Las obras sociales y empresas de medicina prepaga están obligadas por ley a cubrir la totalidad de tratamientos de fertilidad médicamente asistida. Sin embargo, muchas veces los trámites para solicitar la cobertura médica resultan largos y engorrosos para los pacientes. Además, hay más de 90 casos en los que se realizaron acciones de amparo para obligar a las entidades a brindar la totalidad de la cobertura o para que autoricen la realización de las prácticas en centros de salud de la ciudad, ya que la mayoría tiene convenios en Córdoba Capital o en la ciudad de Buenos Aires.
Lorena Rosales tiene 35. En noviembre de 2015 realizó un primer tratamiento de fertilización. Previo, tuvo que realizar una acción de amparo contra su obra social, Jerárquicos Salud, porque se negaban a solventar el tratamiento médico. La mujer trabaja en su casa y su marido es contratista rural. La pareja vive en Sampacho. “Estuve buscando durante 15 años ser mamá, después de las dos pérdidas de embarazo ectópicos”, contó a PUNTAL. Tras la sentencia, la mutual le brindó el 100% de cobertura como establece la Ley 26.862 de Reproducción Médicamente Asistida.
Su abogada, Mariela Filippi, explicó que en un principio “la mutual no le quería dar la cobertura”. Si bien la ley está reglamentada hace tiempo, hay muchas mutuales que se niegan. “En la mayoría de los casos, el juzgado federal dice que ‘sí hace lugar al pedido’, por lo que al día de hoy hemos presentando más de diez amparos”.
En otros casos, las entidades que no tienen convenios con centros médicos de Río Cuarto ofrecen a los afiliados la posibilidad de realizar un tratamiento en otra ciudad. Al respecto, Ana Paula Céliz es abogada patrocinante de 80 casos, desde que se reglamentó la Ley Nacional de Fertilización Asistida por incumplimientos de las obras sociales y prepagas. “La mayoría de las obras sociales y prepagas cubren los tratamientos de fertilidad pero en Córdoba, no hacen convenio con las clínicas de acá. Entonces, los afiliados tienen que viajar o pelean por obtener la totalidad de la cobertura”, explicó la abogada.
“El mayor problema es que no dan la cobertura tan amplia que establece la ley y tampoco en nuestra ciudad, siendo que es un centro urbano muy importante para la región”, expresó.
En este tipo de prácticas, los controles médicos son muy habituales, casi día de por medio en etapa de monitoreo ovárico, por lo que tener que recibir atención médica en una institución a 200 km o más de distancia es un inconveniente tanto para los habitantes de Río Cuarto como de distintas localidades del sur provincial.
Además, “la obra social no cubre gastos de traslado y demás, lo cual termina siendo prohibitivo para los afiliados”, aseguró Céliz.
“El problema de la falta de cobertura es un tema frecuente porque el texto de la ley es amplio y da lugar a distintas interpretaciones. Nosotros nos guiamos por parámetros jurisprudenciales”, añadió la abogada.
En el caso de M fue distinto. La Mutual Médica le cubría el tratamiento pero, llegado el caso de realizar la implantación de embriones, decidió cambiar de centro de salud y se trasladó a Buenos Aires. “La peleamos mucho, se querían hacer los tontos”, dijo. La situación es que tenía fallas en la implantación y debía colocarse ciertas vacunas que la mutual se negaba a cubrir en un principio. Ante sucesivos reclamos y pedido de explicaciones a los auditores, consiguió que las autorizaran, ya que había un pedido médico que respaldaba la necesidad de adquirir dicha medicación.
“Si los médicos no colaboran en esta cruzada, los pacientes ven cercenado su derecho de acceder al tratamiento”, explicó la abogada Céliz.
En Río Cuarto hay dos centros que realizan procedimientos y técnicas de reproducción médicamente asistida: Crea (Centro de Reproducción Asistida SRL) y Procrearte.
