sabemos hacer para ofrecerlo, como en un rito, a otros. Hay algo de la idea del amparo dando vueltas sobre esa imagen.

-No hay muchos espectáculos de esas características. ¿Por qué considerás que pasa eso?

-No lo sé exactamente. Hace un tiempo atrás, con Santiago Allasia, escritor rafaelino y amigo personal, charlábamos respecto a las presentaciones de libros. A un formato que, en general, se repite: las autoras y autores leyendo, alguien que presenta, etc. Y nos preguntábamos esto mismo, ¿por qué no pensar en otras alternativas para ese tipo de eventos? Por ahí es un poco eso: en lo personal no puedo no pensar en la hibridez como un modo de acción artística. Estoy, estamos atravesados por diversos lenguajes. Y es desde ese cruce, desde esas intersecciones desde donde empezamos a construir esta idea. 

-Aseguran que “La poesía no va a salvarnos, pero abriga”. ¿En tiempo de crisis, la palabra poética toma mayor dimensión?

-Asumo la responsabilidad por el exceso de esa afirmación. No sé si abriga la poesía, pero como bien decís, en tiempos de crisis, al menos es un espejo más amable en el que refractarse. Estamos saturados de información que no nos sirve para nada. Y pareciera que, además, el mandato es estar al día con todo lo que sucede a cada segundo. Un poco esa es la lógica de las redes sociales. No estoy descubriendo petróleo, lo sé. Lo que intento decir, en todo caso, es que mi fe (que en algún punto es la nuestra, la de quienes pensamos este encuentro) es confiar en lo poético como un modo menos nocivo de estar en el mundo. Por ahí solo se trate de un anhelo. Y quizás lo sea.

-Luego de esta primera presentación, ¿la idea es llevarla a otros escenarios?

-En principio, “Animales en la Nuit” fue pensado para realizarse una sola vez. Quizás mute, y se transforme en otra cosa. Pero lo que sucederá hoy en el Favio, quedará ahí. En ese ritual que, ojalá, podamos construir con el público que asista.

Andrés Natali