Potenciar las cosas buenas y trabajar sobre las malas
Estudiantes ha experimentado en los últimos partidos un gran crecimiento en su sistema de juego, pero aún sigue sufriendo por la falta de efectividad. Restan 6 fechas para que finalice la fase de grupos
La derrota del lunes por la noche de Estudiantes en su visita a Gimnasia y Esgrima de Mendoza dejó muchas cosas para analizar.
Desde lo bueno del rendimiento hasta lo malo del resultado, se dieron muchos matices durante los 90 minutos que permiten sacar conclusiones de cara a lo que viene, el cierre de la primera fase y la búsqueda del primer gran objetivo: clasificar entre los cuatro y olvidarse rápidamente de la lucha por la permanencia.
Potenciar las cosas buenas
El gol tempranero del Lobo mendocino sirvió para que el Celeste diera una muestra de carácter y lejos de desesperarse y perder la línea, lo que ante un rival de esta jerarquía hubiese sido un suicidio futbolístico, se aferró al libreto primario de tenencia de la pelota, fue adueñándose del ritmo del partido y generó situaciones de peligro en el arco contrario producto de juego asociado.
Esto se vio sobre todo en el segundo tiempo, cuando los dirigidos por Vázquez terminaron acorralando a un rival que en el final sacó un delantero y sumó un defensor para poder cerrar el partido.
Con la solidez defensiva de casi siempre, Cabrera y Zburn siendo los
protagonistas de la mitad de la cancha y con un Comba inspirado, los riocuartenses demostraron tener las armas necesarias para someter al mejor equipo de la zona y uno de los grandes candidatos a luchar hasta el final por uno de los tan ansiados ascensos a la B Nacional.
Trabajar sobre las cosas malas
Si bien siempre hay cosas para mejorar, luego del choque ante Gimnasia volvió a instalarse la gran preocupación que tienen todos en torno a este equipo: convierte un porcentaje muy bajo de las situaciones que genera.
Sacando la goleada ante Huracán Las Heras en el Candini por 4 a 0, en el resto de los once partidos que disputó el Celeste siempre dejó la sensación de que con otra puntería hubiera cosechado muchos más puntos de los que tiene y con resultados aun más contundentes de los que consiguió.
Ante Gimnasia tuvo media docena de jugadas claras para convertir, pero la falta de puntería, dos buenas intervenciones del arquero local y un providencial cruce en la línea lo dejaron con las manos vacías cuando verdaderamente había hecho los méritos suficientes para al menos quedarse con el empate.
Aquí se vio la diferencia de jerarquía entre un equipo y otro, ya que el Lobo llegó en dos oportunidades a fondo y anotó un gol, mientras que el Celeste no pudo concretar ninguna de las seis.
Hoy por hoy la definición sigue siendo el debe de este equipo, un tema a mejorar al corto plazo para poder ponerse la pilcha de candidato.
Tristán Amado
Desde lo bueno del rendimiento hasta lo malo del resultado, se dieron muchos matices durante los 90 minutos que permiten sacar conclusiones de cara a lo que viene, el cierre de la primera fase y la búsqueda del primer gran objetivo: clasificar entre los cuatro y olvidarse rápidamente de la lucha por la permanencia.
Potenciar las cosas buenas
El gol tempranero del Lobo mendocino sirvió para que el Celeste diera una muestra de carácter y lejos de desesperarse y perder la línea, lo que ante un rival de esta jerarquía hubiese sido un suicidio futbolístico, se aferró al libreto primario de tenencia de la pelota, fue adueñándose del ritmo del partido y generó situaciones de peligro en el arco contrario producto de juego asociado.
Esto se vio sobre todo en el segundo tiempo, cuando los dirigidos por Vázquez terminaron acorralando a un rival que en el final sacó un delantero y sumó un defensor para poder cerrar el partido.
Con la solidez defensiva de casi siempre, Cabrera y Zburn siendo los
protagonistas de la mitad de la cancha y con un Comba inspirado, los riocuartenses demostraron tener las armas necesarias para someter al mejor equipo de la zona y uno de los grandes candidatos a luchar hasta el final por uno de los tan ansiados ascensos a la B Nacional.
Trabajar sobre las cosas malas
Si bien siempre hay cosas para mejorar, luego del choque ante Gimnasia volvió a instalarse la gran preocupación que tienen todos en torno a este equipo: convierte un porcentaje muy bajo de las situaciones que genera.
Sacando la goleada ante Huracán Las Heras en el Candini por 4 a 0, en el resto de los once partidos que disputó el Celeste siempre dejó la sensación de que con otra puntería hubiera cosechado muchos más puntos de los que tiene y con resultados aun más contundentes de los que consiguió.
Ante Gimnasia tuvo media docena de jugadas claras para convertir, pero la falta de puntería, dos buenas intervenciones del arquero local y un providencial cruce en la línea lo dejaron con las manos vacías cuando verdaderamente había hecho los méritos suficientes para al menos quedarse con el empate.
Aquí se vio la diferencia de jerarquía entre un equipo y otro, ya que el Lobo llegó en dos oportunidades a fondo y anotó un gol, mientras que el Celeste no pudo concretar ninguna de las seis.
Hoy por hoy la definición sigue siendo el debe de este equipo, un tema a mejorar al corto plazo para poder ponerse la pilcha de candidato.
Tristán Amado