Tranquera Abierta | Feedlot |

Los feedlots pasaron "del rojo al verde" durante el primer cuatrimestre del año

Tras un arranque con márgenes negativos y baja reposición, la actividad logró recomponerse desde marzo. En abril, el margen bruto volvió a terreno positivo y consolidó la recuperación del negocio

El primer cuatrimestre de 2026 dejó una clara curva en “V” para los feedlots argentinos.

Según los informes mensuales de la Cámara Argentina de Feedlot, enero y febrero mostraron un negocio en crisis, con números en rojo y señales de retracción, mientras que marzo y abril evidenciaron una recuperación sostenida, impulsada por mejores relaciones económicas y una mayor dinámica de encierre.

El año comenzó con márgenes fuertemente negativos. En enero, el margen bruto del feedlot arrojaba pérdidas significativas, tanto en términos operativos como financieros, con una rentabilidad anualizada que profundizaba “el rojo”. A esto se sumaba una ocupación moderada (64,2%) y un índice de reposición de 1,18 que, si bien indicaba cierto nivel de ingreso de hacienda, no alcanzaba para revertir la ecuación económica.

Lejos de mejorar, febrero profundizó las dificultades. La ocupación incluso cayó levemente (63,04%) y el índice de reposición descendió a 0,95, un dato clave que reflejó que los establecimientos estaban vendiendo más de lo que ingresaba, en un claro proceso de vaciamiento. Aunque el margen negativo se redujo respecto a enero, el negocio seguía sin ser viable, con rentabilidades aún en terreno desfavorable.

Marzo, la inflexión

El punto de inflexión llegó en marzo. Allí comenzaron a alinearse variables clave: la ocupación subió a 66,9% y el índice de reposición volvió a ubicarse por encima de 1 (1,13), señal de que los feedlots retomaban el ciclo de encierre. Pero el dato más relevante fue el giro en el resultado económico: el margen bruto volvió a ser positivo, marcando una mejora sustancial en la ecuación del negocio.

La tendencia se consolidó en abril. La ocupación alcanzó el 70,47%, el nivel más alto del cuatrimestre, y el índice de reposición trepó a 1,3, evidenciando un proceso claro de llenado de los corrales.

En paralelo, el margen bruto económico mostró números positivos —con utilidad tanto antes como después de costos financieros—, confirmando la recuperación del sector tras varios meses de resultados negativos.

En síntesis, el arranque de 2026 expuso las tensiones propias de un negocio altamente sensible a la relación insumo-producto, pero también su capacidad de reacción.

El pasaje de un escenario de pérdida en enero-febrero a uno de rentabilidad en marzo-abril no solo refleja un cambio coyuntural, sino también una mejora en las condiciones económicas que permitió recomponer la actividad y devolver previsibilidad a los feedlots.