Federico Lafalce es integrante de Crea. En diálogo con PUNTAL explicó: “Nosotros hemos acordado con algunas mutuales, que nos cubren como a cualquier otro centro, pero nos cuesta mucho con las mutuales que no tienen auditores en la ciudad, como Osde, Omint, SanCor o Swiss Medical que directamente no nos dan cabida. Les cubren a los pacientes los tratamientos en otros lugares, por más que tengamos todas las autorizaciones para trabajar”. “Yo creo que es porque no quieren que se abra otro ‘kiosco’ o por desconocimiento”, agregó el especialista.
Por otro lado, sí lograron establecer convenio con otras mutuales como Aspurc, Mutual Médica, Federada Salud, Jerárquicos Salud y Ospe. “La mayoría con las que hemos obtenido convenio fue por medio de pacientes que vinieron y luego fueron a reclamar a las mutuales”, añadió Lafalce.
Uno de los inconvenientes para establecer el convenio es que las mutuales determinan los diferentes precios de los tratamientos, entonces queda en cada centro médico si consensua o no el valor estipulado.
En el caso de Diego Cagnolatti, director del centro Procrearte, contó a este diario que ellos realizaron el primer tratamiento de fertilización en 2010 y que pasaron por “varias etapas” con relación a las mutuales.
“Tenemos convenios con varias mutuales, pero no con todas. En general no quieren cubrir acá en Río Cuarto, a pesar de que es una zona de gran influencia. Algunas cubren el procedimiento, la medicación, pero no las técnicas para mejorar la implantación”, explicó el médico.
Largas esperas
Respecto a los trámites para solicitar la autorización de las empresas de medicina prepaga y obras sociales, Cagnolatti señaló que “para los médicos también es tedioso porque odiamos los papeles y tenemos miedo de meternos en líos”.
En cuanto a la imposibilidad de muchas pacientes de realizar un tratamiento médico cerca de su lugar de residencia y de trabajo, los médicos opinaron que es un problema. “Les quitan la posibilidad a la gente de Río Cuarto de elegir dónde tratarse, los someten al riesgo de tener que viajar, dejar su trabajo en los 15 días que dura el tratamiento”, señaló Lafalce.
En este sentido, Cagnolatti enfatizó en el estrés que les genera a las pacientes tener que viajar a Córdoba o Buenos Aires a realizar el tratamiento. “El monitoreo ovulatorio se realiza día de por medio y para los pacientes que tienen que viajar les ocasiona un gran estrés, baja de defensas, lo que está comprobado que disminuye la capacidad ovárica”, precisó.
Antes de que se sancionara la ley, la gente iba ahorrando para acceder a los tratamientos. “Son caros, no todos tienen efectividad y a la gente le cuesta mucho. Con el tema de la cobertura de las mutuales hay más chances de acceder al tratamiento pero lo que no entienden las mutuales es que tenemos que hacer los procedimientos lo más rápido posible, nuestra mayor pelea es contra la edad. Para una mujer de 40 años las chances de quedar embarazada son muy bajas. Los auditores médicos muchas veces desconocen cómo son los tratamientos y ponen muchas trabas ante el desconocimiento. Las técnicas son caras y ponen barreras para que uno no consuma la plata en demasía. Como médico, uno tiene que ser muy honesto, así ellos saben que no vamos a pedir cosas al vicio. Yo veo que los auditores se están abriendo y hay posibilidad de hacer más cosas. Al principio teníamos que buscar bibliografía para mostrarles y que entiendan el tratameinto que se tiene que hacer”.
Donación de óvulos y
esperma
Entre ambos centros médicos, realizan tratamientos de fertilidad a 90 pacientes por año, aproximadamente. Entre un 20 y un 30 por ciento de los casos acuden a donación de óvulos o de semen, que está contemplada en laley.
Se trata de un procedimiento común en casos de mujeres mayores a 40, que no tengan capacidad ovárica o para muchos hombres que no tienen espermas; parejas del mismo sexo o mujeres solteras que quieren quedar embarazadas.
