La madre de Maximiliano Baudraco, el hombre de 40 años detenido por el femicidio de Rocío Gómez en Santa María de Punilla, rompió el silencio esta semana y reveló que ella misma fue víctima de la violencia de su hijo. La mujer, que prefirió mantener el anonimato, describió la agresión que sufrió y admitió que nunca realizó una denuncia.
"Cuando estaba en la casa de mi hermano me destrozó toda la cara"
Según relató, Baudraco fue a vivir con ella después de un largo período sin contacto. "Después de mucho tiempo me conoció y vino a vivir conmigo. Se ve que se desquitó porque no estuve con él... no sé qué habrá pasado con ese chico", expresó. Sobre la decisión de no denunciarlo en aquel momento, fue directa:
"Después no lo denuncié porque me dio lástima, porque era mi hijo, pero tendría que haberlo denunciado"
Un historial que se arrastraba desde años antes
El femicidio de Gómez, de 27 años, ocurrió en la madrugada del lunes cuando Baudraco la atacó con una cuchillada en el abdomen dentro de la vivienda que alguna vez compartieron. La víctima era madre de tres niñas. Pero el trasfondo del caso muestra que la violencia no fue un hecho aislado.
En 2025, la Cámara Criminal y Correccional de Cruz del Eje ya lo había condenado a dos años y dos meses de prisión de ejecución condicional por hechos ocurridos en 2023. La causa incluyó los delitos de coacción, resistencia a la autoridad y daño calificado, todos en concurso real. Los episodios tuvieron como víctima a Miriam Noemí Palacios, su tía y exsuegra, quien también era la madre de Rocío Gómez, ya que la víctima y el acusado eran primos hermanos.
El primero de esos hechos ocurrió el 29 de julio de 2023, cuando Baudraco amenazó a Palacios con la frase "No te metas porque te voy a cagar a palos, te voy a prender fuego la casa". El 5 de agosto de ese mismo año protagonizó un segundo episodio: arrojó una piedra contra un patrullero, dañó el capot del vehículo policial e intentó resistirse a la detención. En el juicio abreviado admitió su responsabilidad en ambos casos.
Como parte de la condena condicional, la Justicia le impuso reglas de conducta por un año y medio: mantener domicilio fijo, presentarse ante el Patronato del Liberado, abstenerse de consumir estupefacientes o abusar del alcohol, realizar tareas comunitarias, completar sus estudios básicos y someterse a tratamiento psicoterapéutico por violencia familiar y adicciones. También tenía prohibición de contacto con la denunciante.
Las restricciones que no se cumplieron
La madre de Baudraco describió un patrón que se repitió hasta el desenlace fatal. "Se juntó con Rocío, primero estaban bien, después tuvo la nena y con el tiempo le empezó a pegar y ella no hacía nada, no denunciaba", contó. Y agregó que su hijo incumplía de manera sistemática las medidas judiciales: "Tenía restricción contra ella y mi hermana y él iba igual porque ella lo corría y después lo llamaba de nuevo".
La noche previa al crimen, Baudraco fue a la casa de Palacios para ver el partido de la Selección argentina. Pasó la noche en el lugar y durante la madrugada atacó a Rocío. La madre de la víctima logró escapar por una ventana para pedir ayuda, pero la joven ya no sobrevivió. Tras el ataque, Baudraco huyó y fue detenido pocas cuadras después, luego de haberle confesado a un vecino que había apuñalado a su ex.
"Me duele por las nenas que se quedaron sin la madre", cerró la madre del acusado. Las tres hijas de Rocío Gómez quedaron a cargo de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), que deberá resolver su situación.

