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Vaso lleno

Vicentico rebalsó de arte la noche del domingo y fue lo mejor de todo el Festival Opus. Mirá la galería y el video.

“Siempre habrá vasos vacíos, con agua de la ciudad. La nuestra es agua de río mezclada con mar. Levanta los brazos mujer y ponte esta noche a bailar”, canta Vicentico en el cierre del memorable concierto que ofreció en Río Cuarto el domingo último en el cierre de la tercera edición del Festival Opus.

Y esta vez el vaso se llenó y rebalsó de arte de buenos sonidos, de buenos versos, de muy buen gusto.

Eso sí, fueron pocas las mujeres (y hombres) que levantaron los brazos y se pusieron a bailar. Se sabe: el público de Río Cuarto es difícil, muy.

Primera visita

En su primera visita a la ciudad como solista (había venido dos veces en los ‘90 con Los Fabulosos Cadillacs) y ante poco más de mil personas en Costanera Opus (faltó público para un espectáculo de tanto nivel), durante poco más de hora y media Vicentico demostró por qué es uno de los cantantes más importantes de Latinoamérica. La variedad de género para componer e interpretar (sea rock, pop, bolero, melódico o latino, todo lo hace muy bien) excelentes canciones, su voz siempre a punto de quiebre, su estilo relajado y hasta desalineado, su costado Cadillac (banda que nunca dejó de manejar y que lo sigue elevando en vivo), la impresionante puesta de luces y sonido (perfecto, de lo mejor escuchado en la ciudad) y una banda de notables (dos guitarristas -uno su hijo Florian-, un bajista, un tecladista y una baterista, además de él en guitarras), hacen de Vicentico un artista enorme.

Gabriel Fernández Capello, desde el arranque nomás, dejó en claro que más allá de los hits que todos esperan, se puede despachar con esas canciones tremendas que, quedó claro, le encantan: las versiones profundas, voladas y pop-rockeras de “Bajando la calle” y “El rey del rock and roll” (con un fragmento final de “Mañana en el Abasto” de Sumo, con sonido y voz distorsionados) fueron de antología.

Después sí, “Los caminos de la vida”, “Viento”, “Ya no te quiero”, “Sólo un momento” y dos joyas profundamente emocionantes como lo son “Siguiendo la luna” (mirá el video) y “Basta de llamarme así”, de su época Cadillac.

Párrafo aparte para “El otro”, por su música y por su gran letra: “Siempre viví como un extraño que cuando pasa va dando miedo, pidiendo al sol que me responda, una pregunta que vengo haciendo, que me conteste lo que yo quiero, saber quién soy”.

También, claro, hubo espacio para los bolerazos como “Paisaje”.

Por todo lo dicho, el concierto de Vicentico fue de lo más interesante que se vio en la ciudad en largo tiempo y lo mejor del Festival Opus que en su jornada de cierre disfrutó de los buenos shows de los locales Felina y los cordobeses Dos Cabezas.

Dividido 4

En su tercera edición, el Festival Opus se dividió en cuatro noches de lo más variadas, el humor del Oficial Gordillo, el baile masivo de Los Palmeras y La Konga, la gran convocatoria de Abel Pintos y el final con Vicentico, el que -lamentablemente- menos gente llevó. Pero el balance de calidad artística y número de gente es positivo, más aún si se tiene en cuenta la crisis económica actual.

Ojalá que afirme su continuidad para lograr, al fin, tener un gran festival para que se siga despertando la ciudad.