Los procedimientos
La ley 26.862 establece que “se entiende por reproducción médicamente asistida a los procedimientos y técnicas realizados con asistencia médica para la consecución de un embarazo. Quedan comprendidas las técnicas de baja y alta complejidad, que incluyan o no la donación de gametos y/o embriones”. En un principio, el decreto Nº 956/13 establecía que una persona podía acceder a un máximo de cuatro tratamientos anuales de baja complejidad y hasta tres tratamientos de reproducción de alta complejidad, con intervalos mínimos de tres meses entre cada uno de ellos”. Este párrafo generaba confusiones entre los pacientes y las obras sociales, porque no estaba claro si eran tres tratamientos de por vida o anuales.
A comienzos de 2017, el Ministerio de Salud de la Nación dictó la Resolución 1-E/2017, a través de la cual prescribe que la garantía de la ley 26.862 alcanza un total tope por paciente de tres tratamientos de reproducción humana asistida de alta complejidad, quedando tres transferencias embrionarias incluidas en cada uno de ellos, y estableciendo además dicha norma los procedimientos médicos que lo componen, sea para tratamientos con gametos propios o donados.
“Más allá de esas resoluciones, se encuentran las interpretaciones que realicen los jueces. Por supuesto que las obras sociales respetan a rajatabla la resolución ministerial. Si un paciente se acerca a una obra social, en general, lo que informan los empleados es esta sola postura y que están cumpliendo al dar los tres tratamientos”, agregó Ana Paula Céliz, con experiencia en la materia. Sin embargo, la abogada afirmó que “hay intepretaciones jurisprudenciales que están a favor y en contra de otorgar sólo tres tratamientos. He pedido que otorguen más y el juez dijo que sí”, señaló.
Lo que hay que saber
Las técnicas de baja complejidad son las que se realizan en el interior del cuerpo de la mujer; las de alta complejidad, llamadas fecundación in vitro, permiten fecundar un óvulo con un espermatozoide fuera del útero.
Los tratamientos de fertilización in vitro y las técnicas para mejorar la implantación cuestan entre $ 38.000 y $ 65.000. La medicación, alrededor de $ 30.000.
La tasa de embarazo luego de una fertilización in vitro es de 25% en mujeres mayores de 35 años y de 8% en mujeres mayores de 40, según los resultados del Registro Argentino.
En Argentina, la mitad de los tratamientos se realizan en mujeres mayores de 35 años, etapa durante la cual la fertilidad ha empezado a declinar.
La tasa de infertilidad va aumentando a medida que progresa la edad materna; es de 9% antes de los 29, contra el 64% en el rango de 40 a 44.
Entre los 35 y 39 años existe un 50% de posibilidades de tener un embrión normal.
Como tendencia mundial se observa un retraso en la edad promedio en la primera gestación siendo de 28,8 años en Argentina, 28,3 en Suecia y 29,6 en Canadá.
Su abogada, Mariela Filippi, explicó que en un principio “la mutual no le quería dar la cobertura”. Si bien la ley está reglamentada hace tiempo, hay muchas mutuales que se niegan. “En la mayoría de los casos, el juzgado federal dice que ‘sí hace lugar al pedido’, por lo que al día de hoy hemos presentando más de diez amparos”.
En otros casos, las entidades que no tienen convenios con centros médicos de Río Cuarto ofrecen a los afiliados la posibilidad de realizar un tratamiento en otra ciudad. Al respecto, Ana Paula Céliz es abogada patrocinante de 80 casos, desde que se reglamentó la Ley Nacional de Fertilización Asistida por incumplimientos de las obras sociales y prepagas. “La mayoría de las obras sociales y prepagas cubren los tratamientos de fertilidad pero en Córdoba, no hacen convenio con las clínicas de acá. Entonces, los afiliados tienen que viajar o pelean por obtener la totalidad de la cobertura”, explicó la abogada.
“El mayor problema es que no dan la cobertura tan amplia que establece la ley y tampoco en nuestra ciudad, siendo que es un centro urbano muy importante para la región”, expresó.
En este tipo de prácticas, los controles médicos son muy habituales, casi día de por medio en etapa de monitoreo ovárico, por lo que tener que recibir atención médica en una institución a 200 km o más de distancia es un inconveniente tanto para los habitantes de Río Cuarto como de distintas localidades del sur provincial.
