Cuántas glorias y cuánta historia que tiene Ferro Carril Oeste, un club que fue señero del deporte y la vida social de los argentinos en la década del ochenta, que fue el símbolo de una clase media pujante que se ganaba las oportunidades y que, lamentablemente, como muchas veces ha pasado, terminó de la peor manera.
Oscar Garré es el secretario técnico del club y en exclusiva para El Deportivo analizó lo que es el presente del club, la apuesta a los chicos de inferiores y un trabajo a largo plazo con un único objetivo como es la vuelta a Primera tras más de dos décadas de ausencia.
Con Garré se habla de todo, de Maradona, de las anécdotas con el propio Diego y mucho más.
Disfruten a un campeón del mundo en diálogo con nosotros tocando todos los temas.
“Habíamos levantado, teníamos los últimos siete partidos que habíamos ganado allá por marzo y nos daba la chance de visualizar un futuro promisorio. Cuando ganás, el estado de ánimo y el deseo de jugar y estar prendido tienen un aliciente importante; lamentablemente, después se cortó por la pandemia y quedamos en igualdad de condiciones como los demás equipos. Lamentablemente, el arranque no fue el que pensábamos o queríamos”, precisó.
-Da la impresión de que el proyecto de Ferro es a largo plazo, buscando volver a Primera, ¿lo toman así?
-Nosotros, cuando nos dieron la posibilidad de asumir junto con Alejandro Saccardi, tuvimos una charla con los dirigentes y cuerpo técnico. En el fútbol nunca dos más dos es cuatro y siempre trabajamos, pero hay imponderables que te superan y cosas que, si bien las trabajás, el resultado a veces no es el lógico. Sí sabemos que con un trabajo a largo plazo nos va a costar un poco más, el camino es más largo, pero tenemos un plantel con el noventa por ciento de jugadores del club y ese cambio de jugadores de jerarquía no lo tenemos y por ahí lo pagamos. También sabemos que es el camino elegido y no tenemos por qué cambiar, estamos convencidos.
-¿Cómo ha visto, Oscar, a la categoría?
-Es muy pareja, es una categoría muy dura. Fijate que Morón le hizo un partido bárbaro a Platense y después nosotros le ganamos. Es muy cortita la brecha, podés ganar o perder con cualquiera. Después tenés la posibilidad con jugadores mañosos que manejan los tiempos. Platense es un equipo duro, los Estudiantes también, muy duros. Rafaela, en la otra zona, también, está como candidato pero es muy parejo todo, la clave está en tener regularidad. Es como les dije a los muchachos, son siete finales, esto es como un Mundial, tenés que tratar de jugar esos partidos bien y con mucha motivación. Ahora la realidad es que estamos lejos en torno a la pretensión que teníamos, pero sabemos que hay otras chances también.
-Le pregunto por su nieto Benjamín, que está actualmente en Racing, ¿cómo lo ve?
-Le deseamos lo mejor, él se vino de Inglaterra a Racing por ser un equipo grande que jugaba la Copa. Imaginate que cuando nos reunimos somos todos futboleros, el abuelo, los padres y los tíos, en casa no se habla de otra cosa. Siempre digo lo mismo, le deseo lo mejor y lo aconsejo de la mejor manera.
-Se cumple un mes sin Diego, ¿qué puede decir, qué reflexión le deja la partida de él?
-Fue algo que, si bien sabíamos que podía pasar, no pensábamos que Diego iba a pasar por algo así, siempre salía de los momentos difíciles. Cuando escuchamos la noticia fue como un baldazo de agua fría. Cuando lo fuimos a despedir no lo podíamos creer. La pérdida es dolorosa, pero nos queda haber compartido muchos años con él y saber la clase de jugador y compañero que fue. El que ha tenido la suerte de compartir sabe lo que digo, nosotros sabemos lo que era Diego como compañero y persona; una pérdida importante, no sólo para nosotros, sino que el fútbol mundial lo ha reconocido con tanta grandeza. Sabíamos que Diego era grande, pero no sabíamos de la repercusión. A uno lo emocionaba mucho porque pudimos jugar juntos, todos los muchachos lo fuimos a despedir. Dolido y sabiendo que ahora va a estar en paz, en algún momento ya nos vamos a encontrar para jugar como jugábamos en México esos picados.
-A propósito, lo que deben haber sido esos picados con el talento de todos ahí, no sólo de Diego...
-Esa época de los 80 la viví con Ferro con años muy buenos. Pero estaba el Estudiantes de Bilardo con Ponce, Sabella y Trobbiani, lo mismo Argentinos o Independiente. Eran equipos que intentaban jugar bien. Nosotros, en Ferro, lo propio con Marcico, Cañete, Juárez o Saccardi. A veces me pongo a hablar y pareciera que lo nuestro era mejor, eso lo tiene que decir la gente, pero digo que había planteles con una riqueza técnica que eran terribles.
-¿Qué secreto tenía ese Ferro para ser imbatible?
-El secreto era muy parecido a lo que tuvimos en el Mundial del 86. Encontramos dos técnicos que nos enseñaron mucho, con el correr del tiempo había un grupo humano con mucho hambre de gloria, de ganar cosas. Yo siempre digo que para ganar, si no tenés un buen grupo, al margen de los jugadores, no podés hacer nada. En México todos tirábamos para un mismo lado, más cuando tenés cantidad y calidad de cracks, pero si formás un buen grupo lo hacés de primera. Yo jugué desde el 83 todos los partidos con Bilardo y en el Mundial el Vasco Olarticoechea me asistía para que me reponga y cuando me sacan la segunda amarilla (ante uruguay) yo hacía lo mismo con él. A mí no me quedó rencor por eso, ese compañerismo lo teníamos adentro del vestuario y es al día de hoy que la amistad la seguimos teniendo, estamos pendientes de cómo están las familas, las esposas, los nietos. Después seguimos siendo ciudadanos comunes: pago impuestos, hago trámites, hago la cola en el banco, muchas veces la gente no lo entiende, después de los éxitos seguimos la vida como personas comunes. La gente no lo entiende pero somos así, nos criamos así, con gente muy trabajadora, muy humildes, y esa educación nos llevó a tener la posibilidad de jugar al fútbol. Cumplimos nuestro sueño, fue una etapa de nuestra vida que ya pasó, yo me reúno con compañeros de Rafael Castillo, donde nací, y vivimos con normalidad.