Además, “la obra social no cubre gastos de traslado y demás, lo cual termina siendo prohibitivo para los afiliados”, aseguró Céliz.
“El problema de la falta de cobertura es un tema frecuente porque el texto de la ley es amplio y da lugar a distintas interpretaciones. Nosotros nos guiamos por parámetros jurisprudenciales”, añadió la abogada.
En el caso de M fue distinto. La Mutual Médica le cubría el tratamiento pero, llegado el caso de realizar la implantación de embriones, decidió cambiar de centro de salud y se trasladó a Buenos Aires. “La peleamos mucho, se querían hacer los tontos”, dijo. La situación es que tenía fallas en la implantación y debía colocarse ciertas vacunas que la mutual se negaba a cubrir en un principio. Ante sucesivos reclamos y pedido de explicaciones a los auditores, consiguió que las autorizaran, ya que había un pedido médico que respaldaba la necesidad de adquirir dicha medicación.
“Si los médicos no colaboran en esta cruzada, los pacientes ven cercenado su derecho de acceder al tratamiento”, explicó la abogada Céliz.
En Río Cuarto hay dos centros que realizan procedimientos y técnicas de reproducción médicamente asistida: Crea (Centro de Reproducción Asistida SRL) y Procrearte.
Federico Lafalce es integrante de Crea. En diálogo con PUNTAL explicó: “Nosotros hemos acordado con algunas mutuales, que nos cubren como a cualquier otro centro, pero nos cuesta mucho con las mutuales que no tienen auditores en la ciudad, como Osde, Omint, SanCor o Swiss Medical que directamente no nos dan cabida. Les cubren a los pacientes los tratamientos en otros lugares, por más que tengamos todas las autorizaciones para trabajar”. “Yo creo que es porque no quieren que se abra otro ‘kiosco’ o por desconocimiento”, agregó el especialista.
Por otro lado, sí lograron establecer convenio con otras mutuales como Aspurc, Mutual Médica, Federada Salud, Jerárquicos Salud y Ospe. “La mayoría con las que hemos obtenido convenio fue por medio de pacientes que vinieron y luego fueron a reclamar a las mutuales”, añadió Lafalce.
Uno de los inconvenientes para establecer el convenio es que las mutuales determinan los diferentes precios de los tratamientos, entonces queda en cada centro médico si consensua o no el valor estipulado.
En el caso de Diego Cagnolatti, director del centro Procrearte, contó a este diario que ellos realizaron el primer tratamiento de fertilización en 2010 y que pasaron por “varias etapas” con relación a las mutuales.
“Tenemos convenios con varias mutuales, pero no con todas. En general no quieren cubrir acá en Río Cuarto, a pesar de que es una zona de gran influencia. Algunas cubren el procedimiento, la medicación, pero no las técnicas para mejorar la implantación”, explicó el médico.
Largas esperas
Respecto a los trámites para solicitar la autorización de las empresas de medicina prepaga y obras sociales, Cagnolatti señaló que “para los médicos también es tedioso porque odiamos los papeles y tenemos miedo de meternos en líos”.
En cuanto a la imposibilidad de muchas pacientes de realizar un tratamiento médico cerca de su lugar de residencia y de trabajo, los médicos opinaron que es un problema. “Les quitan la posibilidad a la gente de Río Cuarto de elegir dónde tratarse, los someten al riesgo de tener que viajar, dejar su trabajo en los 15 días que dura el tratamiento”, señaló Lafalce.
En este sentido, Cagnolatti enfatizó en el estrés que les genera a las pacientes tener que viajar a Córdoba o Buenos Aires a realizar el tratamiento. “El monitoreo ovulatorio se realiza día de por medio y para los pacientes que tienen que viajar les ocasiona un gran estrés, baja de defensas, lo que está comprobado que disminuye la capacidad ovárica”, precisó.
Antes de que se sancionara la ley, la gente iba ahorrando para acceder a los tratamientos. “Son caros, no todos tienen efectividad y a la gente le cuesta mucho. Con el tema de la cobertura de las mutuales hay más chances de acceder al tratamiento pero lo que no entienden las mutuales es que tenemos que hacer los procedimientos lo más rápido posible, nuestra mayor pelea es contra la edad. Para una mujer de 40 años las chances de quedar embarazada son muy bajas. Los auditores médicos muchas veces desconocen cómo son los tratamientos y ponen muchas trabas ante el desconocimiento. Las técnicas son caras y ponen barreras para que uno no consuma la plata en demasía. Como médico, uno tiene que ser muy honesto, así ellos saben que no vamos a pedir cosas al vicio. Yo veo que los auditores se están abriendo y hay posibilidad de hacer más cosas. Al principio teníamos que buscar bibliografía para mostrarles y que entiendan el tratameinto que se tiene que hacer”.
Donación de óvulos y
esperma
Entre ambos centros médicos, realizan tratamientos de fertilidad a 90 pacientes por año, aproximadamente. Entre un 20 y un 30 por ciento de los casos acuden a donación de óvulos o de semen, que está contemplada en laley.
Se trata de un procedimiento común en casos de mujeres mayores a 40, que no tengan capacidad ovárica o para muchos hombres que no tienen espermas; parejas del mismo sexo o mujeres solteras que quieren quedar embarazadas.
Los procedimientos
La ley 26.862 establece que “se entiende por reproducción médicamente asistida a los procedimientos y técnicas realizados con asistencia médica para la consecución de un embarazo. Quedan comprendidas las técnicas de baja y alta complejidad, que incluyan o no la donación de gametos y/o embriones”. En un principio, el decreto Nº 956/13 establecía que una persona podía acceder a un máximo de cuatro tratamientos anuales de baja complejidad y hasta tres tratamientos de reproducción de alta complejidad, con intervalos mínimos de tres meses entre cada uno de ellos”. Este párrafo generaba confusiones entre los pacientes y las obras sociales, porque no estaba claro si eran tres tratamientos de por vida o anuales.
A comienzos de 2017, el Ministerio de Salud de la Nación dictó la Resolución 1-E/2017, a través de la cual prescribe que la garantía de la ley 26.862 alcanza un total tope por paciente de tres tratamientos de reproducción humana asistida de alta complejidad, quedando tres transferencias embrionarias incluidas en cada uno de ellos, y estableciendo además dicha norma los procedimientos médicos que lo componen, sea para tratamientos con gametos propios o donados.
“Más allá de esas resoluciones, se encuentran las interpretaciones que realicen los jueces. Por supuesto que las obras sociales respetan a rajatabla la resolución ministerial. Si un paciente se acerca a una obra social, en general, lo que informan los empleados es esta sola postura y que están cumpliendo al dar los tres tratamientos”, agregó Ana Paula Céliz, con experiencia en la materia. Sin embargo, la abogada afirmó que “hay intepretaciones jurisprudenciales que están a favor y en contra de otorgar sólo tres tratamientos. He pedido que otorguen más y el juez dijo que sí”, señaló.
Lo que hay que saber
Las técnicas de baja complejidad son las que se realizan en el interior del cuerpo de la mujer; las de alta complejidad, llamadas fecundación in vitro, permiten fecundar un óvulo con un espermatozoide fuera del útero.
Los tratamientos de fertilización in vitro y las técnicas para mejorar la implantación cuestan entre $ 38.000 y $ 65.000. La medicación, alrededor de $ 30.000.
La tasa de embarazo luego de una fertilización in vitro es de 25% en mujeres mayores de 35 años y de 8% en mujeres mayores de 40, según los resultados del Registro Argentino.
En Argentina, la mitad de los tratamientos se realizan en mujeres mayores de 35 años, etapa durante la cual la fertilidad ha empezado a declinar.
La tasa de infertilidad va aumentando a medida que progresa la edad materna; es de 9% antes de los 29, contra el 64% en el rango de 40 a 44.
Entre los 35 y 39 años existe un 50% de posibilidades de tener un embrión normal.
Como tendencia mundial se observa un retraso en la edad promedio en la primera gestación siendo de 28,8 años en Argentina, 28,3 en Suecia y 29,6 en Canadá.

